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Mercedes Domecq: “Una casa tiene que abrazarte cuando entras”

La fundadora de IQ Home nos habla de belleza cotidiana, casas vividas, buen gusto y de esa forma de lujo silencioso que nace de elegir menos, pero mejor

Mercedes Domecq
Mercedes Domecq

Mercedes Domecq entiende la casa como un lugar que se disfruta, se comparte y se llena de vida. En su universo no hay espacios fríos ni demasiado perfectos, hay mesas puestas con mimo, estampados, flores, vajillas mezcladas, telas especiales y objetos con historia. Al frente de IQ Home, la diseñadora ha construido una marca con una estética muy personal, femenina y atemporal, donde la comodidad no está reñida con el detalle y donde cada pieza parece pensada para acompañar durante años.

La colaboración parte de la idea de unir el universo de casa y descanso de IQ Home con la mirada de Unicskin sobre el cuidado de la piel. Con Mercedes hablamos de inspiración, casas vividas, descanso y de ese verano ideal en el que el tiempo parece ir un poco más despacio. Hablamos con ella.

Mercedes, ¿cómo definirías tu universo creativo?

Lo definiría como un universo muy personal, muy vivido y muy fiel a sí mismo. Me gusta crear desde la mezcla: color, texturas, estampados, bordados, capas, piezas que a priori no tienen por qué ir juntas pero que al final construyen algo con personalidad. No me interesan los espacios demasiado fríos o perfectos. Me gusta que una casa cuente cosas, que haya objetos, telas, vajillas, recuerdos, flores, libros, bandejas… Que se note que ahí pasa vida. Creo que mi universo creativo parte mucho de eso: de defender el detalle, lo hecho con mimo y la idea de que la belleza también puede estar en lo cotidiano.

¿Cómo es tu casa? ¿Qué rincón de ella te representa mejor?

Mi casa es una casa muy vivida. Me gusta que sea cómoda, que haya color, que se mezclen cosas antiguas con piezas nuevas, que no todo esté medido al milímetro. Para mí una casa tiene que abrazarte un poco cuando entras. El rincón que más me representa seguramente sería una mesa puesta, aunque sea de manera sencilla. Una mesa con un mantel bonito, platos mezclados, flores, velas, algo de color… Para mí ahí está mucho de lo que soy: recibir, compartir, no complicarse demasiado y disfrutar de la gente.

¿Qué significa para ti tener buen gusto? ¿Se educa, se hereda o se entrena?

Tener buen gusto no es seguir una norma ni acertar siempre. Para mí tiene mucho que ver con la sensibilidad, con saber mirar y con entender qué encaja contigo. Hay personas con casas impecables que no transmiten nada, y otras que mezclan cosas de una forma muy natural y tienen muchísimo encanto.

Creo que el gusto se hereda un poco, porque todos venimos de una familia, de una ciudad, de una manera de vivir. Pero también se educa y se entrena mirando, viajando, leyendo, observando casas, ropa, flores, proporciones… Al final el gusto se construye, pero lo más importante es no perder la personalidad.

 

¿Qué parte de tu trabajo te sigue ilusionando como el primer día?

Me sigue ilusionando muchísimo ver cómo una idea se convierte en algo real. Empezar con una tela, un color, una inspiración o una conversación y terminar viendo una colección completa, una mesa montada o una clienta llevándose una pieza feliz.

También me ilusiona mucho cuando alguien entiende el universo de la marca. Cuando una persona entra en la tienda y dice: “esto es muy IQ”, siento que todo el trabajo tiene sentido. Crear una identidad reconocible es muy difícil, y ver que la gente la percibe es de las cosas más bonitas.

¿Qué importancia tienen las mujeres de tu entorno en tu inspiración diaria?

Muchísima. Me inspiran las mujeres que tengo cerca porque son mujeres reales, con vidas reales, que trabajan, reciben en casa, viajan, se arreglan, improvisan, cuidan, deciden y hacen mil cosas a la vez.

Me interesa mucho observar cómo viven, cómo se visten, qué necesitan, qué les apetece comprar, qué les hace sentirse bien. IQ nace mucho de ahí también; de entender a mujeres que quieren sentirse especiales, pero sin disfrazarse; que quieren una casa bonita, pero no incómoda; que valoran el detalle, pero también la naturalidad.

¿Dónde encuentras inspiración? ¿Qué te apasiona fuera del trabajo?

Encuentro inspiración en muchísimos sitios, pero sobre todo en la vida cotidiana. En una casa en Jerez, en una mesa bien puesta sin pretensiones, en un hotel, en un viaje, en una tela antigua, en una vajilla heredada, en una flor, en una combinación de colores que aparece sin buscarla.

Fuera del trabajo me apasiona estar con mi familia y mis amigos, recibir en casa, viajar, descubrir sitios bonitos, comer bien, pasear, mirar escaparates, ver cómo vive la gente. Creo que para crear hay que vivir, porque si no todo se vuelve demasiado pensado.

