Crisis en Oriente Medio

Netanyahu arranca con mal pie su visita a Trump en plena tensión por la guerra con Irán

El primer ministro israelí busca recomponer su relación con el presidente estadounidense a tres meses de las elecciones, pero aterriza en Washington entre reproches por Irán y discrepancias sobre Líbano y Turquía

Trump
El presidente de EE UU, Donald Trump, entra junto a Netanyahu en la reunión en Miami en 2025.
Efe

Benjamín Netanyahu todavía no había entrado este martes en la Casa Blanca y su encuentro con Donald Trump ya empezaba con un reproche público. Horas antes de recibir al primer ministro israelí, el presidente estadounidense cuestionó que hubiera revelado públicamente información sobre los movimientos de Irán en la conocida como Montaña del Pico, donde Teherán estaría fortificando una instalación nuclear subterránea.

“No necesito que Bibi me diga eso. Bibi me lo dice porque quiere que siga involucrado”, afirmó Trump en una entrevista con Fox News. El republicano aseguró que Washington conoce “exactamente” lo que sucede en la zona y desveló su respuesta al dirigente israelí: “¿Por qué no me lo dices directamente a mí? ¿Por qué tienes que anunciarlo a todo el mundo?”.

El desencuentro resulta especialmente significativo porque Netanyahu lleva semanas buscando esta reunión. El primer ministro necesita recuperar la imagen de estrecha sintonía con Trump cuando faltan apenas tres meses para las elecciones israelíes del 27 de octubre y las encuestas no le garantizan la mayoría necesaria para continuar al frente del Gobierno.

Irán vuelve a separarles

El principal problema entre ambos continúa siendo qué hacer con Irán. Netanyahu quiere mantener la presión militar y, según fuentes citadas por CNN, pretende presentar a Trump información actualizada sobre la reconstrucción de las capacidades nucleares y militares iraníes. Trump, en cambio, ordenó detener los bombardeos para intentar alcanzar un acuerdo, aunque mantiene abierta la amenaza militar.

“Si no hay acuerdo, lo eliminaremos muy fácilmente”, dijo este martes sobre la instalación subterránea iraní. Un día antes había reconocido que existen “pequeñas diferencias” con Netanyahu, aunque aseguró que sus posiciones están “bastante cerca”.

No es el único frente abierto. Trump también ha presionado a Israel para reducir sus operaciones en Líbano y llegó a calificar a Netanyahu de “jodidamente loco” durante una tensa conversación telefónica el pasado junio por los ataques israelíes. Además, Washington quiere avanzar en la retirada israelí de posiciones en Líbano, Gaza y Siria, una estrategia a la que Netanyahu pretende oponerse.

También genera inquietud en Israel la posible venta estadounidense de cazas F-35 a Turquía. Trump tampoco cedió en este asunto: “Nadie me dice qué debemos vender”, afirmó el lunes, mientras definía al país gobernado por Recep Tayyip Erdogan como un “aliado tremendo”.

Netanyahu llega así a Washington necesitado de una demostración de cercanía con un presidente que durante años ha sido uno de sus principales activos políticos. Trump le ha respaldado recientemente al garantizar que no será detenido en Estados Unidos pese a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional, pero la relación dista de atravesar su mejor momento.

El de este martes es el octavo encuentro entre ambos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y el primero desde el comienzo de la guerra con Irán. Netanyahu buscaba una fotografía que demostrase que la alianza permanece intacta. Antes de producirse, Trump ya se ha encargado de dejar claro quién quiere marcar los límites.