Las llamas consumen Europa, y cada vez se hace más difícil controlarlas. La imagen de helicópteros tratando de controlar el incendio en el bosque de Burgohondo (Ávila), es la misma escena que se repite también en otros lugares de España o Francia, donde se estima que más de 300.000 personas ya han sido desalojadas por riesgo de que sus hogares sean engullidos por el fuego.
El director del servicio de emergencias de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, reconoció que los fuegos junto a la capital están “en su pico” y que los bomberos están “más allá de sus capacidades” para intentar contener los incendios. El Ministerio del Interior ha informado de que 89.763 personas de Madrid, Ávila y Toledo han sido evacuadas o confinadas por el incendio que ha calcinado 77.000 hectáreas en las tres provincias. Por otra parte, el fuego que afecta al Vall d’Uixò, en Castellón, alcanza un perímetro de 21 kilómetros, deja 16.000 afectados y calcina 4.300 hectáreas.

Mientras la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, hablaba del “peor incendio en la historia de la región”, en la vecina Francia cientos de personas huían del fuego en barco en la turística bahía de Arcachon, al sur del país. La península de Cap Ferret fue completamente desalojada por las autoridades -7.000 personas fueron extraídas-, que achacaron a las temperaturas extremadamente secas la imposibilidad de controlar los incendios.
Por otra parte, en la región de Gironda, en Francia, 55.000 personas fueron evacuadas de algunas localidades alrededor de Burdeos, lo que eleva el total de personas que han abandonado sus hogares allí a más de 220.000, según las autoridades.
En Italia, unos 6.000 bomberos y guardas forestales tratan de contener desesperadamente los incendios que arrasan Sicilia, donde 50 focos siguen ardiendo pese a los esfuerzos de contención. En Calabria, unos 160 incendios ya han sido detectados en los últimos días, y las autoridades han acusado a “individuos maliciosos” por provocar el desastre.

Los últimos incendios se producen mientras Europa se prepara para otra ola de calor, con temperaturas que podrían alcanzar los 40 grados en algunas zonas. En lo que va de 2026, los incendios forestales han arrasado más terreno en Europa que el promedio anual de las últimas dos décadas. El cambio climático está provocando que los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor y los incendios forestales que las acompañan, sean más frecuentes y severos.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó el viernes que su país solicitó los mecanismos de protección civil de la Unión Europea (EU) para pedir ayuda. “Pronto contaremos con el apoyo de dos aviones Canadair croatas, dos Air Tractor portugueses y dos helicópteros de carga pesada Black Hawk de la República Checa y Eslovaquia”, publicó Macron en X.
La situation reste sous très forte tension face aux incendies qui frappent le pays, en particulier en Gironde.
Mes pensées vont à nos sapeurs-pompiers et aux forces de secours qui luttent sans relâche sur le front des flammes. Leur courage force le respect.…
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) July 23, 2026
Según los últimos datos del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, actualizados a 12 de julio de 2026, en lo que va de año se han quemado 254.388 hectáreas desde principios de año en territorios europeos. La superficie calcinada es inferior a las 270.449 hectáreas registradas en el mismo periodo de 2025, el peor año desde que existen registros, pero sigue por encima de la media de las últimas dos décadas, situada en 72.678 hectáreas para estas fechas.
Desde enero se han detectado 1.254 incendios de más de 30 hectáreas, un volumen ligeramente inferior a los 1.329 del año pasado pero más del doble del promedio histórico de 569 fuegos para este momento de la temporada.
La combinación de temperaturas elevadas, sequías recurrentes y la acumulación de combustible vegetal en zonas rurales poco gestionadas mantiene un nivel de riesgo que supera de forma sistemática la media histórica. El pronóstico del JRC señala anomalías “muy extremas” en Francia y valores extremos en la península ibérica e Italia, mientras que buena parte de Europa central y algunas zonas de Turquía afrontan también un peligro elevado.

Para enfrentar este escenario, la UE ha desarrollado sistemas integrados de información como el European Forest Fire Information System (EFFIS), gestionado por el JRC dentro del programa Copernicus de gestión de emergencias. EFFIS ofrece mapas diarios de peligro de incendio, previsiones de hasta nueve días, imágenes satelitales de los últimos focos y datos actualizados sobre área quemada y daños, lo que permite a las autoridades nacionales y europeas anticipar y coordinar la respuesta.
Tras la devastadora temporada de 2025, la Comisión Europea adoptó en marzo de 2026 un nuevo enfoque integrado de gestión del riesgo de incendios, que pretende reforzar la prevención, la preparación, la respuesta y la recuperación tras los grandes fuegos. La evolución de la actual campaña de 2026 será una prueba clave para medir la eficacia de estas medidas.
Por ahora, Croacia, Suecia, República Checa, Eslovaquia, Portugal, Italia y Grecia ya han aportado equipos humanos y medios para intentar evitar que las llamas calcinen Europa. Se espera que equipos griegos e italianos aterricen durante este sábado en la base de Torrejón de Ardoz para ayudar a los servicios de emergencia españoles.

