Entrevista

María Oropeza, opositora venezolana: “No les importa el dolor ni la sangre con tal de mantenerse en el poder”

La opositora venezolana, liberada tras 551 de secuestro político analiza la respuesta de Delcy Rodríguez a los terremotos: "El régimen se ha quitado la máscara"

Venezuela
La opositora y ex presa política, María Oropeza

La emergencia generada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela, que dejan más de 3.800 muertos y 16.740 heridos, entra en una fase crítica, mientras el país afronta el reto de retirar cerca de 1,2 millones de toneladas de escombros para iniciar la reconstrucción y busca nuevos recursos para atender a los afectados. En este contexto, conversamos con María Oropeza, dirigente opositora venezolana y ex presa política, para conocer su valoración sobre la respuesta institucional a la tragedia.

Oropeza, de 32 años, nació en Guanare, estado Portuguesa, donde reside desde entonces. Es abogada, graduada en 2015 por la UNEY, y se vinculó a la política desde los 16 años, cuando todavía cursaba el bachillerato. Su primer acercamiento fue con la campaña de María Corina Machado, cuya propuesta de “capitalismo popular” le llamó la atención en un contexto de fuerte discurso oficialista contra el libre mercado. Comenzó como voluntaria repartiendo volantes en Guanare y, tras el cierre de aquella campaña, se convirtió en una de las fundadoras de Vente Venezuela en el estado Portuguesa.

Desde entonces ha ocupado distintos cargos dentro de la organización: coordinadora juvenil municipal, estatal y nacional, integrante del equipo regional en asociaciones ciudadanas y secretaria política. En 2021 asumió la coordinación estatal del partido en Portuguesa, cargo que compaginó con la jefatura del comando de campaña tanto en las primarias como en las presidenciales.

-Nunca olvidaré el recibimiento que te hicieron en tu estado cuando saliste del secuestro político. Fue una cosa impresionante. No sé creo que ninguno de nuestros presos haya tenido una cosa igual…

-El 6 de agosto de 2024 exactamente una semana después de las elecciones presidenciales sucede el secuestro, la gente lo ve. Lo ve en vivo. Mi secuestro se produce en Guanare. Fueron más de 551 días, exactamente 18 meses. 

La excarcelada María Oropeza abraza a una niña durante una manifestación por presos políticos este domingo, en los alrededores de El Helicoide en Caracas (Venezuela).
EFE/ Ronald Peña R

-¿Cree que esta respuesta solidaria corre pareja con un despertar internacional respecto al drama que han vivido?

-Sin duda. Muchas organizaciones y personalidades que nunca se habían pronunciado sobre Venezuela ahora la están mirando. Es un efecto dominó: ocurre la tragedia, la gente averigua qué pasó y, de forma inevitable, descubre que Venezuela sufrió este terremoto sin que existieran grupos de rescate ni protocolos estatales, sin hospitales óptimos ni medicinas, en medio de una crisis de servicios básicos, con muchos ancianos y niños cuyos padres o hijos están fuera del país por la diáspora.

Hemos visto a futbolistas, beisbolistas, actores y actrices con seres queridos desaparecidos, acudiendo a las redes a pedir ayuda porque no les quedó otra opción. Tres días después seguía habiendo personas atrapadas con vida bajo los edificios sin que llegara maquinaria ni un solo rescatista. El mundo lo está viendo. Antes, en foros internacionales, nos decían que los venezolanos exagerábamos, que queríamos ser el ombligo del mundo. Ahora, con todo esto, lamento que la gente comprenda nuestra tragedia a partir de una tragedia mayor. No era necesario un doble terremoto para que el mundo entendiera que Venezuela ya vivía una falla, y una tragedia, una crisis desde hace 27 años.

-Delcy Rodríguez fue abucheada en la Guaira. ¿a qué lo atribuye?

-El abucheo se queda corto para un grupo que, además de usurpar el poder, no lo usó para ayudar a quienes lo necesitaban. Bajo esos escombros no había solo opositores: había ciudadanos que en algún momento le hicieron campaña o votaron por esas mismas personas. No les importó. Había niños, ancianos, madres que dieron la vida por salvar a sus hijos, y el régimen nunca respondió. Se apersonaron en el lugar 24 horas después, sin una sola maquinaria, ni siquiera un tractor; los tuvieron que traer de otros países.

