Solo cuatro de los 32 Estados miembros de la OTAN están liderados por mujeres. Se trata de Mette Frederiksen en Dinamarca, Kristrún Frostadóttir en Islandia, Giorgia Meloni en Italia e Inga Ruginienė, primera ministra en funciones de Lituania. Ellas son las escasas protagonistas femeninas de la cumbre de Ankara, que arranca este martes.
When challenges are shared, acting alone is a luxury we cannot afford.
The NB8 countries are deepening cooperation with one another and with Ukraine, whose defence industry innovations are shaping the battlefield today. Ukraine’s expertise is invaluable as we strengthen our… pic.twitter.com/b1xlhSj5PO
— Inga Ruginienė (@IRuginiene) June 9, 2026
La proporción (apenas un 12,5%) se repite, agravada, en otro nivel clave de la Alianza: las representaciones permanentes. Cada país miembro cuenta con un representante permanente ante el Consejo del Atlántico Norte, el diplomático de mayor rango de esa nación en la sede de la OTAN, encargado de dirigir a los asesores y funcionarios que también representan a su país en los comités subordinados. De las 32 representaciones, solo cinco están encabezadas por mujeres: Heidi Hulan (Canadá), Piritta Asunmaa (Finlandia), Vasiliki Gounari (Grecia), Milena Kalezic (Montenegro) y Anita Nergaard (Noruega).
Menos mujeres
Esta cifra desciende respecto a años anteriores. El año pasado había seis representantes permanentes mujeres, y en 2024 eran siete. La tendencia marca así una reducción progresiva de la presencia femenina en uno de los puestos diplomáticos más influyentes de la Alianza.

Es más, España nunca ha tenido (ni una presidenta del Gobierno) ni una embajadora ante la OTAN. Desde la entrada de nuestro país a la Alianza Atlántica siempre se ha optado por un hombre como representante permanente. El primero fue Aguirre de Cárcer y López de Sagredo en 1982 y el actual, desde 2022, es Federico Torres Muro.
Una secretaría general que nunca ha sido liderada por una mujer
La cúpula de la OTAN mantiene también un liderazgo masculino. Mark Rutte ocupa actualmente el cargo de secretario general, y ningún hombre ha cedido nunca ese puesto a una mujer en toda la historia de la organización. En 2024, el nombre de Kaja Kallas, entonces primera ministra de Estonia, sonaba entre los candidatos para suceder a Jens Stoltenberg. Finalmente se optó por Rutte, en una decisión condicionada por la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca y a las cumbres de la OTAN. Así, la Alianza Atlántica ha tenido 14 secretarios generales a lo largo de sus 77 años de historia. Todos ellos, hombres.
Ankara, una cumbre con escasa representación femenina
Aunque los temas sobre la mesa serán el gasto en defensa y el repliegue de EE UU de Europa, la cumbre que comienza este martes en la capital turca reunirá a los líderes de los 32 países aliados en un contexto marcado por esta desigualdad estructural. Sólo Frederiksen, Frostadóttir, Meloni y Ruginienė representarán, entre las jefas de Gobierno, la voz femenina en las discusiones de más alto nivel, mientras Hulan, Asunmaa, Gounari, Kalezic y Nergaard lo harán desde las representaciones permanentes.

Ankara reflejará una fotografía que se repite cumbre tras cumbre. La toma de decisiones dentro de la OTAN continúa concentrada mayoritariamente en manos de hombres, tanto en los gobiernos nacionales como en la estructura diplomática y en la secretaría general de la organización.
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