La pregunta que sobrevuela desde hace días el caso Plus Ultra ya tiene destinatario: Ansorena. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha solicitado una tasación preliminar de las joyas halladas durante el registro practicado el pasado 19 de mayo en la oficina del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. El objetivo es determinar qué son exactamente: si son auténticas, cuánto valen y cuál puede ser su origen joyero.
La decisión judicial llega después de que las imágenes de las joyas encontradas en una caja fuerte del despacho de Zapatero dispararan las especulaciones sobre su valor real. En el inventario aparecen collares, pulseras, pendientes, sortijas, relojes y alrededor de un centenar de piezas de joyería. El entorno del ex presidente ha defendido que proceden de herencias familiares y regalos, y ha rebajado su valor a una horquilla de entre 30.000 y 50.000 euros. Pero varios expertos consultados han apuntado a cantidades muy superiores si las piedras son naturales, de alta calidad y sin tratamientos.
La providencia del juez encarga un análisis preliminar para determinar la naturaleza, autenticidad y valor económico de reposición de las piezas. También pide identificar el fabricante, el sello o marca del joyero y la fecha aproximada de fabricación. La valoración será realizada por la joyería Ansorena, una de las casas históricas del sector en Madrid, previo juramento o promesa. La UDEF deberá documentar todo el procedimiento y garantizar los requisitos necesarios para preservar la cadena de custodia.

La cautela es clave. Las fotografías permiten una primera aproximación visual, pero no sustituyen a una tasación gemológica. Para fijar un precio real hay que examinar cada joya, comprobar quilates, pureza, origen de las piedras, posibles tratamientos térmicos, certificados, firmas, monturas y estado de conservación. En alta joyería, dos piezas aparentemente similares pueden tener valores radicalmente distintos en función de esos elementos.
Pilar Lobato, gemóloga y propietaria de Joyas Antiguas Sardinero, considera que las imágenes difundidas apuntan a piezas de gama muy alta. La experta destaca especialmente los zafiros de gran tamaño, de azul intenso y saturación elevada, así como la presencia de rubíes y diamantes. A su juicio, y según confiesa a Artículo14, algunas de las joyas transmiten la estética propia de colecciones importantes de alta joyería internacional.
Según su estimación, algunos zafiros de gran tamaño podrían situarse entre los 30.000 y los 200.000 euros por pieza, dependiendo de su origen, tratamiento, pureza y quilataje. En el caso de los conjuntos de pendientes y anillo, calcula una horquilla de entre 10.000 y 100.000 euros. Y sobre los collares, subraya tres piezas especialmente llamativas: si se confirma que sus zafiros y rubíes son naturales, sin tratamientos térmicos y de alta calidad, podrían colocarse en la parte alta de la horquilla —en torno a los 200.000 euros— o incluso superarla.

Con esos parámetros, y sin contar las piezas no individualizadas, el cálculo orientativo ya se aleja de las cifras más conservadoras. Si se toman tres collares valorados en 200.000 euros cada uno y un conjunto de pendientes y anillo en 100.000 euros, el total ascendería a 700.000 euros. Si se interpretara que hay tres conjuntos completos de pendientes y anillo, la cifra podría elevarse hasta los 900.000 euros. En el extremo bajo, aplicando 30.000 euros a cada una de las tres piezas principales y 10.000 euros a un conjunto, el cálculo sería de 100.000 euros; con tres conjuntos, alcanzaría los 120.000 euros.
Ese rango no equivale a una tasación oficial. Es una proyección basada en las horquillas mencionadas por una experta a partir de imágenes. Quedan fuera relojes, pulseras, sortijas sueltas, brazaletes, cruces y otras piezas que no han sido valoradas individualmente. También falta por saber si las gemas son naturales o sintéticas, si han sido tratadas, si las monturas pertenecen a firmas reconocidas y si existe documentación que respalde su procedencia.
Otro joyero, Juan Yanes, elevó aún más la expectativa al considerar que algunas piezas parecen auténticas y que el conjunto podría alcanzar “un par de millones” de euros. Su lectura, como la de Lobato, se basa en las imágenes y en la apariencia de las piezas, no en una inspección directa.
La respuesta definitiva, por tanto, la tiene ahora Ansorena. Su informe preliminar no solo pondrá una primera cifra sobre la mesa, sino que permitirá separar la apariencia del valor real. En joyería, el brillo no basta: mandan la piedra, el origen, la firma, la trazabilidad y la autenticidad. Y en este caso, además, cada dato puede tener relevancia judicial.

