El Ministerio del Interior ha dado un paso decisivo al reclamar formalmente la intervención de los organismos comunitarios para resolver la saturación migratoria que padece la ciudad autónoma de Ceuta. Mediante una misiva remitida a los despachos de Bruselas, Fernando Grande-Marlaska formalizó la demanda de asistencia técnica y operativa destinada a acelerar la identificación de los ciudadanos extranjeros llegados durante las jornadas críticas del pasado verano. Esta iniciativa responde al ofrecimiento de la UE para colaborar en la superación de la coyuntura fronteriza.
El eje central de esta petición se concentra en las labores de cribado y clasificación técnica de las personas que continúan en territorio ceutí sin regularizar su situación. Para agilizar este proceso, Madrid ha reclamado la incorporación inmediata de una decena de efectivos adicionales de la Agencia Europea de Fronteras y Costas, cuyo cometido principal consistirá en recopilar datos personales y antecedentes para determinar perfiles individuales con total precisión.

Asimismo, el Ejecutivo central ha interpelado a la Agencia de la Unión Europea para el Asilo con el propósito de optimizar la tramitación de expedientes mediante la aportación de expertos en entrevistas y servicios de traducción lingüística. Debido a los notables problemas de espacio que padece el enclave norteafricano para albergar estas diligencias, el departamento de Interior ha propuesto que buena parte de esta asistencia técnica se desarrolle a través de canales telemáticos, garantizando así la fluidez burocrática sin saturar las dependencias locales disponibles.
Una vez concluidas las fases de discriminación documental y el análisis de las peticiones de protección internacional, los planes del ministerio contemplan la activación de los mecanismos de repatriación. En este ámbito, la participación de Frontex es fundamental para coordinar los retornos a los países de procedencia, aprovechando las redes diplomáticas y los acuerdos de readmisión que la institución supranacional mantiene operativos a nivel internacional.

Las demandas españolas ante la Comisión Europea no se limitan al ámbito estrictamente terrestre, sino que abarcan un despliegue de recursos navales y tecnológicos de gran calado. Entre las solicitudes formuladas destaca la pretensión de prorrogar más allá de la fecha prevista la denominada operación Minerva, un dispositivo de control que vigila los enlaces marítimos del Estrecho. Paralelamente, se ha instado a que el patrullero oceánico Duque de Ahumada, dependiente habitualmente de las directrices de la agencia europea durante medio año, prolongue su permanencia en aguas jurisdiccionales españolas a lo largo de todo el próximo ejercicio.
En el plano tecnológico, el Gobierno ha exigido la continuidad de las herramientas de vigilancia satelital integradas en el sistema europeo de cooperación, un recurso clave para monitorizar los movimientos marítimos y terrestres en las inmediaciones del perímetro fronterizo con Marruecos. Finalmente, el plan contempla intensificar la colaboración con Europol, especialmente en lo relativo al desmantelamiento de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico ilegal de personas y al análisis estratégico de las rutas clandestinas.

