Las acusaciones de abusos sexuales cometidos presuntamente por soldados israelíes contra activistas de la Flotilla de Gaza siguen emergiendo. Esta semana, la ministra de exteriores de Australia, Penny Wong, afirmó que cree a las activistas australiana que denuncian haber sido golpeadas y agredidas sexualmente a manos de soldados israelíes tras la detención de su embarcación, que pretendía desembarcar en la costa de Gaza con ayuda humanitaria.
En una comparecencia en el senado australiano, Wong catalogó de “inaceptable” el trato recibido por las activistas, y que las alegaciones sobre abusos que denunciaron son “lamentables”. “Mi posición es siempre creer a las mujeres cuando hay alegaciones de abusos sexuales”, afirmó. En total, once ciudadanos australianos participaron en la Global Sumud Flotilla, que partió desde distintos puertos mediterráneos con comida, medicinas o leche en polvo para intentar romper el bloqueo marítimo israelí y entregarlas en el enclave palestino.

¿Qué pasó con la Flotilla en Ashdod?
Como en anteriores intentos, las embarcaciones fueron interceptadas en aguas internacionales por la marina israelí, y los activistas fueron detenidos y llevados al puerto de Ashdod. A diferencia de las intercepciones previas, en esta ocasión el ministro de seguridad nacional israelí, Itamar Ben Gvir, filmó humillaciones a los activistas tras su detención, lo que provocó una condena diplomática sin precedentes contra Israel.
“Las alegaciones son terribles, horribles, el trato fue inaceptable. Expreso mi empatía hacia las mujeres que sufrieron esto”, agregó la ministra australiana. El gobierno australiano mostró preocupación ante las autoridades israelíes por el trato denigrante a los activistas, así como por el rechazo a que diplomáticos australianos pudieran visitar a los activistas de su país detenidos.
ככה אנחנו מקבלים את תומכי הטרור
Welcome to Israel 🇮🇱 pic.twitter.com/7Hf8cAg7fC
— איתמר בן גביר (@itamarbengvir) May 20, 2026
Mehreen Faruqui, senador del Partido Verde australiano, recogió uno de los testimonios de una denunciante. “Juliet Lamont ha declarado que fue agredida sexualmente, golpeada, atada con bridas y le arrojaron tanta agua a la cara que en un momento dado pensó que se iba a ahogar”, apuntó. La denunciante afirmó que “me bajaron los pantalones y la ropa interior a la fuerza y fui violada por uno de los soldados. A mi hija le inyectaron una sustancia desconocida con una jeringa. A otras personas les introdujeron armas de fuego”.
Neve O’Connor, otra de las activistas, declaró haber sufrido abusos, palizas y humillaciones sexuales. “Me sujetaron las manos a la espalda mientras me golpeaban repetidamente con las rodillas en la columna y en los muslos”. Otra mujer, Violet CoCo, explicó que la encañonaron, la desnudaron y la metieron a la fuerza en un contenedor de transporte donde la golpearon, la patearon y la agredieron sexualmente antes de arrojarla al patio de una prisión.
“Estoy muy agradecida de que Wong dijera que nos cree”, afirmó la activista Lamont en una comparecencia en el parlamento australiano este jueves. Y agregó: “creo que nuestros testimonios deben escucharse y deben aplicarse sanciones a Israel. ¿Qué otro país permitiría violar y torturar a 11 ciudadanos corrientes y salirse con la suya?”.
En respuesta a la polémica, la embajada de Israel en Australia emitió un comunicado, afirmando que la flotilla fue “organizada para provocar, no por motivos de preocupación humanitaria”. Además, consideró que algunos de los tripulantes eran “agitadores bien conocidos”. Para la delegación israelí, nadie fue torturado ni violado. “Son acusaciones falsas que solo pretenden crear una campaña contra Israel”, indicó el texto.
En la comparecencia, la ministra de exteriores australiana también fue preguntada por la relación diplomática con Israel, que describió como “uno de los momentos más complejos” en la historia de las relaciones con el estado judío. “Australia se opone firmemente a muchas de las acciones del gobierno de Netanyahu y hemos dejado clara nuestra oposición. Netanyahu, y algunos de sus colegas, han tenido mucho que decir sobre nuestro gobierno y sobre Australia”, apuntó.
Australia ha sido muy crítico con la guerra en Gaza y con los asentamientos judíos en Cisjordania. Wong también fue muy dura con Israel tras el asesinato de Zomi Frankcom y varios de sus colegas, víctimas de un bombardeo mientras trabajaban para la oenegé World Central Kitchen en Gaza.

