Ellas lideran

De Wall Street a TikTok: las mujeres de la banca que se convierten en influencers

Inició trayectoria en Lehman Brothers y ha llegado a ocupar un puesto de vicepresidenta en Morgan Stanley, pero estar en lo más alto de la banca tradicional no fue suficiente y decidió abandonar Wall Street para emprender un proyecto

Jennifer Saarbach y
Jennifer Saarbach y Kelly He-Sun
Kiloycuarto

Trabajar en un gran banco en Wall Street ya no es el objetivo laboral de muchos profesionales del sector. El boom de las redes sociales ha propiciado la aparición de influencers financieras, mujeres que han abandonado el estrés y las largas jornadas en la banca por vídeos en Instagram, TikTok o Youtube. Y es mucho más lucrativo. Algunas han conseguido comunidades de miles de seguidores a los que explican conceptos financieros complejos, cómo funciona por dentro la banca de inversión e incluso ofrecen orientación para quienes aspiran a desarrollar una carrera en el sector.

Uno de los casos más exitosos es el de Jennifer Saarbach. Inició trayectoria en Lehman Brothers y ha llegado a ocupar un puesto de vicepresidenta en Morgan Stanley, pero estar en lo más alto de la banca tradicional no fue suficiente y decidió abandonar Wall Street para emprender un proyecto junto a su amiga Kristen Kelly, también exbanquera de Morgan Stanley. Ambas fundaron hace tres años la plataforma multimedia The Wall Street Skinny, con el objetivo de acercar el funcionamiento del sector financiero a un público mucho más amplio.

Su éxito ha sido inmediato. Acumulan más de medio millón de seguidores en redes sociales y su podcast supera los dos millones de reproducciones. Además, ofrecen sesiones privadas de asesoramiento profesional valoradas en 1.400 dólares por hora para quienes quieren comprender mejor el funcionamiento de Wall Street o preparar procesos de selección en banca de inversión.

Saarbach reconoce que abandonar una carrera tan prestigiosa no fue una decisión sencilla. Denro del sector existe la percepción de que salir de Wall Street supone un viaje sin retorno. Pero el cambio no solo mejora su calidad de vida, con menos madrugones y estrés sino que además, gana mucho más dinero que antes.

Su caso no es aislado. Hannah Sumbera trabajaba en relaciones con inversores dentro del sector del capital privado cuando comenzó a publicar vídeos mostrando su día a día profesional. En apenas unas semanas empezó a recibir cientos de mensajes de mujeres interesadas en conocer cómo acceder a ese tipo de empleos. Fue el empujón que necesitaba para dedicar cada vez más tiempo a la creación de contenido hasta que finalmente decidió dedicarse al 100% a las redes sociales.

Su objetivo es duplicar los ingresos que obtenía en el sector financiero, donde cobraba entre 250.000 y 350.000 dólares anuales. Sus principales fuentes de ingresos ahora son diferentes, con acuerdos con marcas, el marketing de afiliación y una comunidad dirigida a mujeres profesionales, cuyos miembros pagan una cuota mensual para acceder a mentorías y eventos de networking.

Kelly He-Sun

También Kelly He-Sun ha seguido un camino similar. Tras trabajar en Boston Consulting Group y Goldman Sachs, comenzó a crear contenido relacionado con el desarrollo profesional y las finanzas. Hoy obtiene más ingresos como influencer que como consultora. Una parte importante de su facturación procede de colaboraciones con grandes empresas tecnológicas, que llegan a pagar hasta 6.000 dólares por un único vídeo promocional.

Este fenómeno responde a un cambio en la demanda de contenidos. Cada vez existe un mayor interés por conocer cómo funcionan profesiones tradicionalmente muy herméticas. Las redes sociales permiten acceder a información que antes solo circulaba dentro de los grandes bancos o entre quienes ya pertenecían al sector.

Especialistas en economía digital consideran que estas creadoras poseen una ventaja competitiva evidente: combinan experiencia real con un lenguaje cercano. No solo explican conceptos técnicos, sino que muestran cómo es el trabajo cotidiano en instituciones financieras y ofrecen referencias profesionales que pueden servir de inspiración para otras mujeres interesadas en romper el llamado techo de cristal.

Aunque abandonar Wall Street es una apuesta arriesgada. Vivir exclusivamente de la creación de contenido no es sencillo. Casi la mitad de los creadores estadounidenses obtiene menos de 10.000 dólares al año y solo una pequeña minoría supera los 100.000 dólares anuales.

Aun así, para quienes consiguen consolidar una comunidad fiel, las ventajas van mucho más allá del aspecto económico. Gestionan su tiempo, diversificar las fuentes de ingresos y compatibilizan la vida profesional con la personal.

Las redes han abierto una nueva salida profesional para las expertas en finanzas. Sin embargo, solo quienes logran construir una comunidad sólida consiguen convertir los ‘likes’ en un negocio capaz de competir con los elevados salarios de Wall Street.