Los negocios de Donald Trump desde que volvió a sentarse en el Despacho Oval no le han ido nada mal. Acorde a su propia declaración de renta, el presidente estadounidense ingresó más de 2.200 millones de dólares gracias a su actividad económica -principalmente las criptomonedas-, lo que hizo ascender su patrimonio total a unos 7.300 millones de dólares al concluir el año 2025.
Pero el líder estadounidense no ha sido el único beneficiado. Entre otros grandes beneficiarios se encuentran su mujer Melania Trump, así como el vicepresidente JD Vance. Este último habría engrosado sus beneficios entre 1,4 y 7,4 millones de dólares el curso anterior, un porcentaje mucho mayor al de 2024, cuando declaró haber ganado entre 213.000 dólares y 1,3 millones. Se estima que su autobiografía, publicada en 2016, así como la venta de su participación en un fondo de inversión, habría catapultado su fortuna.
Las ganancias de la primera dama son mucho mayores a las del vicepresidente JD Vance. Acorde a los datos publicados por el New York Times, los negocios de Melania Trump le habrían reportado entre 17,3 y 18,2 millones de dólares el año pasado, mientras que en 2024 apenas ganó un millón. La mujer del presidente ha diversificado su perfil empresarial para multiplicar sus beneficios, que ya eran notables antes de recuperar el rol de primera dama.

Melania Trump se ha enriquecido notablemente desde el inicio del segundo mandato de Trump, pero la mayor parte de su fortuna proviene de su carrera anterior en el mundo del modelaje y otros negocios propios. Se estima que tenía entonces acumulada una fortuna de unos 50 millones de dólares. El boom a su cuenta corriente llegó recientemente con la licencia vendida por 10,7 millones de dólares por la polémica película “Melania”, cuyos derechos fueron adquiridos por la compañía Amazon.
El fundador del imperio de venta de productos online, Jeff Bezos, tiene varios negocios directamente afectados por las regulaciones aprobadas por la nueva administración estadounidense. El año pasado, Amazon acordó pagar 2.500 millones de dólares para resolver una demanda de la Comisión Federal de Comercio, que alegaba que había engañado a los clientes para que se suscribieran a su programa de membresía Prime.
El documental sobre Melania narra los 20 días previos a la investidura de 2025 y su transición como primera dama. Amazon pagó en total 40 millones para adquirirlo y 35 millones para su marketing, lo que generó polémica por posible “pago político” del grupo de Jeff Bezos a la administración Trump. La exposición constante como primera dama ha multiplicado el valor de su nombre para otros proyectos audiovisuales, libros y productos digitales.

La primera dama también ganó 6 millones de dólares con la venta de su “memecoin” llamado $MELANIA, que lanzó el 19 de enero de 2025, justo antes de la investidura de Donald Trump. Es una criptomoneda “meme”, un token creado con fines de entretenimiento, colección y expresión de apoyo a los Trump, pero sin ningún valor de inversión. Se estima también que con amasó aproximadamente 500.000 dólares con la publicación de su autobiografía, Melania.
Antes de ser primera dama, Melania Trump ya tenía una fortuna estimada de aproximadamente 50 millones de dólares, según estimaciones del portal Celebrity Net Worth. Ganó dinero gracias a su carrera como modelo internacional en publicaciones como Vogue, Harper’s Bazaar y otras revistas de prestigio, así como a sus propias líneas de emprendimiento. Sus negocios más lucrativos fueron Melania Timepieces & Jewelry, y la colección Melania Marks Skin Care Collection de cuidados de la piel. Además, su patrimonio se reforzó con propiedades inmobiliarias en la Torre Trump de Nueva York, incluido un apartamento valorado en 1,5 millones de dólares.
El enriquecimiento de la pareja Trump genera polémica en Estados Unidos, ya que los detractores del presidente alegan que el enriquecimiento sin precedentes -ningún presidente ganó tanto dinero ejerciendo el cargo- parece estar directamente vinculado a su uso del poder presidencial, lo que genera acusaciones de corrupción, conflicto de intereses y riesgo de “kleptocracia” institucional.
