Ben Gvir no es solo un ministro polémico del Gobierno israelí. Es, desde hace años, uno de los rostros más duros de la extrema derecha de Israel y una figura que ha construido su carrera política sobre el choque, la provocación y la promesa de mano dura. Su nombre ha vuelto al centro de la escena internacional después de la difusión de vídeos en los que aparece ante activistas de la flotilla humanitaria de Gaza detenidos por Israel, algunos de ellos arrodillados y con las manos atadas, en unas imágenes que han provocado condenas fuera y dentro del país. La Comisión Europea calificó el trato a los activistas como “completamente inaceptable”.
La escena resume muy bien la figura de Ben Gvir. El ministro israelí de Seguridad Nacional no se limitó a defender la actuación de las fuerzas israelíes. Según medios internacionales, apareció en vídeos difundidos por su propio entorno mientras increpaba o se burlaba de los detenidos tras la interceptación de la flotilla que intentaba llevar ayuda a Gaza. La imagen de un ministro ante activistas inmovilizados convirtió una operación ya controvertida en una crisis diplomática de mayor alcance.
De activista radical a ministro de Seguridad Nacional
Itamar Ben Gvir nació en 1976 y se hizo conocido desde muy joven en los ambientes más radicales de la derecha israelí. Su trayectoria está vinculada al kahanismo, una corriente ultranacionalista inspirada por el rabino Meir Kahane, cuyo partido Kach fue ilegalizado en Israel. Durante años, ese espacio político fue considerado demasiado extremo incluso para buena parte de la derecha israelí tradicional.
Antes de llegar al Gobierno, Ben Gvir fue activista, abogado y dirigente político en los márgenes del sistema. Britannica lo define como un abogado y político israelí que lidera el partido ultraderechista Otzma Yehudit, conocido en español como Poder Judío, y recuerda que fue nombrado ministro de Seguridad Nacional a finales de 2022. Desde ese cargo, ha defendido políticas de línea dura contra los palestinos y ha promovido medidas como la flexibilización del acceso a armas privadas.
Su ascenso no se entiende sin la evolución de la política israelí de los últimos años. Durante mucho tiempo, Ben Gvir fue visto como una figura marginal. Pero la necesidad de Benjamin Netanyahu de formar mayorías parlamentarias abrió la puerta a fuerzas ultranacionalistas y religiosas que antes quedaban más alejadas del centro del poder. Así, Ben Gvir pasó de ser un agitador político a convertirse en una pieza clave de la coalición gubernamental.
Una biografía marcada por la provocación
La historia política de Ben Gvir está llena de episodios controvertidos. Uno de los más recordados se remonta a los años noventa, antes del asesinato del primer ministro Isaac Rabin. Ben Gvir apareció entonces asociado a las protestas más agresivas contra Rabin por los Acuerdos de Oslo. Su figura quedó ligada desde muy pronto a una derecha que veía aquellas negociaciones con los palestinos como una traición.
También ha sido señalado durante años por su proximidad ideológica a sectores extremistas del nacionalismo judío. Otro episodio especialmente simbólico fue la presencia en su casa de un retrato de Baruch Goldstein, el extremista judío que asesinó a 29 palestinos musulmanes en Hebrón en 1994. Años después, Ben Gvir retiró esa imagen, en plena operación política para suavizar su perfil público y hacer más viable su salto institucional.
Ese recorrido explica por qué cada gesto suyo tiene una lectura que va más allá del momento. Cuando Ben Gvir aparece ante los activistas de la flotilla humanitaria de Gaza, no actúa solo como un ministro que defiende la política de su Gobierno. Actúa también como un dirigente que ha hecho de la humillación del adversario una forma de comunicación política.
El incendio diplomático de la flotilla
ככה אנחנו מקבלים את תומכי הטרור
Welcome to Israel 🇮🇱 pic.twitter.com/7Hf8cAg7fC
— איתמר בן גביר (@itamarbengvir) May 20, 2026
La interceptación de la flotilla rumbo a Gaza ya era un asunto delicado por sí mismo. Pero el vídeo de Ben Gvir elevó el caso a otra dimensión. Según Reuters, los activistas fueron mostrados arrodillados en filas, con las manos atadas, mientras el ministro estaba presente en el lugar. La condena internacional llegó con rapidez, especialmente porque entre los detenidos había ciudadanos de varios países.
La polémica ha sido tan intensa que incluso el propio Gobierno israelí ha tratado de marcar distancias. El caso resulta especialmente incómodo para Netanyahu porque Ben Gvir es, al mismo tiempo, un socio necesario y una fuente constante de problemas diplomáticos. Su presencia en el Ejecutivo refuerza a los sectores más duros de la coalición, pero también alimenta el aislamiento internacional de Israel en plena guerra de Gaza.

