Kaja Kallas, la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, llegó este lunes al Consejo de Asuntos Exteriores en Bruselas con una agenda repleta. Entre los asuntos más urgentes: el destino de miles de niños ucranianos deportados por la fuerza a Rusia desde el inicio de la guerra.
“De todos los horrores infligidos por la guerra de Rusia, el secuestro de niños ucranianos es uno de los peores”, afirmó Kallas antes de una reunión de alto nivel de la coalición dedicada a este tema. “Robar niños es un ataque calculado de Rusia contra el futuro de Ucrania. Traerlos de vuelta a casa es una prioridad”, aseveró la ex primera ministra estonia.
La Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, creada en 2024, se reunió tras el Consejo de Exteriores para armonizar su estrategia diplomática, jurídica y humanitaria. A Kallas se unieron el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha; la ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand, y la comisaria de Ampliación de la UE, Marta Kos. Asimismo, participaron decenas de países y organizaciones internacionales.

La reunión se basó directamente en las recomendaciones formuladas en un Foro de la Sociedad Civil celebrado en Kyiv el 30 de abril, que reunió testimonios de expertos y orientaciones operativas para definir los próximos pasos. Entre las prioridades se incluyen la localización de los niños secuestrados, el refuerzo de los canales de reunificación familiar y la ampliación de la red de países dispuestos a ejercer presión diplomática sobre Moscú.
La UE también anunció un nuevo paquete de sanciones dirigidas a personas y entidades implicadas en la deportación sistemática de niños ucranianos -una señal, según Kallas, de que la responsabilidad conlleva consecuencias-. “Estamos proponiendo sanciones dirigidas a aquellas personas que se ocupan de estos niños para transmitir realmente el mensaje de que ustedes también son responsables”, insistió la Alta Representante.
La estrategia de Rusia
Según la documentación de la UE, Rusia ha llevado a cabo una campaña coordinada de desinformación para ocultar y justificar las deportaciones. Los traslados forzosos se presentan oficialmente como “evacuaciones” o rescates humanitarios. Mientras tanto, el Kremlin ha tomado medidas para acelerar la concesión de la ciudadanía rusa a los niños deportados, colocarlos con familias adoptivas rusas e inscribirlos en programas en campamentos diseñados para inculcarles una identidad rusa -un proceso que los organismos internacionales describen como asimilación cultural por coacción-.

La CPI y otras instituciones internacionales han sido sistemáticamente desacreditadas por los mensajes del Estado ruso en un intento de deslegitimar los mecanismos de rendición de cuentas.
“Siempre una lotería”
La magnitud del desafío queda claramente ilustrada por las cifras. Daria Herasymchuk, asesora del presidente Zelenski y comisionada para los derechos del niño, declaró recientemente a Artículo14 que solo se ha logrado la repatriación de 2.120 niños, de los miles que se cree que fueron sustraídos. “Ningún mecanismo internacional nos ha ayudado a recuperar a los niños secuestrados“, afirmó Herasymchuk. “Hemos tenido que inventar nuestra propia forma de hacerlo”, reconoció.

El primer obstáculo, explicó, es simplemente localizar al niño. Rusia no revela dónde se encuentran los niños deportados. Si un niño consigue ponerse en contacto con su familia y revelar su paradero, comienza una carrera de obstáculos burocráticos -que Herasymchuk describe como diseñada deliberadamente para agotar a los familiares-. Las autoridades rusas exigen pruebas biológicas de la filiación, someten a los padres y abuelos a largos interrogatorios y, a la final, pueden negarse a entregar al niño de todos modos. “Siempre es una lotería”, afirmó Herasymchuk.
La complejidad diplomática
Kallas reconoció con franqueza que la situación es mucho más complicada que los intercambios de prisioneros de guerra. “A los prisioneros de guerra se les puede intercambiar, pero como Ucrania no ha deportado a ningún niño ruso, no se puede realmente intercambiar niños por niños. Por eso es mucho más difícil”.
La UE está explorando todas las opciones disponibles, incluida la participación de países que mantienen vínculos más estrechos con Moscú como posibles intermediarios. “Tenemos que aprovechar todo el apoyo internacional, también el de aquellos países que mantienen relaciones más estrechas con Rusia”, afirmó Kallas.
Una línea roja bien definida
Para Kallas, la deportación de niños representa algo más que una violación del derecho internacional humanitario: es un ataque a la continuidad de una nación. “Estos niños son el futuro de Ucrania”, afirmó. “No descansaremos hasta que todos y cada uno de ellos estén en casa”, prometió.
Sobre los rumores de un posible negociador de la UE con Rusia, la Alta Representante rechazó al polémico excanciller alemán Gerard Schroeder. “En primer lugar, si le concedemos a Rusia el derecho a nombrar a un negociador en nuestro nombre, eso no sería muy sensato”, indicó Kallas.
En segundo lugar, señaló que “Schroeder ha ejercido como lobista de alto nivel para empresas estatales rusas. Por lo tanto, queda claro por qué Putin quiere que sea él quien ocupe ese puesto, de modo que, en realidad, estaría sentado a ambos lados de la mesa”, explicó.
