La paz que no llega en Oriente Medio sigue estancada en el Estrecho de Ormuz. Tras el rechazo a la última contraoferta iraní para solventar el conflicto iniciado por los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, Donald Trump insiste en que el régimen iraní “acabará plegándose” a la voluntad de Washington. Además, agregó que la tregua vigente “es muy débil” y se encuentra en “estado crítico”.
El presidente estadounidense no acepta una desescalada “por fases” que deje sin resolver el plan nuclear iraní, que según su versión “habían aceptado detener hace dos días”. En las primeras rondas de negociación con mediación de Pakistán, la Casa Blanca exigió detener completamente el enriquecimiento de uranio durante 20 años. En cambio, la última oferta de Teherán insistía en aplicar una solución para reabrir el Estrecho de Ormuz, para primero resolver la crisis energética global y no abordar la sensible cuestión nuclear en el primer compás.
Una débil tregua con Irán
La situación actual se traduce en mantener el bloqueo, con el consecuente riesgo de incidentes navales y una creciente tensión sobre el comercio energético global. Además, incidentes esporádicos, como los disparos de la semana de misiles y drones hacia los Emiratos Árabes Unidos desde Irán, pueden derivar en imprevistos intercambios de fuego que rompan la frágil tregua vigente.

Es más, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, indicó este lunes que las fuerzas de la República Islámica están preparadas para responder a “cualquier agresión” y que Estados Unidos se llevará una “sorpresa”.
El bloqueo de Ormuz
El bloqueo actual -impuesto por Irán sobre el estrecho y por Estados Unidos sobre puertos iraníes-, sigue teniendo efecto inmediato en precios, primas de riesgo marítimo y logística regional para el tráfico de combustible. Actualmente, miles de embarcaciones de marineros y buques siguen encallados en el estratégico corredor marítimo, y Trump anunció de nuevo este lunes que reanudará la operación militar para escoltar a barcos fuera del estancamiento en el estrecho.

Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu volvió a reunir a su gabinete de guerra, y la predisposición del premier hebreo es reanudar la guerra si la Casa Blanca da luz verde. En una reciente entrevista al programa 60 minutes, Netanyahu aclaró que “la guerra no ha terminado”, tras recordar que el régimen iraní mantiene sus reservas de uranio enriquecidas intactas. Según estimaciones de inteligencia, Teherán también conserva cerca del 70% de misiles balísticos y lanzaderas, que le permitirían reanudar los disparos hacia el estado judío y el Golfo Pérsico.
Las “demandas irrazonables” de EE UU
Desde Irán, el régimen -dividido internamente sobre la solución al conflicto- insiste en demandas maximalistas que difícilmente serán aceptadas desde Washington. “La presencia de Estados Unidos en la región y sus bases militares son un ejemplo del ciclo de violencia y abuso que cometen en la región”, dijo Ismaeil Bahaei, portavoz del ministerio de Exteriores.

Teherán insiste en que la “generosa y responsable oferta” presentada entre en choque con las “demandas irrazonables” estadounidenses. En lo más alto de la lista de demandas iraníes, figura el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos, liberar activos financieros iraníes congelados y levantar las sanciones internacionales. Como patrocinador de Hizbulá, el régimen de los ayatolás no olvida en su formular de paz la “seguridad en la región y en Líbano”.
París y Londres mueven ficha
Tras los llamamientos iraníes a una intervención europea para garantizar el tráfico en el Estrecho de Hormuz, este martes Reino Unido y Francia volverán a albergar este martes una cumbre con la participación de más de 40 ministros de defensa, para estudiar planes viables para restaurar el tráfico marítimo. Por ahora, París ya mandó a la región su portaviones Charles de Gaulle, y Londres anunció que mandará próximamente el destructor HMS Dragon.

El Agios Fanourios I, un buque petrolero de gran tamaño cargado con petróleo crudo iraquí y con destino a Vietnam, cruzó el estrecho a través de la ruta designada por Irán el domingo, según informó la agencia de noticias oficial iraní Tasnim. Mientras tanto, Corea del Sur condenó un ataque anterior contra un buque de carga operado por una naviera coreana en el estrecho y afirmó que planea responder una vez que se identifique el origen del ataque.
El escenario actual apunta a una prolongación del escenario de “Guerra Fría” en Oriente Medio. Trump está intentando imponer el orden de negociación que le conviene: primero seguridad y control del estrecho, y luego resolver la cuestión nuclear. Irán, en cambio, quiere convertir Ormuz en una carta para obtener alivio de sanciones y garantías de no agresión antes de ceder en el terreno nuclear.

Pese a los duros golpes sufridos, el régimen iraní se sintió reforzado tras el alto al fuego, consciente de que seguirá gobernando Irán con puño de hierro. La incógnita es si el actual escenario se alargará todo el verano, y como los mercados energéticos lograran resistir un incremento sin freno del precio del petróleo.
