Ceuta 30-07: ‘vendetta’ sin causa en el tardosanchismo

Con premeditación o reacción defensiva ante la avalancha de llegadas, lo cierto es que la inhibición policial marroquí en el Tarajal de este jueves lanza un mensaje de advertencia a Madrid

Acostumbrados politólogos, historiadores, antropólogos y periodistas a escudriñar cada coma y adjetivo de las declaraciones oficiales emitidas por las distintas instancias del Estado marroquí, a leer entre líneas empleando la más aguda de las técnicas de hermenéutica, el fondo de lo sucedido este 30 de julio, aun teniendo indudables trazas de déjà vu, no acaba de ofrecer para nadie una hipótesis convincente.

Si el Gobierno de la nación ha insistido una y otra vez en el estado inmejorable, inédito, el mejor de la historia, de las relaciones con Marruecos, etcétera, ¿por qué, sin dar señal alguna de contrariedad reciente, Rabat, que ha empleado históricamente la migratoria como fórmula de presión para la consecución de sus objetivos, iba a hacer algo así en un momento en que el presidente del Gobierno protagonista del histórico giro en el Sáhara Occidental, Pedro Sánchez, vive sus momentos más difíciles en la escena doméstica?

Un número de inmigrantes en suelo español en Ceuta, este viernes. El número de cadáveres encontrados en las últimas horas en la costa de la ciudad española de Ceuta tras la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos asciende ya a 43, informaron a EFE fuentes policiales. Las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia siguen localizando algunos cuerpos de las miles de personas, sobre todo marroquíes y argelinos, que se lanzaron al mar desde las costas marroquíes de Castillejos para intentar alcanzar la costa ceutí a nado en los últimos días; y no se descarta que la cifra continúe aumentando. EFE/ Reduan Dris
Un número de inmigrantes en suelo español en Ceuta, este viernes
Efe

Con lo ocurrido en los últimos días, pero sobre todo el 30 de julio, Marruecos ha puesto en evidencia la fragilidad de Ceuta, la de España. La división en política exterior entre Gobierno y oposición. Las tensiones existentes entre Madrid y sus socios europeos y de la OTAN en un asunto capital como el de la soberanía, las fronteras y la migración irregular. Ha vuelto a dejar constancia de estar a merced, a rebufo, de Rabat en este y otros grandes problemas de la compleja y poliédrica relación bilateral. También ha desmentido la teoría de colchón de intereses: la celebración conjunta del Mundial 2030 no ha actuado como infalible antídoto anticrisis.

Lo sucedido el jueves ha abierto, en definitiva, una brecha de desconfianza en las relaciones entre los dos países que tardará tiempo en cerrarse. Pero esas son las consecuencias. Tratamos de encontrar las causas: una hipótesis realista y razonable del porqué de la decisión de las fuerzas de seguridad marroquíes de mirar para otro lado en el punto álgido de la crisis en la mañana de ayer jueves.

Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta.
Un grupo de inmigrantes en la playa junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta.
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No es la primera vez. El precedente más inmediato y semejante a los sucesos del 30 de julio se produjo entre los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando entre 8.000 y 10.000 jóvenes magrebíes y subsaharianos franqueaban la misma valla del Tarajal gracias a la cooperación necesaria de las fuerzas de seguridad marroquíes. Pero era un contexto completamente diferente: Marruecos había enfurecido por la entrada secreta del líder del Frente Polisario, Ibrahim Ghali, en España para ser tratado de una enfermedad y de la actitud juzgada timorata de España ante la cuestión del Sáhara Occidental cuando EEUU acababa de reconocer la plena soberanía de Rabat sobre la que fuera colonia española hasta 1976.

Fue el punto álgido de un desencuentro que sólo sería superado una vez Sánchez cedió a la presión para manifestar su inclinación por la propuesta de autonomía presentada por Marruecos a la ONU en 2007 para solucionar el larguísimo conflicto en detrimento de la tradicional defensa del referéndum de autodeterminación.

Ceuta (Spain), 31/07/2026.- A handout photo made available by the Spanish Prime Minister's Office shows Spanish Prime Minister Pedro Sanchez (3R) as he chairs the coordination meeting with the Government Delegate in the Autonomous City, the heads of the National Police and the Civil Guard, and the director of the CETI and the Ceuta branch of the Red Cross in Ceuta, Spain, 31 July 2026. Sanchez traveled to the autonomous city following the arrival of thousands of migrants from Morocco. (Marruecos, España) EFE/EPA/Borja Puig de la Bellacasa/Moncloa HANDOUT -- MANDATORY CREDIT -- IMAGE TO BE USED ONLY IN RELATION TO THE STATED EVENT -- HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez presidiendo la reunión de coordinación en Ceuta. EFE/EPA/Borja Puig de la Bellacasa/Moncloa
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La sentencia del Supremo provocó un efecto llamada. El pasado 8 de julio de 2026, el Tribunal Supremo desestimó el recurso del Gobierno y fijó como doctrina que no cabe aplicar la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería -que habilita el rechazo inmediato en frontera- a las personas interceptadas en el mar cuando intentan entrar a nado en Ceuta o Melilla; a estas personas debe aplicárseles el procedimiento de devolución ordinario, no el de rechazo en frontera. Es innegable. Los testimonios recabados por distintos medios de comunicación de jóvenes protagonistas en el asalto dejan claro que muchos creyeron que España los recibiría con los brazos abiertos y se sienten ahora engañados. Pero ello no explica la actitud de las fuerzas marroquíes más de diez días después de detectarse el inicio del repunte como consecuencia del citado dictamen.

