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Set-jetting: vacaciones para vivir dentro de tu serie favorita

El auge del set-jetting también habla de una nueva forma de entender el lujo. Frente a los viajes tradicionales marcados únicamente por el confort, las nuevas generaciones buscan sumergirse en los escenarios de sus series favoritas

Un fotograma de la serie de Netflix Emily in Paris.
Un fotograma de la serie de Netflix Emily in Paris.

Hubo un tiempo en el que elegíamos destino por el clima, la gastronomía o el precio de los vuelos. En 2026, sin embargo, cada vez más viajeros reservan hoteles, buscan cafeterías o planean escapadas porque antes las han visto en una pantalla. El fenómeno tiene nombre: set-jetting, la tendencia que convierte películas y series en las nuevas agencias de viajes emocionales.

Según las últimas previsiones de Expedia, el turismo inspirado en producciones audiovisuales será una de las grandes corrientes viajeras del año, especialmente entre la generación Z y los millennials. La idea ya no es únicamente visitar un lugar, sino experimentar la sensación de vivir dentro de la estética de una ficción favorita, algo que ha ocurrido con el reciente estreno de las secuelas de La casa de papel protagonizada por Berlín y rodada en Sevilla.

Dormir en el hotel de una serie, tomar café en una terraza viral o recorrer una playa que apareció en una escena icónica se ha convertido en el nuevo lujo emocional de una generación obsesionada con las imágenes, la nostalgia y las experiencias inmersivas.

Viajar por estética: el nuevo deseo turístico

El set-jetting nace de una mezcla muy contemporánea: cultura pop, redes sociales y escapismo visual. Plataformas como Netflix, HBO Max o Disney+ han convertido determinadas ciudades en auténticos iconos aspiracionales.

Ya no se trata solo de conocer París o Nueva York, sino de experimentar “el París de Emily” o “el Manhattan cinematográfico” que tantas veces hemos visto en pantalla. Lo mismo sucede con pequeñas localidades costeras, cafeterías minimalistas o hoteles boutique que se vuelven virales tras aparecer en una serie de éxito.

Las famosas escaleras de Gossip Girl.
Las famosas escaleras de Gossip Girl.

La tendencia responde también a un nuevo tipo de viajero que busca coherencia visual y emocional en sus vacaciones. El destino importa, pero también cómo se siente y cómo se fotografía. El turismo se vuelve cada vez más cinematográfico.

Hoteles que parecen escenarios y cafeterías convertidas en lugares de culto

Uno de los grandes beneficiados de esta tendencia son los hoteles con identidad visual potente. Espacios retro, interiores mediterráneos, piscinas infinitas o recepciones de aire mid-century triunfan porque recuerdan a escenarios vistos en series y películas.

Muchos viajeros reconocen reservar habitaciones únicamente por la estética del lugar. El hotel deja de ser un simple alojamiento para convertirse en parte de la narrativa del viaje.

Las estaciones de Seúl donde se reclutaban participantes para El juego del calamar.
Las estaciones de Seúl donde se reclutaban participantes para El juego del calamar.

 

También las cafeterías y restaurantes viven su propia fiebre audiovisual. Un local puede pasar del anonimato absoluto a tener listas de espera internacionales tras aparecer apenas unos minutos en una ficción viral. Ha ocurrido en ciudades como Seúl, con El juego del calamar, Londres con The Crown o Nueva York con Gossip Girl o Sexo en Nueva York, donde numerosos espacios se han transformado en auténticos puntos de peregrinación estética.

El poder de las series para cambiar destinos

La influencia del audiovisual sobre el turismo no es nueva, pero sí mucho más intensa que hace una década. Series ambientadas en destinos paradisíacos han disparado búsquedas, reservas y vuelos prácticamente de un día para otro.

Catedral de Winchester, The Crown.
Catedral de Winchester, The Crown.

Playas italianas, pueblos pesqueros del norte de Europa, resorts tropicales o calles japonesas iluminadas por neones se han convertido en objetos de deseo global gracias al efecto pantalla.

En muchos casos, incluso destinos secundarios han logrado posicionarse internacionalmente gracias a una sola producción. Lo interesante es que el viajero actual no busca únicamente “ver” el lugar, sino recrear una sensación concreta: desayunar como un personaje, vestir como en una escena o repetir una fotografía viral.

El viaje se transforma así en una extensión de la ficción.

La generación TikTok convierte el turismo en narrativa

Las redes sociales han amplificado todavía más el fenómeno. En plataformas como TikTok o Instagram, millones de usuarios comparten rutas inspiradas en series, hoteles “de película” y rincones que parecen sacados directamente de una producción de autor.

La estética importa tanto como el destino. Los tonos cálidos de una costa mediterránea, la iluminación de una cafetería japonesa o la arquitectura brutalista de ciertos hoteles se convierten en elementos aspiracionales.

El resultado es un turismo mucho más emocional y visual, donde la experiencia se diseña casi como una escena cinematográfica propia.

La famosa puerta de Sexo en Nueva York.
La famosa puerta de Sexo en Nueva York.

Vacaciones para sentirse protagonista

El auge del set-jetting también habla de una nueva forma de entender el lujo. Frente a los viajes tradicionales marcados únicamente por el confort, las nuevas generaciones priorizan experiencias capaces de generar identidad, emoción y relato personal.

Viajar ya no consiste solo en desconectar, sino en sentirse dentro de una historia. Y en un mundo dominado por imágenes, pocas cosas resultan más atractivas que convertir unas vacaciones en la versión real de tu serie favorita.

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