Mónica de la Cruz es directora general de Crecemos. Tras más de 25 años ocupando puestos de responsabilidad en el sector químico y asociativo, su trayectoria ha estado siempre ligada a la industria, la sostenibilidad y la transición hacia modelos más circulares. Desde Crecemos trabaja para fortalecer el diálogo con instituciones y agentes sociales y para que España aproveche todo el potencial industrial, económico y medioambiental de los combustibles renovables como una vía de descarbonización inmediata y accesible para el transporte terrestre, marítimo y aéreo.
Este verano lo afronta con ganas de recuperar tiempo, descansar sin prisas y seguir vinculada al deporte, una de sus grandes fuentes de energía y equilibrio. Después de unos meses de gran intensidad profesional, marcados por la actividad regulatoria y el crecimiento de Crecemos, mientras continúa preparando junto a su equipo el próximo Campeonato del Mundo Máster de Hockey en Países Bajos, las vacaciones llegan como una oportunidad para bajar el ritmo, compartir tiempo con los suyos y recuperar perspectiva. Su mayor lujo será precisamente ese: no llevar reloj, dejar que el tiempo fluya y disfrutar de aquello que no siempre cabe en una agenda.
¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y qué recuerdo especial te trae?
La foto está tomada el verano pasado durante el Campeonato Europeo Máster de Hockey Hierba. Es un recuerdo muy especial porque representa la culminación de una preparación y esfuerzo colectivo y todo un orgullo conseguir la medalla de oro para España. Pero, más allá del resultado deportivo, lo que permanece es la experiencia compartida con el equipo: la confianza mutua, la disciplina y la capacidad de superación en momentos clave. Todo ello resume valores que también aplico en mi día a día profesional, como el compromiso, la resiliencia y la importancia de las personas que te acompañan en un objetivo común.
¿Cómo llega a estas vacaciones? ¿Cuál ha sido el principal desafío profesional de los últimos meses?
Llego a estas vacaciones tras unos meses de gran intensidad profesional, marcados por una exigente actividad regulatoria, el crecimiento de Crecemos y el impulso de iniciativas clave para seguir avanzando en nuestro objetivo de aflorar el potencial de España en la producción de combustibles renovables. Y, al mismo tiempo, a nivel personal, en estos últimos meses hemos intensificado la preparación para el Campeonato del Mundo Máster de Hockey que se celebra en Países Bajos.
Mantener el equilibrio entre la vida profesional, familiar y personal exige organización, disciplina y una gestión consciente del tiempo y la energía, pero cada una de estas facetas se complementa y te fortalece como persona.
¿Qué significa para ti desconectar?
Considero que desconectar es algo imprescindible y necesario para el rendimiento profesional y la calidad de vida personal, que deben estar equilibradas.
Además del periodo vacacional debemos generar momentos donde exista una verdadera desconexión para descargar la tensión continua y liberar espacio mental, ganar perspectiva y por supuesto disponer de más tiempo para lo importante: la familia.
En el día a día, el deporte tiene también un papel clave en ese proceso, porque me ayuda a centrarme, a liberar tensión y a conectar con el momento presente.
Al fin y al cabo, todo está en equilibrio, y desconectar y descansar bien permite tomar mejores decisiones y afrontar los retos con claridad y energía renovadas.
¿Eres de las que consigue olvidarse del trabajo en vacaciones o siempre queda un ojo puesto en el móvil?
Intento no estar pendiente del móvil ni del e-mail, aunque no siempre es sencillo. En posiciones de responsabilidad es difícil desconectar al cien por cien durante las vacaciones, pero sí procuro establecer límites claros que protejan los espacios de descanso. Creo que el descanso mental es más complejo que el físico, y tan necesario como este para mantener ese equilibrio de mens sana in corpore sano. El objetivo no debe ser desconectar para rendir más, sino lograr una armonía entre la vida profesional y la personal donde ambas forman parte de un mismo equilibrio vital.
¿Cuál es el mayor lujo que te permites durante las vacaciones?
Para mí, el mayor lujo es disponer de tiempo sin prisa. Tiempo para compartir con las personas que quiero, hacer deporte o, simplemente, para no hacer nada en concreto o no tener nada previsto. En el día a día, nuestras agendas suelen estar marcadas por compromisos, reuniones y horarios; las vacaciones me permiten recuperar una sensación de libertad que valoro enormemente. De hecho, en vacaciones no llevo reloj, es una forma sencilla de recordar que lo más valioso es dejar que el tiempo fluya, de vivir el presente y que no todo tiene que medirse o planificarse.
¿Qué libro, serie, pódcast o canción te acompañará este verano?
Este verano, probablemente la banda sonora que más escuche sea la playlist del equipo nacional, preparada especialmente para el Campeonato del Mundo, con canciones que transmiten energía, motivación, confianza, fortaleza y espíritu de superación. Pero también quiero disponer de tiempo para leer sin prisas. Tengo una lista de libros pendientes que me gustaría disfrutar tranquilamente a la sombra y llenar la cabeza de conocimiento, inspiración y nuevas aventuras.
Completa la frase: “Cuando vuelvo de vacaciones siempre regreso con más…”
Energía, ilusión y perspectiva, y con la certeza de que mantener un equilibrio saludable entre la vida profesional, familiar y personal es la base para dar lo mejor de uno mismo en cada ámbito.

