Ana Brnabić, la que fuera primera mujer y primera persona abiertamente homosexual en dirigir el Gobierno de Serbia ha asumido ahora de manera interina la Presidencia tras la dimisión de Aleksandar Vučić. A sus 51 años, se convierte así en la primera mujer abiertamente lesbiana que ejerce como jefa de Estado y en la única figura de la política serbia que ha ocupado los tres principales cargos institucionales: primera ministra, presidenta de la Asamblea Nacional y, desde esta semana, presidenta en funciones.
Su llegada al puesto, sin embargo, es provisional. Vučić presentó su dimisión el pasado 27 de septiembre, antes de las elecciones parlamentarias anticipadas previstas para el 25 de octubre. La legislación serbia establece que, cuando queda vacante la Presidencia, sus funciones pasan al presidente de la Asamblea Nacional durante un máximo de tres meses. Brnabić ocupaba precisamente ese cargo desde marzo de 2024. Serbia deberá, por tanto, celebrar elecciones presidenciales antes de que termine diciembre.
La trayectoria política de Brnabić ha estado muy ligada a Vučić. En 2016 entró en el Ejecutivo como ministra de Administración Pública y, un año después, fue elegida para sucederle como primera ministra. Permaneció al frente del Gobierno hasta 2024, cuando pasó a presidir el Parlamento. Durante todos estos años se ha mantenido como una de las principales aliadas del ya expresidente, cuya etapa al frente del país ha estado marcada por acusaciones de la oposición y organizaciones civiles de deterioro democrático, corrupción y presión sobre los medios críticos, señalamientos que Vučić y su partido han rechazado.

El hecho de ser mujer lesbiana convirtió su nombramiento como primera ministra en 2017 en un acontecimiento especialmente significativo en un país donde las parejas del mismo sexo continúan sin poder casarse. Pero desde el principio Brnabić trató de evitar que su orientación sexual definiera su carrera política.
Una relación complicada con el colectivo LGTBI
Ese mismo año se convirtió en la primera jefa del Gobierno serbio en acudir al Orgullo de Belgrado. Su presencia fue interpretada como un gesto simbólico en un país en el que estas marchas habían sufrido durante años amenazas, episodios violentos y fuertes resistencias.
Serbia prohíbe la discriminación por orientación sexual en diferentes ámbitos, pero no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo ni permite la adopción conjunta a estas parejas. Esta falta de avances ha provocado críticas hacia Brnabić desde organizaciones y activistas LGTBI.
En 2019, su pareja dio a luz a un niño concebido mediante reproducción asistida. Sin embargo, posteriormente se aprobaron restricciones que excluyeron a determinadas personas homosexuales del acceso a estos tratamientos, una situación que reforzó las críticas de quienes esperaban que Brnabić utilizara su posición para impulsar cambios legales.

La nueva presidenta interina siempre ha defendido una aproximación distinta. Ya en sus primeros meses como primera ministra sostenía que la mejora de las condiciones económicas y sociales podía favorecer una sociedad más tolerante. También rechazaba la idea de transformar las actitudes únicamente mediante nuevas leyes.
Su ascenso a la jefatura del Estado ha recibido felicitaciones fuera de Serbia. El ex primer ministro irlandés Leo Varadkar, primer jefe de Gobierno abiertamente gay de Irlanda, celebró públicamente su nombramiento y recordó la relación que mantuvo con ella durante su etapa al frente del Ejecutivo.
Brnabić ocupará la Presidencia mientras Serbia atraviesa uno de sus momentos políticos más delicados de los últimos años. Las protestas desencadenadas tras el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad en noviembre de 2024, que dejó 16 muertos, terminaron convirtiéndose en un movimiento más amplio contra la corrupción y el funcionamiento de las instituciones.

