La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha dejado claro que Europa no será un actor pasivo en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. En una reunión con ministros de Exteriores, Kallas subrayó que el momento actual exige definir con precisión qué quiere Europa cuando llegue la hora de sentarse a negociar.

Rusia, a la defensiva
Según Kallas, la situación en el frente no es favorable para Moscú. “Vemos que Rusia está a la defensiva en el campo de batalla“, aseveró la ex primera ministra estonia, lo que a su juicio convierte este momento en una oportunidad para que la UE articule sus intereses fundamentales antes de que arranquen las negociaciones formales. Para la Alta Representante, llegar a la mesa sin una posición clara sería un error estratégico.
Kallas también se refirió a los ataques rusos contra la población civil ucraniana que se han recrudecido en los últimos días. “Esto es lo que hace Rusia: aumentar los ataques terroristas para crear miedo dentro de la sociedad. No ha funcionado en cuatro años y no creo que vaya a funcionar ahora”, declaró, en respuesta a las nuevas amenazas de Moscú, incluida la insinuación de que el personal diplomático debería abandonar Kyiv. A ese respecto, destacó que todas las embajadas europeas permanecieron en la capital ucraniana.
La importancia de la negociación
Uno de los mensajes más contundentes de Kallas fue su advertencia contra la trampa que, según ella, Rusia intenta tender a Europa: centrar el debate en quién debe sentarse a negociar, en lugar de en qué se va a negociar. En las últimas semanas se ha escrito mucho sobre quién debería ser el negociador. Nombres como Mario Draghi o Angela Merkel están en las quinielas.

“Es una trampa en la que no debemos caer”, advirtió Kallas. “Las negociaciones son siempre un esfuerzo de equipo. La sustancia es mucho más importante que quién la representa”, explicó la política estonia.
En ese sentido, Kallas recordó que ya en febrero presentó un documento enumerando los intereses europeos clave. Entre ellos figuran el respeto por parte de Rusia de los acuerdos internacionales que ha suscrito, la obligación de no atacar a sus vecinos y de respetar su soberanía, así como el principio de reciprocidad: si se le piden limitaciones militares a Ucrania, esas mismas limitaciones deben aplicarse también a Rusia.

Kallas fue más allá e incluyó en su lista de exigencias la retirada de tropas rusas de territorios como Georgia y Moldavia, así como el cese de la injerencia rusa en procesos electorales de otros países. “Es un enfoque maximalista, pero el de Rusia también lo es”, justificó.
La unidad europea tras la salida de Orban
Kallas fue también tajante sobre la necesidad de que Europa actúe unida. “Individualmente somos mucho más débiles que juntos”, subrayó, en un llamamiento directo a la cohesión entre los Estados miembros. Esta unidad resulta especialmente relevante en materia de sanciones: la Alta Representante recordó que decisiones como el levantamiento de sanciones a Rusia son competencia europea, lo que otorga a la UE un peso negociador propio e ineludible.
No vale cualquier paz
Kallas insistió en que el objetivo no es cualquier acuerdo, sino una paz larga y sostenible. “Una paz duradera tiene elementos como la rendición de cuentas que necesitamos discutir”, señaló, dejando claro que Europa no aceptará soluciones que ignoren la responsabilidad por los crímenes cometidos durante el conflicto.
Sobre la propuesta alemana de una “membresía asociada” para Ucrania en la UE, Kallas valoró positivamente la idea de fondo: acelerar la integración ucraniana. “Ucrania tiene que estar en la Unión Europea porque también aporta conocimiento y fortaleza en materia de seguridad”, afirmó, aunque reconoció que estos procesos requieren tiempo.