¿Cómo es tu relación con la belleza? ¿Qué producto de belleza no falta nunca en tu neceser?

Mi relación con la belleza es bastante sencilla. No soy de complicarme demasiado, pero sí creo mucho en cuidarse. Para mí la belleza tiene más que ver con verte bien, sentirte cómoda y estar descansada que con transformarte.

No me gusta esa idea de belleza artificial o excesivamente rígida. Me interesa más una piel bonita, hidratada, luminosa, que tenga vida. En mi neceser nunca falta una buena crema hidratante y, especialmente en épocas de más cansancio o en verano, algo que devuelva luz a la piel. Creo que cuando la piel está bien, todo lo demás necesita mucho menos.

Mercedes Domecq y Mónica Sada se unen para lanzar pijamas de algodón junto a los dos bestsellers de Unicskin

¿Cómo surge la idea de esta nueva colaboración?

La colaboración surge de una forma muy natural, porque al final IQ Home habla mucho de esos momentos íntimos que suceden en casa; de vestirte para estar cómoda, preparar una cena, cuidarte al final del día, levantarte con calma… Y Unicskin encajaba muy bien en ese universo porque comparte esa idea de cuidado consciente, de hacer las cosas con intención y no por rutina.

Para mí tenía sentido porque no era una colaboración forzada. Un pijama bonito, una piel cuidada, un neceser especial, una crema que usas cada noche… todo pertenece al mismo momento. Es belleza, pero también es casa, descanso, bienestar y una manera de relacionarte contigo misma.

En esta colaboración se habla de slow fashion y slow beauty. ¿Crees que estamos aprendiendo a comprar menos, pero mejor? ¿Hacia dónde va la sociedad en ese sentido?

Creo que sí, aunque todavía estamos en ese proceso. Durante mucho tiempo hemos comprado muy rápido, muchas veces por impulso, y creo que ahora empezamos a valorar más las piezas que se quedan, las que tienen algo especial o las que forman parte de nuestra vida real.

Para mí comprar mejor no significa comprar perfecto, sino comprar con más criterio. Elegir un pijama que te apetece ponerte durante años, una crema que realmente usas, una vajilla que sacas cada fin de semana… Creo que la sociedad va hacia ahí: menos acumulación y más intención. Menos tendencia por tendencia y más piezas con alma, con calidad y con una historia detrás.

Los pijamas conviven con dos de los bestsellers de la firma, la crema de día y noche Unica+72h Hydro+ y las ampollas Unic30-Day Skin Miracle Shot

¿Qué haces cuando necesitas parar?

Intento volver a lo sencillo. Estar en casa, poner orden, preparar algo rico, salir a caminar, ver a mi familia o no hacer grandes planes. Cuando todo va muy rápido, necesito recuperar esa sensación de normalidad.

También me ayuda mucho cambiar de ritmo, aunque sea durante unas horas. No siempre hace falta irse lejos. A veces parar es simplemente apagar el ruido, estar tranquila y volver a conectar con lo que de verdad importa.

¿Hay algo que antes te importase mucho y ahora relativizas?

Sí, cada vez relativizo más la perfección. Antes quizá me preocupaba más que todo estuviera exactamente como yo lo había imaginado. Ahora intento aceptar mejor que las cosas también salen bien cuando no están tan controladas.

En casa, en el trabajo y en la vida, muchas veces lo más bonito aparece cuando algo se relaja. Una colección no tiene que gustar a todo el mundo para tener sentido. Y una casa no tiene que parecer una foto para ser especial.

¿Qué te hace sentir paz?

Me da paz estar en casa, sentir que la gente está cómoda, ver una mesa llena, escuchar conversaciones alrededor, tener cerca a mi familia. También me da paz reconocerme en lo que hago, sentir que no estoy traicionando mi estilo ni intentando ser algo que no soy. La paz, para mí, está mucho en lo familiar. En los lugares y las personas donde no tienes que explicar demasiado.

¿Tienes algún ritual de fin de semana?

Me gusta mucho que el fin de semana tenga otro ritmo. Intentar desayunar con más calma, poner una mesa más bonita aunque sea para algo sencillo, recibir gente o hacer un plan sin tanta prisa.

No soy muy de rituales rígidos, pero sí de pequeños gestos: flores, una vajilla especial, un mantel que normalmente no sacas entre semana, una comida larga, una sobremesa. Para mí eso cambia completamente el día.

¿Tu plan perfecto de verano?

Mi plan perfecto de verano es bastante sencillo: una casa con gente querida, comidas largas, sobremesas sin hora, vestidos cómodos, baños, siestas, cenas al aire libre y poca planificación.

Me gusta mucho esa sensación de verano en la que todo se vuelve más espontáneo. No hace falta hacer grandes cosas. A veces el mejor plan es una mesa bonita, algo fresco para comer, amigos entrando y saliendo y la sensación de que el tiempo va un poco más despacio.