Una persona observa los escombros del edificio Tahiti luego del doble terremoto de 7,2 y 7,5, del pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela). EFE/ Xaume Olleros
Una persona observa los escombros del edificio Tahiti luego del doble terremoto en La Guaira (Venezuela)
Efe

Nunca hubo un plan de emergencia ni un protocolo estatal para que los familiares buscaran a sus desaparecidos. Ese protocolo lo activaron los venezolanos en el exterior. No conozco ninguno por parte del Estado que indique dónde buscar a un ser querido o consultar la lista de heridos en los hospitales. Los grupos de rescate que había en la zona se quedaron cortos: los preparados no tenían suficientes implementos, y el resto eran ciudadanos que se pusieron a la orden con las manos peladas para quitar escombro por escombro. Lo ha hecho la gente, porque hay una ausencia total del Estado: no hay instituciones, ni hospitales óptimos, ni maquinaria, ni suficientes funcionarios, y los que tienen no se pusieron a la orden para rescatar, porque su función no es rescatar gente, sino reprimirla. El abucheo, para mí, se queda corto frente a lo que se está contando en vidas.

-¿Diría que el terremoto terminó de desnudar al régimen y de revelar que somos un Estado fallido?

-Sin lugar a dudas. El régimen se quitó la máscara el 28 de julio, cuando robaron las elecciones y empezaron a perseguir a inocentes. Ahí quedó al descubierto su verdadera cara, pero el terremoto ha terminado de demostrar y profundizar la maldad que caracteriza a este sistema. Sabíamos que se trataba de un régimen inepto, incapaz e indolente, pero jamás imaginé que obstruirían el paso de ciudadanos que llevaban alimentos y medicinas, o que pondrían trabas a médicos que querían salvar vidas. Hay galenos que han esperado horas en las afueras del Poliedro y del Monumental de Caracas para que los dejen pasar, mientras el régimen les exige salvoconductos con huella digital y luego alega que no hay luz o no hay sistema.

Una persona transita frente a un edificio colapsado con los nombres de personas desaparecidas durante el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 ocurrido el pasado 24 de Junio, este martes en La Guaira (Venezuela). EFE/ Xaume Olleros
Un edificio colapsado con los nombres de personas desaparecidas durante el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 en La Guaira (Venezuela)
Efe

-¿Le ha sorprendido cómo se han comportado ante estas circunstancias, aun conociéndolos?

-Me sorprende. Mi capacidad de asombro ante la maldad todavía no tiene límite. Cualquiera podría pensar que van a aprovechar esta tragedia para reivindicarse, para lavarse la cara. Todo lo contrario. A veces, y sé que me dirán que soy exagerada, he llegado a pensar que su única intención es destruirnos. Destruir a los venezolanos. No les importa el dolor de las madres, no les importan los niños huérfanos, no les importan las familias enteras desaparecidas y desesperadas. Lo único que les importa es mantenerse en el poder, sin importar el dolor ni la sangre que corran.

-¿Se ha hablado en el seno de Vente Venezuela o en reuniones de alto nivel sobre el regreso de María Corina Machado, sobre su conveniencia o no?

-Siempre hablamos de su regreso. Es un sentimiento latente en todos los venezolanos, y principalmente en ella misma. María quiere volver porque este es su país; todo lo que hace es por Venezuela. ¿Quién no querría estar en el lugar por el que tanto lucha, sobre todo ahora que tantos venezolanos necesitan apoyo, consuelo y una guía confiable para superar esta tragedia?

Venezuela
La dirigente opositora de Venezuela María Oropeza
@mariaoropeza94

Pero te mentiría si dijera que tengo más información que la certeza de sus ganas de volver. No lo hemos conversado en detalle en el equipo nacional. Ella misma ha dicho que su regreso debe garantizar su seguridad, algo lógico mientras el régimen siga en el poder. Conociéndola, sé que superará cualquier obstáculo. Siempre está donde se la necesita, y hoy Venezuela la necesita.

-¿Qué papel le toca ahora a la oposición? ¿Es esta catástrofe un nuevo parteaguas?

