El juicio de Lindsay Clancy ha entrado en su momento más incierto. Después de cuatro jornadas de deliberaciones, el jurado encargado de determinar su responsabilidad penal por la muerte de sus tres hijos comunicó al juez que no consigue alcanzar una decisión unánime.
El magistrado William Sullivan ha optado, por ahora, por mantener vivo el proceso. En lugar de declarar un juicio nulo, pidió a los doce miembros del jurado que continuaran examinando un caso extraordinariamente complejo que ha incluido más de 80 testigos y alrededor de 300 pruebas.
Las deliberaciones se retomarán este miércoles 2 de septiembre por quinto día. El desenlace sigue completamente abierto.
El jurado de Lindsay Clancy reconoce que está bloqueado
El giro llegó el martes por la mañana en el Tribunal Superior de Plymouth, Massachusetts. Por primera vez desde que comenzaron a deliberar la semana pasada, los miembros del jurado comunicaron formalmente que no podían alcanzar la unanimidad.
“Sé que este ha sido un juicio largo”, les recordó Sullivan antes de pedirles que regresaran a la sala de deliberaciones.
El juez hizo referencia también al enorme volumen de material presentado durante semanas para justificar que continuaran trabajando antes de adoptar una decisión más drástica.
Horas después, el jurado volvió a marcharse sin veredicto. Eso coloca el caso de Lindsay Clancy ante una cuestión determinante: comprobar si el desacuerdo puede resolverse o si las posiciones de los jurados son irreconciliables.
Qué debe decidir realmente el jurado
No existe discusión sobre quién causó las muertes. Clancy ha reconocido que mató a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses, el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury.
Todo el juicio gira alrededor de su estado mental en aquel momento. La defensa sostiene que Lindsay Clancy atravesaba una psicosis posparto tan grave que había perdido el contacto con la realidad y no podía comprender adecuadamente lo que estaba haciendo ni controlar su conducta.
La Fiscalía acepta que sufría problemas importantes de salud mental, pero rechaza que estos eliminasen su responsabilidad penal. Su tesis es que Clancy sabía lo que hacía y comprendía que estaba mal.
La carga de la prueba corresponde a la Fiscalía
Este punto resulta especialmente importante para entender el proceso. Según la legislación de Massachusetts, la acusada no tiene que demostrar que carecía de responsabilidad penal.
Es la Fiscalía quien debe convencer al jurado, más allá de toda duda razonable, de que Lindsay Clancy conservaba responsabilidad criminal.
Si los jurados consideran que padecía una enfermedad o alteración mental, deben analizar si aun así tenía capacidad suficiente para comprender la naturaleza ilícita de sus actos y ajustar su comportamiento a las exigencias de la ley.
Precisamente ahí se concentra la enorme división que ha atravesado el juicio. Especialistas médicos llamados por ambas partes han ofrecido interpretaciones distintas sobre el estado psicológico de Clancy.
Las pruebas que ha querido revisar el jurado
Las deliberaciones ofrecen algunas pistas sobre las dudas de los doce miembros. Antes de comunicar formalmente el bloqueo, solicitaron volver a examinar varias pruebas.
Entre ellas se encontraban el cuchillo utilizado por Clancy para lesionarse después de matar a sus hijos y bolsas que contenían frascos vacíos de medicamentos que le habían sido prescritos.
Los tratamientos farmacológicos han ocupado un espacio central durante el proceso. La defensa ha reconstruido los meses previos para mostrar que Clancy buscó ayuda repetidamente y recibió diferentes medicamentos mientras su estado psicológico se deterioraba.
También fue ingresada en un centro psiquiátrico pocas semanas antes de las muertes.
Dos relatos completamente diferentes
Para la defensa, esos antecedentes demuestran que Lindsay Clancy estaba gravemente enferma. Su abogado, Kevin Reddington, ha sostenido que su mente había dejado de funcionar con normalidad cuando ocurrieron los hechos.
La Fiscalía presenta una interpretación opuesta. La fiscal Jennifer Sprague defendió durante sus conclusiones que Clancy estaba deprimida y quería acabar con su propia vida, pero decidió matar también a sus hijos.
La acusación destaca determinadas acciones realizadas aquella jornada como prueba de planificación y conciencia.
De esa diferencia depende prácticamente todo: cárcel o la posibilidad de una absolución por falta de responsabilidad penal.
Qué ocurre si el jurado continúa sin ponerse de acuerdo
El hecho de que no exista unanimidad todavía no significa que Lindsay Clancy haya sido absuelta ni que el juicio haya terminado.
Los jurados volverán a intentarlo este miércoles. Si el bloqueo persiste después de una deliberación suficientemente amplia, el juez puede terminar declarando un juicio nulo por falta de acuerdo.
En ese supuesto, el caso regresaría esencialmente a una situación anterior al juicio y la Fiscalía tendría varias alternativas. Podría solicitar un nuevo proceso con otro jurado, explorar un acuerdo o, en teoría, retirar las acusaciones.
También existen diferentes posibilidades si finalmente hay veredicto. El jurado puede considerar a Clancy culpable de asesinato en primer o segundo grado, optar por homicidio involuntario en determinados cargos o declararla no culpable por falta de responsabilidad penal.
Una condena por asesinato en primer grado puede implicar cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Una absolución tampoco implicaría necesariamente quedar en libertad
El otro extremo tampoco resulta tan sencillo. Si Lindsay Clancy es declarada no culpable por falta de responsabilidad criminal, eso no significa necesariamente que pueda abandonar inmediatamente el sistema de salud mental.
Podría iniciarse un procedimiento para mantenerla internada si se determina que, debido a una enfermedad mental, existe un riesgo grave para ella misma o para otras personas.
El caso entra así en una fase decisiva después de casi seis semanas de juicio. Por primera vez, sabemos que los doce miembros del jurado no comparten actualmente una misma conclusión.
Ahora deben decidir si todavía pueden encontrarla. De no ser así, uno de los procesos judiciales más observados de Estados Unidos durante los últimos meses podría terminar sin veredicto y verse obligado a comenzar, al menos en parte, de nuevo.

