El príncipe Guillermo y Kate Middleton han construido su vida familiar entre algunas de las propiedades más emblemáticas vinculadas a la monarquía británica. A lo largo de los últimos años, los príncipes de Gales han cambiado de residencia en varias ocasiones, buscando siempre un equilibrio entre sus responsabilidades institucionales y el deseo de ofrecer una infancia tranquila a sus tres hijos, George, Charlotte y Louis.
Su último traslado ha marcado un nuevo capítulo. Desde 2025, la familia reside en Forest Lodge, una histórica mansión situada en Windsor que, según diversos medios británicos, está llamada a convertirse en su hogar a largo plazo.
Forest Lodge, la nueva residencia familiar
Ubicada en los alrededores del Gran Parque de Windsor, Forest Lodge es una elegante construcción de estilo georgiano rodeada de naturaleza. La vivienda dispone de ocho dormitorios y varias edificaciones auxiliares destinadas al personal que trabaja para la familia.
La propiedad, que fue restaurada a comienzos de este siglo, ofrece privacidad, amplias zonas verdes y unas instalaciones pensadas para la vida familiar. Además de los jardines y espacios abiertos, cuenta con instalaciones deportivas y áreas recreativas que permiten a los hijos de los príncipes disfrutar de una rutina más alejada del bullicio de Londres.
La elección de esta residencia responde también al deseo de la pareja de establecer una base permanente para los próximos años. Después de un periodo especialmente intenso para la familia, marcado por importantes desafíos personales y de salud, el entorno de Windsor les ofrece estabilidad y tranquilidad.
El histórico apartamento del Palacio de Kensington
Aunque Forest Lodge es actualmente su residencia principal, Guillermo y Kate mantienen su vínculo con Londres a través de un amplio apartamento en el histórico Kensington Palace.
La vivienda, conocida como Apartamento 1A, fue durante casi una década el centro de la vida familiar de los príncipes. Allí crecieron sus hijos durante sus primeros años y se celebraron numerosos encuentros oficiales.

Lejos de tratarse de un apartamento convencional, el espacio cuenta con más de veinte estancias distribuidas en varias plantas. La decoración combina elementos clásicos y contemporáneos, reflejando el estilo elegante y discreto que caracteriza a la pareja.
Aunque ya no viven allí de forma permanente, sigue siendo una de sus principales bases cuando sus compromisos oficiales les obligan a permanecer en la capital británica.
Anmer Hall, el refugio en el campo
Otra de las propiedades más especiales para los príncipes de Gales es Anmer Hall, situada dentro de la finca de Sandringham.
Esta casa de campo fue un regalo de bodas de la fallecida reina Elizabeth II y desde entonces se ha convertido en uno de los lugares favoritos de la familia para descansar.

Con diez habitaciones y rodeada de extensos jardines, Anmer Hall ha sido escenario de numerosas reuniones familiares y escapadas privadas. Durante la pandemia, Guillermo y Kate pasaron largas temporadas allí junto a sus hijos, alejados de la actividad pública.
El ambiente relajado de Norfolk y la cercanía con la naturaleza convierten esta residencia en un auténtico refugio para la familia real.
Adelaide Cottage, la transición hacia Windsor
Antes de instalarse en Forest Lodge, los príncipes vivieron durante varios años en Adelaide Cottage, una residencia mucho más discreta situada cerca del Castillo de Windsor.
La mudanza se produjo en 2022 y respondió a la voluntad de acercarse a la entonces reina Isabel II durante los últimos meses de su vida. Además, permitió a George, Charlotte y Louis crecer en un entorno más tranquilo y asistir a un colegio cercano.

La vivienda, con cuatro dormitorios, representó un cambio importante respecto al ritmo de vida londinense. Rodeada de parques y zonas verdes, ofrecía a los niños una mayor libertad para disfrutar del aire libre y una rutina más parecida a la de cualquier familia.
Un hogar pensado para el futuro
Con Forest Lodge como residencia principal, el príncipe Guillermo y Kate Middleton parecen haber encontrado el equilibrio que buscaban. La propiedad combina privacidad, espacio y cercanía a Londres, al tiempo que permite a sus hijos crecer en un entorno más relajado.
Mientras continúan preparándose para las responsabilidades que algún día les llevarán al trono británico, los príncipes de Gales han apostado por un modelo de vida familiar más discreto, donde el bienestar de sus hijos ocupa un lugar central. Las diferentes residencias que han habitado reflejan precisamente esa evolución: desde el corazón de Londres hasta los amplios paisajes de Windsor, cada hogar ha acompañado una etapa clave en la historia de una de las familias más observadas del mundo.

