La muerte de Lyhanna, una niña de once años hallada sin vida días después de su desaparición en Gers, ha desencadenado una gran crisis de confianza hacia las instituciones francesas encargadas de proteger a los menores. La menor desapareció tras salir del colegio y el principal sospechoso es Jérôme Barella, un hombre de 41 años es padre de una amiga de la víctima y ya había sido denunciado en varias ocasiones por presuntas agresiones sexuales contra menores. El hallazgo de esas denuncias previas ha situado el foco sobre la actuación de la Justicia y de las autoridades encargadas de investigarlas. Más allá de la investigación sobre el crimen, la controversia se centra en cómo fue posible que las alertas previas sobre el principal sospechoso no desembocaran en una actuación más rápida de la Justicia.
La indignación ha alcanzado tal magnitud que la madre de una menor que había denunciado una presunta violación atribuida a Barella ha anunciado acciones judiciales contra el Estado francés. Su abogado, Pierre Debuisson, explicó que la familia emprenderá procedimientos para exigir responsabilidades por lo que considera una falta grave en la gestión del expediente.

“El servicio público de justicia ha fallado gravemente”
Durante los últimos días, responsables políticos, magistrados y representantes institucionales han reconocido públicamente que existieron fallos en el tratamiento del caso.
El presidente Emmanuel Macron admitió que no se puede sostener que todo funcionó correctamente. En la misma línea, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, habló de errores de gran relevancia y pidió disculpas a la familia de la menor y a la ciudadanía. Incluso el fiscal jefe del Tribunal Supremo, Rémy Heitz, reconoció la existencia de un fracaso en la respuesta judicial.
Las críticas se centran especialmente en la aparente distancia entre la gravedad de determinadas denuncias y la rapidez de la reacción institucional. Darmanin declaró: “Si una niña presenta lesiones compatibles con una violación, un psicólogo considera creíble su relato y aun así se tarda nueve meses en interrogar al sospechoso, me parece legítimo concluir que el servicio público de justicia ha fallado gravemente“.

La preocupación ya no se limita a un único expediente. Las autoridades francesas intentan determinar si lo ocurrido responde a una disfunción excepcional o si revela problemas más graves dentro del sistema. Con ese objetivo, el Ministerio de Justicia ha ordenado revisar aproximadamente 70.000 procedimientos relacionados con delitos o crímenes contra menores.
Además, los fiscales deberán identificar antes del 14 de julio aquellos casos en los que las investigaciones no hayan avanzado adecuadamente o en los que los sospechosos todavía no hayan sido interrogados. La revisión pretende ofrecer una radiografía completa de la situación y detectar posibles carencias estructurales. “No me iré de vacaciones y ningún alto magistrado lo hará hasta que no reciba, uno por uno, a los fiscales generales para evaluar la situación”, declaró el ministro.

“Lyhanna, perdón por lo que viviste”
La presión social ha sido determinante para acelerar estas iniciativas. En numerosas ciudades francesas se han celebrado concentraciones para exigir respuestas y reclamar cambios. El lunes, miles de personas participaron en actos de homenaje a Lyhanna y en protestas dirigidas contra lo que consideran una insuficiente protección institucional de los menores. Familiares, vecinos y ciudadanos llegados de distintos puntos del país expresaron su dolor, pero también su incomprensión ante una tragedia que muchos consideran evitable.
“Lyhanna, perdón, perdón por lo que viviste. Te queremos tanto”, manifestaron los padres de la niña asesinada en un mensaje leído por una tía de la menor en la marcha blanca multitudinaria en su memoria en Fleurance.
La familia dio las gracias por el apoyo a las 6.000 personas presentes frente a “este drama abominable”. “Nadie está preparado para vivir una desaparición tan brutal (…) Todo nuestro pequeño mundo se ha derrumbado”, declaró.
Tras una pancarta blanca, con dos fotos de una sonriente Lyhanna, y el lema ‘¡Nunca más esto! Te queremos. Te echamos de menos’, los padres de la niña, con su hijo menor en brazos, iniciaron la marcha a primera hora de la tarde, acompañados del alcalde de Fleurance.

“Nunca más los niños víctimas deben encontrarse con una acumulación de denuncias archivadas por falta de pruebas suficientes. Nunca más los niños deben ser presas que se acumulan para depredadores que merodean con total impunidad. Nunca más debemos guardar silencio. Que la vergüenza cambie de bando“, dijo el alcalde de Fleurance.
Mientras tanto, el Gobierno francés intenta responder a una crisis que amenaza con erosionar aún más la confianza ciudadana. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha reunido a varios miembros del Ejecutivo para estudiar nuevas medidas de protección de menores. Paralelamente, el Ejecutivo trabaja en iniciativas legislativas destinadas a reforzar la lucha contra las violencias sexuales que afectan a mujeres y niños.
Sin embargo, las futuras reformas no eliminan el malestar: si las alertas ya existían, ¿por qué no se actuó antes?

