En la guerra intermitente de múltiples frentes que se desarrolla en Oriente Medio, cada actor ataca “en respuesta” a una agresión previa. Se inició una espiral que amenazó con echar al traste la vía diplomática, aunque al término de este lunes las aguas volvieron a su cauce. El domingo, Hizbulá disparó misiles hacia comunidades del norte de Israel; el Ejército israelí bombardeó Beirut para “igualar la ecuación”; y el régimen iraní, reforzado por el escaso interés de Donald Trump de volver a la guerra, disparó por primera vez en dos meses misiles balísticos hacia el estado judío.
Durante la noche del domingo y la mañana del lunes, cientos de miles de israelíes volvieron a encerrarse en bunkers, parkings o estaciones de metro para protegerse de misiles disparados hacia zonas densamente pobladas. En total, 24 misiles fueron interceptados por las baterías antiaéreas israelíes, así como otros dos disparados por los hutíes desde Yemen. Ninguno proyectil logró causar daños en zonas urbanas.

En respuesta, los cazas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron dos oleadas de ataques en territorio iraní, golpeando infraestructuras militares y energéticas, incluida una instalación petroquímica. Se reportaron explosiones en las localidades iraníes de Teherán, Tabriz e Isfahan. Fuentes médicas locales reportaron unos 15 heridos por los ataques.
Tras el intercambio de fuego que amenazó con incendiar de nuevo toda la región, el jefe del Ejército iraní, Khatam al-Anbiya, aclaró en un comunicado que “el cese de las operaciones de las fuerzas armadas ha sido aprobado”. No obstante, alertó que si los ataques (israelíes) continuan en el sur del Líbano, Irán responderá “con más severidad y fuerza que nunca”. El régimen iraní, patrón de Hizbulá, concibe todo el conflicto como un frente regional unificado, y con sus disparos contra Tel Aviv quiso evidenciar la importancia que otorga a su milicia proxy más poderosa en Oriente Medio.

Las FDI, que no detuvieron sus operaciones en el sur del Líbano, también golpearon durante sus bombardeos en Irán nueve sistemas de defensas antiaéreas. “La destrucción de estos sistemas expande la superioridad aérea israelí sobre los cielos de Irán, con el objetivo de continuar eliminando amenazas hacia los ciudadanos del estado de Israel”, apuntó el portavoz militar de las FDI.
Por su parte, Hizbulá anunció un ataque con misiles contra un grupo de soldados israelíes que operaban sobre el terreno libanés durante el lunes. Pese a que Trump anunció que Irán e Israel están explorando un “alto al fuego inmediato”, todo apunta a que el conflicto con la milicia chiita libanesa proseguirá, en forma de un conflicto latente de menor intensidad.

En esta ocasión, Washington se ha mantenido al margen del intercambio de fuego. Desde Jerusalén, el estamento político y militar israelí se apresuró en replicar al ataque iraní, sin esperar una posible coordinación con el ejército estadounidense. Para el Gobierno de Benjamin Netanyahu, era crucial no dejar pasar un ataque iraní sin respuesta.
Trump presiona a Netanyahu
Oficiales hebreos comentaron a la prensa local que se detuvieron los ataques en Irán por presión de Trump. Al término de la jornada, Axios reportó que el presidente estadounidense amenazó a Netanyahu de “dejar sólo” a Israel si proseguía con la ofensiva. Según el Canal12 israelí, el Pentágono fue avisado a último minuto sobre los planes de ataque de los cazas de las FDI en Irán.
Washington también garantizó a Teherán que Israel no proseguiría la ofensiva si no disparaba nuevos misiles balísticos. “Esta ronda de combate parece haber concluido”, comentó un oficial israelí. Mientras tanto, el presidente estadounidense insistió en Truth Social que “las negociaciones de paz finales siguen en marcha, aunque influidas por la ignorancia o la estupidez”. También aclaró que el bloqueo marítimo de puertos iraníes “seguirán en su lugar, en toda su potencia, hasta que se logre un acuerdo definitivo”.

Pese a los anuncios de cese de hostilidades, en el norte de Israel sonaron las alarmas antiaéreas durante todo el lunes por los continuos rifirrafes entre las FDI y Hizbulá. El Ejército israelí ya avanzó estar preparado para varios días de combates, incluida la opción de retomar la guerra con toda intensidad. Como de costumbre, el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, recordó que “el Dahiyeh (fortín de Hizbulá) en Beirut será tratado como las comunidades fronterizas israelíes”, alegando que cualquier ataque será respondido con duros bombardeos en la capital libanesa.