Varios actuaciones recientes del Gobierno y su partido no gustaron en Rabat, pero tampoco explican lo sucedido. La normalización de relaciones con Argelia y la foto de Sánchez con el jefe de Estado argelino, Abdelmajdid Tebboune, hace unos pocos días no agrada en Marruecos. Tampoco la proposición de ley -impulsada originalmente por Sumar- que reconoce el vínculo jurídico de los saharauis nacidos bajo administración española del Sáhara Occidental y facilita su acceso a la nacionalidad española. La recepción de la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, a los niños saharauis del del programa Vacaciones en Paz, procedentes de los campamentos de población refugiada de Tinduf (Argelia). Hace meses, en fin, que desde Marruecos se espera un apoyo más decidido de un Sánchez en relación con la cuestión del Sáhara, cuestión capital y central de la política exterior de Marruecos, en modo semejante al expresado por Francia y EEUU. Pero, tomadas de una en una, las anteriores no bastan por sí mismas para explicar un estallido de indignación marroquí hacia España y su gobierno amigo.

Lo cierto es que las fuerzas de seguridad marroquíes se inhibieron, cuando no colaboraron con la multitud. Fuentes de este medio en el seno de las fuerzas de seguridad españolas en Ceuta confirman la desaparición de los agentes marroquíes del otro lado del Tarajal en las horas críticas del jueves, una realidad que corroboran varios vídeos en los que se puede ver a gendarmes y policía en actitud pasiva ante la avalancha humana que se dirigía a la ciudad autónoma… para luego comenzar a colaborar en la dispersión -cañones de agua, gases lacrimógenos- de los grupos de jóvenes concentrados en Castillejos y facilitar el regreso de los mismos a Marruecos en plena cooperación con España. Lo cierto es que al cierre de esta edición en torno al 70% de los individuos que entraron en los dos últimos días se encontraba ya de vuelta en territorio marroquí; en la gran mayoría de casos lo hacían de manera voluntaria.

CEUTA, 30/07/2026.- Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades, según pudo comprobar EFE. Cientos de ellos saltaron las vallas de protección, que no estaban custodiadas en ese momento por policías, y accedieron a Ceuta. EFE/Reduan Dris
Policías nacionales ante la avalancha de inmigrantes llegados a nado a Ceuta.
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La gran pregunta en este punto es si la actitud de deliberada pasividad de gendarmes y policías magrebíes fue un gesto relativamente reflejo y espontáneo -tirar la toalla ante la avalancha incontrolable de jóvenes llegados hasta Castillejos por mor del efecto llamada y la inferioridad numérica- o algo preparado con horas o incluso días de anticipación. Si las fuerzas de seguridad españolas constataron la evaporación de sus pares marroquíes en las horas críticas del jueves, tampoco ha pasado desapercibida la lentitud en el aviso ante lo que venía en camino desde la provincia de Tetuán hasta el Tarajal.

Sea como fuere, el 30 de julio de 2026 es ya historia, y desde Rabat no se desmiente la posibilidad -de la misma se han hecho eco algunas tribunas publicadas en las últimas horas en la prensa local- de que, dada la magnitud de la llegada de jóvenes, Marruecos aprovechara para lanzar un mensaje en que ha insistido otras veces en el pasado: “No podemos ser el gendarme permanente de España y Europa haciendo el trabajo sucio que vuestras policías no quieren hacer. Seguimos siendo imprescindibles así que tómenos en serio”. Quizás sin más interés a corto plazo que el de la mera revindicación de un papel ingrato que desde el país vecino se cree no es lo suficientemente apreciado al norte de Tarifa. También, al tiempo, un aviso al futuro gobierno de España que, de cumplirse lo que dicen los sondeos, puede cambiar de signo.

El problema de fondo. Aunque eclipsado por la conmoción provocada en España por lo que el presidente del Gobierno ha calificado como “un ataque a la integridad territorial española”, hay un innegable problema de fondo en el país magrebí que no explica la actitud de las fuerzas de seguridad marroquíes, pero sí la alegría y virulencia con la que miles de chicos franqueaban el espigón del Tarajal y celebraban la entrada en suelo español. Decenas de miles de jóvenes de todo el país, entre ellos los de las provincias del norte, se quejan repetidamente de la falta de oportunidades laborales y de expectativas de futuro. En el otoño pasado la Generación Z, la misma que protagonizó el 30-07, reclamó la palabra con importantes movilizaciones en las principales capitales de Marruecos exigiendo mejores servicios públicos y una lucha efectiva contra la corrupción.

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