En la costa de la Toscana, Forte dei Marmi lleva décadas siendo uno de los destinos de verano más exclusivos de Italia. Sus largas playas, los establecimientos de baño perfectamente alineados frente al mar, las boutiques de lujo y la cercanía de los Alpes Apuanos hacen de esta localidad un clásico de las vacaciones italianas, especialmente entre quienes llegan desde ciudades como Milán o Florencia.
Situado en la provincia de Lucca y bañado por el mar de Liguria, Forte dei Marmi forma parte de la Versilia, una franja costera toscana que durante el verano concentra buena parte de la actividad turística de la región. Su nombre procede del antiguo fuerte construido en el siglo XVIII y del mármol que llegaba desde las cercanas canteras de Carrara antes de ser transportado por mar.
Pero la localidad que hoy atrae a miles de visitantes tiene poco que ver con aquel pasado comercial. A partir del siglo XX, Forte dei Marmi comenzó a consolidarse como lugar de vacaciones para familias adineradas, empresarios, artistas y miembros de la sociedad italiana. Esa reputación ha sobrevivido hasta la actualidad y continúa marcando el carácter de sus veranos.

Un día en el ‘bagno’
La playa es el centro de la vida en Forte dei Marmi, aunque aquí pasar un día junto al mar tiene sus propias reglas. Buena parte de la costa está ocupada por los tradicionales bagni, establecimientos privados que ofrecen sombrillas, tumbonas, vestuarios, restaurantes y otros servicios a sus clientes.
Algunos llevan generaciones formando parte de los veranos de las mismas familias. Frente al modelo de llegar a la playa y buscar un hueco para extender la toalla, Forte dei Marmi mantiene una cultura en la que reservar el mismo establecimiento e incluso regresar año tras año forma parte de las vacaciones.

El centro, por su parte, concentra restaurantes, cafeterías y numerosas firmas de moda. Las grandes marcas internacionales conviven con pequeños comercios y establecimientos históricos.
Mucho más que playa
Uno de los grandes atractivos del destino es precisamente su ubicación. A pocos kilómetros se levantan los Alpes Apuanos, conocidos por las canteras de mármol de Carrara, creando un paisaje poco habitual en el que las montañas aparecen prácticamente detrás del mar. Lucca, Pisa y otras localidades de la Toscana también quedan a una distancia que permite realizar excursiones durante las vacaciones.
Otro de los clásicos es su mercado semanal, conocido por la ropa, los complementos y los productos para el hogar. Durante los meses estivales, recorrer sus puestos se convierte en una actividad más dentro de unas jornadas que suelen transcurrir entre la playa, las compras y las largas cenas.
La localidad también conserva una importante relación con la cultura y el ocio nocturno. La histórica discoteca La Capannina di Franceschi, inaugurada en 1929, es uno de los establecimientos más conocidos de la Versilia y por ella han pasado varias generaciones de veraneantes.

