La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela sigue golpeando también a España. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha actualizado el balance de ciudadanos españoles afectados: 18 personas han perdido la vida, otras 138 permanecen desaparecidas y 12 continúan localizadas bajo edificios derrumbados, donde los equipos de emergencia mantienen una intensa carrera contrarreloj para intentar rescatarlas.
Cada actualización oficial incrementa la preocupación entre cientos de familias repartidas por toda España. El Gobierno español mantiene activados todos los mecanismos de asistencia consular y ha reiterado que las líneas de emergencia de la Embajada de España en Caracas continúan funcionando para atender consultas y facilitar información a los ciudadanos afectados. Paralelamente, sobre el terreno siguen trabajando efectivos desplazados desde España, entre ellos especialistas de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos de la Comunidad de Madrid y personal de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), integrados en las operaciones internacionales de búsqueda.
Las víctimas del seísmo
Entre las víctimas confirmadas figuran personas conocidas dentro de la comunidad española residente en Venezuela. Una de ellas es Isabel “Chavela” Jara, delegada del Gobierno de Canarias en el país, fallecida tras el derrumbe del edificio en el que se encontraba en La Guaira. Junto a ella también perdió la vida su prima, Olga Morales, de 57 años, hija de emigrantes canarios y muy vinculada al Archipiélago, donde conservaba parte de su familia. Casada, madre de tres hijos y abuela de dos nietos, era especialmente conocida por su implicación en actividades sociales dirigidas a personas mayores.

El terremoto también ha acabado con la vida del ingeniero bilbaíno Jon Sustacha, de 69 años. Después de décadas desarrollando su carrera profesional en Venezuela, se encontraba a las puertas de la jubilación y planeaba regresar definitivamente a Bilbao. Su esposa logró salvarse de forma fortuita al haber salido del edificio poco antes de que comenzaran los movimientos sísmicos.
Entre las víctimas mortales confirmadas también figura Alazne Solabarrieta Lecea, hispanovenezolana de 65 años y descendiente de una conocida familia vasca exiliada en Venezuela tras la Guerra Civil. Su cuerpo fue recuperado entre los restos del edificio Santa Rita, en el barrio caraqueño de San Bernardino, donde residía junto a su marido, Luis María Olalde Quintela, alias Txistu, antiguo miembro de ETA huido de la Justicia española. Mientras Solabarrieta falleció en el derrumbe, Olalde logró ser rescatado con vida y fue trasladado a un hospital. La fallecida, que regentaba junto a su esposo el restaurante vasco Pakea en Caracas y era madre de dos hijas, no tenía vinculación conocida con la organización terrorista ni causas judiciales pendientes. Su muerte ha cobrado especial relevancia por la situación judicial de su marido, sobre quien continúa vigente una orden de búsqueda de la Audiencia Nacional por un atentado atribuido al comando Urola en 1979.

Natalia, vecina de la pedanía de Torre de la Reina, en Guillena (Sevilla), también se halla entre las víctimas españolas del doble terremoto registrado la pasada semana en Venezuela. De 34 años, se encontraba de viaje familiar en el país sudamericano, junto a su marido e hija, cuando se produjeron esos episodios.
La presencia española en Venezuela
La relación de fallecidos incluye además a otras personas estrechamente ligadas a instituciones españolas presentes en Venezuela y al tejido asociativo de la colonia española, un colectivo con una presencia histórica muy significativa en el país. Durante décadas, Venezuela fue uno de los principales destinos de la emigración española, especialmente tras la Guerra Civil y durante los años cincuenta, un vínculo que hoy sigue reflejándose en los más de 130.000 ciudadanos españoles inscritos en el registro consular.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa para decenas de familias. Entre los desaparecidos figuran residentes españoles, ciudadanos con doble nacionalidad y personas que se encontraban de viaje en el país durante las vacaciones. En Galicia, por ejemplo, persiste la preocupación por una familia vinculada al municipio pontevedrés de Marín, de la que todavía no se tienen noticias tras desplazarse a La Guaira pocos días antes del desastre.
Las autoridades españolas también trabajan para facilitar la evacuación de quienes desean abandonar Venezuela. En los últimos días ya han salido del país los primeros ciudadanos españoles en vuelos organizados junto a otros europeos, mientras continúan las gestiones para atender a personas con necesidades especiales o que permanecen en las zonas más afectadas.
A medida que avanzan las horas, las opciones de encontrar supervivientes disminuyen, pero los equipos de rescate mantienen intacto el esfuerzo.

