Casi una semana después de darse por hecha la firma de la paz, Oriente Medio sigue ardiendo. Una persona murió y al menos 60 resultaron heridas en un ataque de un dron iraní en el aeropuerto de Kuwait. La Guardia Revolucionaria iraní asumió la responsabilidad del ataque, alegando que llegó en represalia a un bombardeo estadounidense sobre una embarcación petrolera en la isla de Qeshm.
Desde el Golfo Pérsico, el ministerio de Defensa kuwaití catalogó de “agresión criminal iraní” el ataque, que recordó a los peores días de la guerra, en que a diario infraestructuras civiles de países árabes eran atacadas por drones y misiles disparados por Teherán. “Deberían servir como lección” a Estados Unidos, declararon las Guardias Revolucionarias, quienes imponen la línea más belicista del régimen de los ayatolás.

El Ejército estadounidense consideró como “autodefensa” los ataques en Irán. Centcom (comandancia central del Ejército de EE UU) aclaró que los objetivos alcanzados en Irán anticiparon un “intento del régimen iraní de atacar en todo Oriente Medio”, y que se logró impactar sobre una estación de control terrestre militar iraní. Centcom había declarado anteriormente que había atacado e inutilizado un petrolero vacío que navegaba hacia Irán, una decisión enmarcada en el bloqueo de puertos iraníes puesto en vigor desde el 13 de abril.
El estallido sirvió a los intereses del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien recordó que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán “todavía no ha terminado”. Además, reconoció refiriéndose a Donald Trump que “a veces discrepamos en asuntos tácticos, pero encontramos soluciones”. Dos días antes, el presidente estadounidense mantuvo una tensa charla telefónica con el líder israelí. “Dejamos en manos de Trump la decisión de si es necesaria una escalada y si la apertura del estrecho de Ormuz es militarmente posible”, dijo Netanyahu.

La persona que falleció en el ataque en Kuwait era de nacionalidad india, y varios de los heridos eran de la misma nacionalidad. El ministerio de exteriores indio condenó lo ocurrido, y llamó “de nuevo a todas las partes a frenar estos ataques”. El ministerio de exteriores kuwaití ordenó la expulsión de dos diplomáticos iraníes en represalia.
Desde Riad, el ministerio de exteriores saudí también condenó la “flagrante agresión iraní y la violación de la soberanía” de Kuwait y Bahréin, que también fue blanco de ataques que lograron interceptarse. En este último país, las autoridades anunciaron la intercepción de tres misiles y varios drones que apuntaban contra infraestructuras civiles.

En total, se dispararon trece misiles balísticos contra Kuwait desde Irán y se utilizaron 17 drones. “Estas cifras son similares a las que vimos en los primeros días de la guerra en febrero, por lo que sin duda serán motivo de grave preocupación, no sólo en Kuwait, sino para todo el Golfo Pérsico”, apuntó el reportero de AlJazeera Zein Basravi. Por ello, los países de la zona estarán en máxima alerta en las próximas 24 horas. Estados Unidos mantiene bases militares en la mayoría de los países del Golfo Pérsico, que serían el blanco preferido por el régimen iraní en caso de reanudarse la guerra.
El ministro de exteriores iraní, Abbas Araghchi, también describió como “ataques de autodefensa” las agresiones a Kuwait y Bahréin, y avisó que “lo que las sanciones y la guerra fracasaron en lograr, no lo conseguirán mediante la guerra”. El intercambio de fuego del miércoles ocurrió en paralelo a la negociación del pasado fin de semana entre Washington y Teherán, que por ahora sigue en punto muerto.

Para Trump, el recién elegido líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei -gravemente herido por un ataque al principio de la guerra-, está “absolutamente involucrado” en las conversaciones de paz y “los iraníes le tienen mucho respeto”. El presidente estadounidense agregó que “me gustaría conocerlo. Probablemente nos reuniremos en algún momento, dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos”.
En el Líbano, donde la guerra continua intensamente pese a la reunión entre oficiales israelíes y libaneses en Washington de este martes, las próximas horas serán cruciales. Israel siguió emitiendo ordenes de evacuación y bombardeos en poblaciones del sur del Líbano, mientras que Hizbulá atacó la nueva base establecida por el ejército israelí en el castillo de Beaufort (Nabatiye). En el norte de Israel, las alarmas antiaéreas sonaron toda la jornada por el continuo disparo de drones y proyectiles por parte de Hizbulá.

