No sólo en Italia, también los Estados miembros de la OTAN se han solidarizado con la líder italiana. El ministro de Defensa de Bélgica, Theo Francken, salió en apoyo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ante los recientes ataques públicos de Donald Trump contra ella. Francken calificó a Meloni como “la reina del centroderecha en Europa” y como “la alpha”, pidiendo directamente, en declaraciones a Politico que “la dejen en paz”.
Bélgica es uno de los países rezagados en materia de defensa dentro de la Unión Europea y no puede permitirse enfadar al presidente estadounidense, aunque Francken dejó claro que existen límites, especialmente en lo relativo a los ataques de Trump contra la primera ministra italiana.
Los ataques de Trump a Meloni
La tensión escaló tras la fotografía publicada por Trump el domingo, en la que pedía una orden de alejamiento contra la líder italiana. Esta nueva humillación pública se suma a las últimas críticas del presidente republicano contra su otrora aliada. Tras la cumbre del G7 en Evian, Francia, Trump aseguró que Meloni le había “rogado” una fotografía, algo que la mandataria italiana negó.
Este martes, Meloni y Trump se han vuelto a ver las caras durante la cena de gala en el Complejo Presidencial de Bestepe, organizada por el mandatario turco. Meloni se sentó en la mesa junto a Erdogan y Trump. En la foto de familia, tanto ella, como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como Emmanuel Macron, estuvieron en primera fila, en la misma que el estadounidense.
También este miércoles, tendrán que dialogar y ponerse de acuerdo durante la reunión del Consejo del Atlántico Norte a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN.

Este episodio se enmarca en un patrón más amplio de presión de Trump hacia los aliados de la OTAN. El mandatario estadounidense ha atacado regularmente a los socios de la Alianza, como España, llamando a los aliados “cobardes”, criticando el bajo gasto en defensa, y hasta retirando tropas estadounidenses de Alemania. Al magnate republicano le dolió que capitales como Madrid y Roma no se involucrasen en su guerra contra Irán, y aumentó la presión sobre los socios europeos. Es más, el secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, anunció el mes pasado una revisión de seis meses sobre la presencia militar estadounidense en Europa.
Las amenazas de Trump
Sin embargo, el punto de inflexión para los europeos es Groenlandia y las amenazas reales de Trump. A su llegada a Ankara para la cumbre de la OTAN, el presidente estadounidense volvió a insistir en que ese territorio debería “estar bajo control de Estados Unidos y no de Dinamarca”. Trump espetó, sin aportar datos, que “Dinamarca no invierte lo suficiente en Groenlandia” y que ese desacuerdo dañó su relación con la organización. Subrayó también que el territorio resulta estratégicamente relevante para Washington por “estar rodeado de barcos chinos y rusos”.

Trump fue más allá al advertir que, dado el gasto que supone para Estados Unidos ayudar a los europeos frente a Rusia, podría retirar a todas sus tropas del continente, señalando que Europa ha cambiado profundamente respecto a como era hace dos décadas. También instó a los países europeos “a prestar atención a sus políticas de inmigración y energía”, advirtiendo que de no hacerlo “Europa dejaría de existir” tal como la conocen. “¿Para qué nos estamos gastando centenares de miles de millones de dólares en ellos, cuando ellos no están luego ahí para nosotros?”, insistió el magnate republicano, quien durante la jornada del martes criticó a Reino Unido, Francia, Alemania, así como a Italia y Dinamarca.
Frente a estas declaraciones, los máximos representantes de las instituciones europeas defendieron el compromiso del bloque con la Alianza. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, remarcó que los Estados miembros “están cumpliendo sus compromisos” y que Europa asume cada vez mayor responsabilidad en su propia defensa. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que “una Europa fuerte implica una OTAN fuerte”, señalando que Bruselas “ha movilizado 800.000 millones de euros hasta 2030” para reforzar su base industrial de defensa, además de impulsar una mayor colaboración con Ucrania y más adquisiciones conjuntas dentro de la Unión.

Mientras, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó la cooperación entre la Unión Europea y la Alianza como óptima, explicando que la organización se ocupa de las capacidades y el mando y control, mientras la UE gestiona el resto de aspectos vinculados a la resiliencia, las infraestructuras y la base industrial. Rutte intenta dar una imagen de unidad en cada una de sus intervenciones públicas, a pesar de la brecha entre los socios que provoca Trump.
Los acuerdos de la OTAN más allá de Trump
En paralelo, la cumbre de Ankara sirvió también de escenario para encuentros bilaterales relevantes. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se reunió con Rutte para abordar la necesidad urgente de defensas aéreas, así como con los primeros ministros de Países Bajos, Estonia y Canadá, con quienes avanzó en acuerdos de cooperación en materia de producción de drones y defensa.

También se ha acordado ya que los países de la OTAN invertirán en los próximos cinco años más de 40.000 millones de dólares en tecnología antidrones, al tiempo que buscarán multiplicar por cinco los operadores de drones hasta finales de 2027.
