Ocio

‘This and no-emails’: las piscinas más bonitas donde pasar el calor este verano

Las piscinas son para el verano, y estas son algunas donde, por diferentes motivos, nos gustaría pasar (íntegramente) toda su duración

Parafraseando a Fernando Fernán Gómez, las bicicletas son para todo el año pero las piscinas son solo para el verano. Quizá el único placer sobre concreto que es a la vez absoluto y efímero. Símbolo de estatus y de recurrencia estival, representa una aspiración universal (y casi una necesidad) cuando la calígula aprieta en cualquier ubicación.

A continuación, algunas de nuestras favoritas para aprovechar el tiempo o no hacer nada y, si se puede, recrear lo mejor posible la escena de apertura de La Piscine.

Romy Schneider y Alain Delon en un fotograma del filme La Piscine (1969)

Mejores vistas: Club Med Sicilia (Cefalú)

Encalada en lo alto de su cabo rocoso, la piscina infinita de Club Med Cefalú permite vistas exclusivas sobre la Rocca; un accidente orográfico que, tal y como su nombre indica, se trata de una roca de 244 metros que se eleva desde el profundo mar Tirreno. Una panorámica tan rara como exclusiva en la isla, donde (al igual que en su resort Exclusive Collection, que ofrece actividades como Paddle Surf, Yoga o Aquagym) se practica la filosofía de la vita lenta, o lo que es lo mismo: vivir la vida con calma, valorando cada momento y disfrutando del presente sin prisas. Perfecto para poner en práctica en la vecina localidad pesquera de la llamada “campiña siciliana” que da nombre al alojamiento y volver después, claro está, para un último baño en la segura transparencia de sus aguas (y de las de la contigua bahía).

Club Med Cefalú, en Sicilia

La más histórica: Villa Agrippina (Roma)

Roma no se hizo en un día, pero bien vale visitarla unas horas (y aunque sea en plena calígula). Siempre en ebullición (en este caso, literal) pero también metafóricamente, la cuna de Nerón tiene una villa que honra a la madre del Emperador: Villa Agripina (A Gran Meliá Hotel). Allí precisamente descansa su cuantiosa piscina exterior, en el primer jardín botánico de Roma, Orti Domiziani, y a pocos metros de ruinas romanas y otros tesoros de la Ciudad Eterna. Para no hacer corto, su Villa Agrippina Private Pool Suite tiene 32 metros cuadrados y chorros a contracorriente, está dentro de la suite independiente que lleva su nombre e incluye 200m2 repartidos en dos dormitorios con terraza, jardín y otros servicios (bajo demanda) como un chef privado.

La más castiza: CoolRooms Palacio de Atocha (Madrid)

Subiendo por el número 34 de la calle Atocha, detrás de la fachada de un palacio de 1852, se esconde uno de los mayores tesoros de la capital (y también de los más codiciados) en verano: una piscina en un jardín que hace las veces de oasis urbanita. El lugar no es otro que el CoolRooms Palacio de Atocha, que además acaba de presentar su programación estival con experiencias abiertas al público tan apetecibles como brunch con acceso a piscina, cenas al atardecer con baño nocturno, caviar & champagne en su patio y noches de cine bajo las estrellas. Una propuesta que más que una escapada está pensada como un salvoconducto a aquellos que veranean en la ciudad y sobre todo, a quienes no quieren dejar de disfrutar de ella a pesar de las altas temperaturas.

CoolRooms Palacio de Atocha (Madrid)

La más tranquila: Palacio de la Helguera (Cantabria)

Antes de sumergirse en ella, el entorno de esta piscina puede invitar más a descansar: dentro del Palacio de la Helguera Boutique & Antique (una Llave Michelin) en plenos Valles Pasiegos donde lo único que se escucha es el silencio. No en vano una de las joyas del este palacio del siglo XVII (perteneciente a la noble familia Ceballos) es su jardín, plagado de hortensias y árboles frutales; la belleza natural lo rodea a su piscina exterior, junto con la atmósfera recogida del histórico edificio principal (con tan solo 11 habitaciones) reúne las condiciones perfectas para una auténtica desconexión. Si el día sale malo, siempre es posible refugiarse en su piscina climatizada interior y su spa (con sauna y baño turco), además de su restaurante de especialidad, Trastámara, o hace una ruta guiada y personalizada por el hotel en los alrededores.

La piscina exterior de Palacio de la Helguera, conectada a la interior y su spa.

La más natural: Tivoli Carvoieiro (Algarve portugués)

Entre acantilados de Vale Covo, con vistas panorámicas al Atlántico y aguas esmeralda se sitúa esta generosa piscina en clave portuguesa en uno de los spots más demandados del Algarve. Rodeada de palmeras y jardines, sus tumbonas miran exclusivamente al océano desde el corazón del Tivoli Carvoirero (un resort de 248 habitaciones y suites que también cuenta con spa y piscina interior climatizada, sauna y baño de vapor). Aun así, la joya de la corona sigue siendo esta, que además goza de acceso directo a la playa y de la cercanía a algunas de las playas y enclaves naturales más emblemáticos de la zona; la playa de Vale Covo, las cuevas de Benagil o el sendero de los Siete Valles Colgantes, lo que lo convierte en el destino ideal para los amantes de la naturaleza, el senderismo y los deportes acuáticos, para garantizar una desconexión (y reconexión) total con el mar.

El espectáculo arquitectónico de la de Tivoli Carvoieiro, con acceso directo a la playa

La más privada: Cap Rocat (Mallorca)

En uno de los puntos de referencia más emblemáticos de Mallorca (una antigua fortaleza militar), la ubicación de esta piscina se mimetiza con la zona declarada Área Natural de Especial Interés que la rodea. Al fin y al cabo, Cap Rocat es un reducto de tranquilidad a tan solo diez minutos de la capital balear; a ella (y a su seaclub) pueden acceder las 30 habitaciones y las dos suites independientes que, además, cuentan con una piscina privada y aislada de absolutamente todo. Con vistas solo y exclusivamente al Mediterráneo y acceso al resto de servicios del hotel (un spa sumergido a 12 metros de profundidad o su restaurante La Fortaleza, con Dos Soles Repsol) no es solo una alternativa ideal para espíritus misántropos sino también para reencontrarse con uno mismo en un entorno declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural.

La de Cap Rocat, también en versión privada para las suites desde la roca

Con altura: Barceló Funchal Oldtown (Madeira)

Con una localización privilegiada en el casco histórico de la ciudad, la piscina del Barceló Funchal Oldtown no solo destaca por sus vistas al Atlántico sino que desde su azotea puede verse la que, seguramente, es la mejor vista panorámica de la ciudad portuguesa. Este espectáculo de paraíso natural se une a las incontestables instalaciones de este 5 estrellas (con 11 habitaciones boutique), que se encuentra convenientemente ubicado junto a la Catedral de Funchal y la Avenida do Mar, una de las principales arterias de la ciudad.

Screenshot
Screenshot

Destaca por su diseño de estética moderna y la utilización de elementos simbólicos de la arquitectura procedentes de esta isla, ya que además, el proceso de excavación al construir el hotel, se encontraron importantes elementos y vestigios de siglos pasados; concretamente, más de un millar de piezas de cerámicas de época colonial (restos de una calzada del siglo XVI, un zapatero raspador del siglo XVII o monedas del XVIII…) que se han integrado en la decoración del hotel y en su fachada, originalmente conservada entre piedras naturales y la madera local.

La prueba fehaciente de que la vista mejora (siempre) desde el agua y, seguramente, es todo lo que queremos escuchar este verano.

TAGS DE ESTA NOTICIA