A varios días de los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, la esperanza sigue presente entre los equipos de rescate y las familias que aguardan noticias de sus seres queridos. Aunque las probabilidades de encontrar supervivientes disminuyen con el paso del tiempo, los especialistas insisten en que no existe un límite exacto que determine cuándo deja de ser posible un rescate con vida.
Las operaciones continúan sin descanso en zonas como La Guaira y varios sectores de Caracas, donde cientos de edificios y viviendas quedaron reducidos a montañas de hormigón. Entre sirenas, maquinaria pesada y momentos de absoluto silencio para intentar escuchar cualquier señal, los rescatistas trabajan sabiendo que cada hora cuenta.
Las primeras 24 y 48 horas representan el periodo con mayores opciones de localizar personas con vida. Sin embargo, muchos organismos de emergencia amplían esa denominada “ventana crítica” hasta las 72 horas, momento en el que todavía pueden producirse rescates exitosos, especialmente si las víctimas quedaron protegidas por espacios que se forman tras el derrumbe de los edificios.

Los factores de supervivencia
Aun así, el tiempo por sí solo no determina el desenlace. La supervivencia depende de varios factores. El primero es la disponibilidad de aire. Cuando una estructura colapsa puede generar pequeñas cavidades que evitan que la persona quede completamente aplastada y permiten la circulación de oxígeno. Si además el afectado presenta lesiones leves y dispone de alguna fuente de agua, las posibilidades de resistir aumentan considerablemente.
Against impossible odds, hope endures. 🇺🇸
American search and rescue teams rescued an infant from beneath the rubble following the earthquake in Venezuela. Every life saved is a victory. pic.twitter.com/PcFayXEqNP
— Department of State (@StateDept) June 27, 2026
La hidratación es, precisamente, uno de los elementos más determinantes. Los especialistas recuerdan que el cuerpo humano soporta mucho menos tiempo sin agua que sin alimentos. En cambio, las heridas internas, las fracturas graves, la pérdida de sangre o las dificultades para respirar pueden reducir drásticamente las opciones de supervivencia incluso durante las primeras horas.
La experiencia acumulada en grandes catástrofes demuestra que los “rescates milagrosos” son poco frecuentes, pero pueden ocurrir. Uno de los casos más conocidos ocurrió tras los terremotos de Turquía y Siria en 2023, cuando dos hermanos fueron encontrados con vida después de permanecer alrededor de ocho días atrapados entre los restos de un edificio. También existen antecedentes de personas rescatadas tras dos e incluso tres semanas, aunque se trata de situaciones excepcionales en las que confluyeron condiciones muy favorables.
Efectivos de la @UMEgob, en colaboración con otros equipos de rescate, han logrado acceder y rescatar con éxito a una segunda víctima atrapada, tras varias horas de intensos trabajos de desescombro y estabilización en la zona afectada.#Venezuela 🇻🇪 pic.twitter.com/7UUGJYB7fT
— UME (@UMEgob) June 27, 2026
Mientras tanto, las condiciones del entorno también influyen. El clima cálido venezolano reduce el riesgo de hipotermia, una amenaza habitual en terremotos ocurridos en regiones frías. Sin embargo, el polvo en suspensión, la falta de agua potable, el agotamiento físico y las altas temperaturas pueden acelerar el deterioro de quienes permanecen atrapados.
Los propios equipos de rescate tampoco están exentos de riesgos. Las réplicas sísmicas, habituales tras un terremoto de gran magnitud, pueden provocar nuevos derrumbes y complicar unas operaciones que ya requieren actuar con extrema precisión para evitar poner en peligro tanto a las víctimas como a los socorristas.
De hecho, por el momento se han registrado al rededor de 300 réplicas. Uno de los temblores más relevantes tras el terremoto, ha sido el sismo de magnitud 4,8 sacudió este sábado la costa de Venezuela, y se pudo sentir en Caracas.
Hemos rescatado con vida a Marlene Angulo, de 69 años.
Al salir de entre los escombros, doña Marlene nos pidió una Coca-Cola. Nuestros médicos le explicaron que, por el momento, lo más importante era hidratarla por vía intravenosa para estabilizarla.
Ahora recibe atención… pic.twitter.com/6EZl5DC4Dp
— Nayib Bukele (@nayibbukele) June 27, 2026
Más allá de la búsqueda inmediata, la mayor gravedad de una tragedia de este tipo depende en gran medida de la resistencia de las construcciones. Los terremotos no son por sí mismos la principal causa de las muertes; lo que resulta letal es el colapso de edificios que no logran soportar la fuerza del movimiento sísmico.
Mientras Venezuela afronta uno de los episodios más difíciles de su historia reciente, las próximas horas seguirán siendo decisivas. Aunque las estadísticas inviten al pesimismo conforme avanza el tiempo, la experiencia demuestra que, bajo toneladas de escombros, la esperanza puede resistir más de lo que muchos imaginan.