-Estaba conversando con unos amigos nicaragüenses en un evento y me recordaron que, cuando ocurrió el terremoto de 1972 en Nicaragua, gobernaba el régimen de Somoza. Aquello marcó un antes y un después: el régimen no supo manejar la tragedia, no le importó manejarla, y lo que vino después fue un cambio radical en la política nicaragüense.

FOTODELDÍA LA GUAIRA (VENEZUELA), 27/06/2026.- Una mujer observa un edificio afectado por un terremoto, este sábado en La Guaira (Venezuela). EFE/ Henry Chirinos
Una mujer observa un edificio afectado por un terremoto, en La Guaira (Venezuela).
EFE/ Henry Chirinos

Aquí en Venezuela hemos escuchado al propio régimen intentar imponer la narrativa de que no es momento de politizar. Yo diría que es precisamente el momento de la política, porque cuando no hay instituciones fuertes, ni Estado de derecho, ni un gobierno que genere confianza, la tragedia se profundiza y se prolonga la agonía de quienes buscan sobrevivir.

Hay que pensar cómo rescatamos a la mayor cantidad posible de personas bajo los escombros. Pero después hay que preguntarse qué hacemos con miles de afectados que quedaron sin nada, con quienes perdieron sus casas sin que exista una política habitacional, con los hospitales colapsados y el personal médico mal pagado que en su mayoría emigró, y con los niños que quedaron sin sus padres, desde recién nacidos hasta adolescentes. El Estado no ha dicho nada sobre ellos.

AME5338. LA GUAIRA (VENEZUELA), 27/06/2026.- Rescatistas participan en labores de búsqueda en un edificio afectado por un terremoto, este sábado en La Guaira (Venezuela). EFE/ Henry Chirinos
Rescatistas participan en labores de búsqueda en un edificio afectado por un terremoto, en La Guaira (Venezuela).
EFE/ Henry Chirinos

Todo esto requiere la respuesta de un gobierno serio, y ese gobierno no existe en Venezuela. Nadie puede llamar “gobierno” a personas por las que nadie votó: son un grupo que usurpa el poder bajo tutela ajena, sin legitimidad democrática, sin eficiencia y sin interés en resolver los problemas de los venezolanos. Por eso esto tiene que marcar un antes y un después en la política venezolana. Ahora más que nunca se necesita una transición, dirigida por personas serias, hasta alcanzar bases democráticas y libertarias. Como escribió Edmundo González Urrutia: es una falla sobre otra falla. Hay quienes quieren hacernos olvidar que ya existía un Estado fallido antes del terremoto, pero tenemos la obligación de recordarlo cada día.

-Hablando así, ¿no le da miedo que puedan volver a detenerla?

-El miedo siempre está. Por supuesto que sí me da miedo. Pero me daría mucho más temor quedarme callada y que nadie lo supiera, que el mundo creyera que no existen voces aquí que luchen constantemente por cambiar este sistema. Me ha tocado asumir los riesgos necesarios. Venezuela no puede quedarse callada. Hay que levantarla, hay que alzar la voz por ella.

AME4837. CATIA LA MAR (VENEZUELA), 26/06/2026.- Personas reaccionan frente a edificios afectados por terremotos este jueves, en Catia La Mar (Venezuela). El presidente del Parlamento de Venezuela, el chavista Jorge Rodríguez, informó que los fallecidos por los dos terremotos ocurridos el miércoles en su país ya dejan 920 muertos y 3.360. EFE/ Ronald Peña R
Personas reaccionan frente a edificios afectados por terremotos, en Catia La Mar (Venezuela).
EFE/ Ronald Peña R

-¿Hay algo que no le haya preguntado y quiera decir?

-Quería agradecer a ti y a tantos periodistas y comunicadores de este país que tampoco se callaron. Gracias a eso, muchos pudimos salir de las mazmorras, aunque sé que quedan otros por salir. Pudimos hacerlo porque personas como tú, y tantos otros, nunca guardaron silencio.

Gracias a esa valentía, Venezuela siempre se ha mantenido en la palestra, porque hay quienes sienten el país en el alma y que, a pesar de las amenazas, siguen buscando informar con la verdad. Aprovecho de decírtelo hoy, porque ayer fue el Día del Periodista, y siempre es un momento propicio para recordar que sin ustedes, nuestra lucha no valdría la pena. Son ustedes quienes se encargan de visibilizarla.