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Casa Vega, la gilda que se sirve en copa

Una gilda de anchoa de Santoña acompañada de un salmorejo inspirado en el Bloody Mary, ¿alguien da más?

Casa Vega
Casa Vega

En Madrid, el aperitivo no es solo una antesala de la comida, es un plan en sí mismo. En Casa Vega, el bistró ubicado dentro de Vega Members Club y abierto también a quienes no son socios, ese ritual se reinterpreta con la Gilda Especial Vega, una versión sofisticada y sorprendente de uno de los bocados más reconocibles de la gastronomía española.

La gilda, esa combinación infalible de anchoa, aceituna y piparra, tiene todo lo que se espera de un primer bocado: salinidad, acidez, intensidad y un punto picante. En Casa Vega, sin embargo, el clásico se mira con otros ojos. Aquí no aparece simplemente ensartado en un palillo, sino acompañado de un salmorejo inspirado en el universo del Bloody Mary, una mezcla que añade frescura, untuosidad y un guiño coctelero muy en sintonía con el espíritu del local.

Casa Vega transforma el clásico bocado de anchoa, aceituna y piparra con un salmorejo inspirado en el Bloody Mary

La propuesta se sirve en coctelera y se termina en mesa, en una copa sobre la que descansa la gilda tradicional. Una presentación inesperada para un aperitivo de toda la vida. La anchoa de Santoña pone la profundidad; la piparra, el punto ácido y ligeramente picante; la aceituna, la memoria del clásico, y el salmorejo, esa textura suave que envuelve el conjunto y limpia el paladar tras cada bocado.

Casa Vega

“Queríamos ofrecer una mirada diferente al aperitivo español por excelencia”, explica David Rodríguez, executive chef de Casa Vega. La intención, añade, era romper con la presentación tradicional y jugar con el contraste entre la suavidad del salmorejo y la intensidad salina de la gilda. El resultado es un aperitivo que no renuncia a su origen, pero que se permite salir de la barra para entrar en el terreno de la experiencia gastronómica.

La Gilda Especial Vega resume bien la filosofía del local: cocina reconocible, producto cuidado y un punto de sofisticación sin excesos. El restaurante, concebido como un bistró contemporáneo, combina tradición europea con platos pensados para compartir y disfrutar sin rigidez. En su carta conviven propuestas como la Tortilla de Patata Salesas, el Bikini de Pastrami Ibérico y Trufa o los Rigatoni al Vodka, en una línea que mezcla clásicos, guiños internacionales y una puesta en escena muy madrileña.

Ubicado en la calle Lagasca, 88, en pleno barrio de Salamanca, Casa Vega se ha consolidado como uno de esos sitios que funcionan tanto para una comida relajada como para un aperitivo que se alarga. Su gran atractivo está precisamente en unir gastronomía, diseño y ambiente en un espacio con vocación de club, pero accesible para todos.

En una ciudad donde el aperitivo es casi una forma de vida, Casa Vega propone una nueva manera de mirar la gilda. Más sofisticada, más visual y con ese punto inesperado que convierte un bocado clásico en una excusa perfecta para sentarse a la mesa.

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