El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anunció este jueves que Estados Unidos e Irán firmaron electrónicamente el ‘Memorando de Entendimiento de Islamabad’, que entra en vigor de inmediato y contempla como primer paso la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense.
“Me honra anunciar que el histórico Memorando de Entendimiento de Islamabad ha sido firmado electrónicamente hoy entre Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán”, escribió Sharif en X.
El acuerdo fue firmado por los presidentes de ambos países y endosado por Sharif como mediador, según el primer ministro paquistaní.
El anuncio paquistaní llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara el miércoles que había firmado el acuerdo en Versalles, Francia.
Horas antes, se llegó a temer que el acuerdo saltara por los aires tras las declaraciones del presidente republicano. Tras afirmar ante los presentes de la cumbre del G7 que “yo soy el jefe”, Donald Trump recordó que el pacto con Irán “todavía no es definitivo”. Pese a que en la región algunas señales apuntan a cierto relajamiento -Teherán afirma que tres buques petroleros sortearon el bloqueo impuesto sobre sus puertos-, ningún bando daba por hecho que este viernes se celebrase la ceremonia de firma del “acuerdo de entendimiento” en Suiza.
Por enésima vez, el presidente estadounidense amenazó con retomar los bombardeos contra Irán si “no se comportan”, e insistió en que el pacto debe pasar por la reapertura total del tráfico por el Estrecho de Ormuz. Las afectaciones causadas al mercado energético global por los sabotajes iraníes han condicionado el plan de negociación de Washington, cuya estrategia de guerra inicial preveía un debilitamiento o caída del régimen de los ayatolás.
Los giros de Trump respecto a Irán
Tan solo un día después de afirmar que el nuevo liderazgo en Teherán es más razonable, Trump remarcó en la cumbre del G7 que, en caso de incumplimientos iraníes, “volveremos a lanzar bombas sobre sus cabezas, porque ya se comportaron mal durante 47 años”. El acuerdo, cuyo borrador finalmente se reveló, “es muy bueno por muchas razones, pero la número uno es que nunca obtendrán armas nucleares”, insistió.

El “acuerdo de entendimiento” filtrado prevé un fin de las hostilidades entre Irán, Estados Unidos y los aliados de ambos, incluyendo el Líbano. Durante el miércoles, los combates entre Hizbulá y el ejército de Israel continuaron, y la milicia proiraní logró herir cinco reclutas hebreos con un dron. Para Teherán, el fin de los bombardeos y la ocupación israelí del sur del Líbano, donde su Ejército trata de eliminar la amenaza que supone Hizbulá para su frontera norte, es una condición ineludible.
Lo que dice el acuerdo
El pacto, filtrado a medios árabes e israelíes, incluye 14 puntos. Entre ellos, destaca el compromiso iraní de no desarrollar o adquirir armas nucleares, la voluntad de trabajar para retirar los 440 kilos de uranio enriquecido que mantiene escondidos el régimen de los ayatolás y la promesa de mantener futuras negociaciones sobre el programa nuclear.

Estados Unidos se compromete a retirar el bloqueo marítimo impuesto sobre los puertos iraníes, evitar la imposición de nuevas sanciones económicas u ordenar el despliegue de más tropas en la región durante la fase de negociación. También se permitirá que Irán obtenga beneficios por la venta de petróleo, la principal fuente de ingresos del régimen, lo que desde Israel se ve como un fiasco que permitirá e Teherán rearmarse para golpear contraatacar en el futuro.
Libre circulación (como había antes de la guerra)
Irán se compromete a permitir la libre negociación de embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz -con la garantía de retomar el tráfico previo a la guerra-, y podrá disfrutar de sus fondos financieros congelados por Estados Unidos. En caso de cerrarse un acuerdo de paz definitivo, se retirarían todas las sanciones económicas impuestas sobre Irán, y Washington retiraría sus tropas desplegadas en países cercanos a la frontera iraní. No obstante, la Casa Blanca insiste en que la versión filtrada “no refleja el lenguaje” real del preacuerdo.

Las divisiones republicanas
Según el Canal 12 israelí, la cúpula del Gobierno estadounidense estaba dividida respecto a la propuesta. El vicepresidente JD Vance y los enviados Jared Kushner y Steve Witkoff la apoyaban, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el director de la CIA John Ratcliffe expresaron dudas sobre el cumplimiento de los compromisos iraníes. Israel aún no ha sido informado sobre los términos oficiales del acuerdo. Según el canal israelí, el Gobierno demandó revisar los detalles, que no se facilitaron desde la Casa Blanca por temor a que se filtraran.
“La alternativa (a reabrir Ormuz) sería una depresión mundial”, insistió Trump desde el foro del G7. A su vez, el presidente estadounidense denegó las informaciones de que el “acuerdo de entendimiento” incluirían un fondo de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán. “La gente puede invertir ahí si quiere”, aclaró. La desmentida se produjo tras la fuerte reacción bipartidista sobre esta supuesta cláusula del acuerdo de paz.

“El acuerdo de Trump es una capitulación catastrófica ante los agresores iraníes, que deja a Israel vulnerable y limitado. Desde la perspectiva distorsionada del presidente estadounidense, Israel es un ingrato y un belicista, mientras que los líderes iraníes responsables de asesinatos en masa son muy racionales”, denunció David Horowitz, editor del Times of Israel”. Y concluyó: “En efecto, son demasiado racionales (los iraníes), y él, claramente, no lo es”.

