La decisión de Taiwán de ampliar su presencia en Filipinas ha provocado una nueva respuesta de Pekín. El Gobierno chino ha criticado este miércoles los planes de Taipéi para abrir una segunda oficina de representación en el archipiélago y ha reclamado a Manila que respete su compromiso con el principio de una sola China.
El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, ha acusado a las autoridades taiwanesas de intentar ampliar su espacio internacional mediante lo que Pekín define como una “ruptura diplomática” destinada a favorecer la independencia de la isla.
“Independientemente de cómo las autoridades del Partido Democrático Progresista se confabulen con fuerzas externas, o de la forma en que intenten lograr una supuesta ‘ruptura diplomática’ al servicio de la ‘independencia de Taiwán’, todo ello será en vano y está condenado al fracaso“, declaró Guo.
Taiwán abrirá una segunda oficina en Filipinas
La reacción de China llega después de que el ministro taiwanés de Asuntos Exteriores, Lin Chia-lung, confirmara que el Gobierno prepara la apertura de una nueva oficina de representación en Cebú.
Será la segunda instalación de este tipo que Taiwán mantenga en Filipinas, después de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi que funciona actualmente en Manila.
Lin ha explicado que la nueva sede pretende atender a empresarios, residentes y turistas taiwaneses en el centro y sur del archipiélago. Cebú constituye además uno de los principales centros económicos, logísticos y turísticos del país.
Taipéi presenta así la medida fundamentalmente como una ampliación de sus servicios consulares y económicos. La oficina no tendrá formalmente la condición de embajada porque Filipinas mantiene relaciones diplomáticas con la República Popular China y no con Taiwán.
Pekín pide a Manila que respete el principio de una sola China
La interpretación de Pekín es mucho más política. China considera que Taiwán forma parte de su territorio y se opone a cualquier iniciativa que, a su juicio, pueda otorgar a la isla apariencia de Estado independiente en las relaciones internacionales.
Guo Jiakun ha pedido por ello a Filipinas que respalde “con acciones concretas” el principio de una sola China y evite decisiones capaces de perjudicar las relaciones entre Pekín y Manila.
El Gobierno taiwanés rechaza esa interpretación. Las autoridades de Taipéi sostienen que Taiwán y la República Popular China no están subordinados entre sí y defienden su derecho a mantener relaciones económicas, culturales y políticas con otros países.
La controversia refleja así uno de los principales puntos de fricción de la política asiática: Pekín intenta limitar el espacio diplomático internacional de Taiwán mientras Taipéi desarrolla una extensa red de oficinas representativas en países con los que no mantiene relaciones diplomáticas oficiales.
La relación entre Filipinas y Taiwán se estrecha
La apertura de la oficina de Cebú llega en un momento de creciente cooperación entre Taiwán y Filipinas. Lin Chia-lung ha destacado recientemente la reciprocidad en la exención de visados y los avances económicos alcanzados entre ambas partes.
Más de 200.000 ciudadanos filipinos trabajan actualmente en Taiwán y los intercambios turísticos entre ambos territorios se han incrementado en los últimos años.
Taipéi impulsa además un denominado Corredor Económico Taiwán-Filipinas, pensado para conectar empresas, cadenas de suministro, inversiones y movimientos de trabajadores entre ambos lados del estrecho de Luzón.
El proyecto pretende enlazarse con el Corredor Económico de Luzón respaldado por Filipinas, Estados Unidos y Japón, otra circunstancia que Pekín observa con atención en plena competencia estratégica en el Indo-Pacífico.
China y Filipinas atraviesan una relación especialmente delicada
El nuevo choque diplomático tampoco puede separarse de las tensiones existentes entre China y Filipinas en el mar de China Meridional. Ambos países mantienen importantes disputas sobre arrecifes, aguas y derechos marítimos en la zona.
La relación se ha vuelto más complicada desde que Ferdinand Marcos Jr. llegó a la presidencia filipina en 2022 y reforzó la cooperación militar de Manila con Estados Unidos.
El propio Marcos advirtió en 2025 que una eventual guerra alrededor de Taiwán terminaría afectando a Filipinas debido a su proximidad geográfica y a la elevada presencia de trabajadores filipinos en territorio taiwanés. Al mismo tiempo, ha reiterado que su Gobierno no busca una confrontación militar con China.
Una batalla diplomática que continúa creciendo
Taiwán mantiene actualmente relaciones diplomáticas formales con apenas doce países, pero compensa ese aislamiento mediante oficinas económicas y culturales que funcionan de facto como representaciones en numerosos Estados.
La nueva sede de Cebú ampliaría precisamente esa red sin modificar formalmente la política diplomática filipina.
Para China, sin embargo, este tipo de movimientos tienen una dimensión política que trasciende sus funciones comerciales o consulares. Pekín ha convertido el principio de una sola China en una condición fundamental de sus relaciones exteriores y presiona a sus socios para evitar cualquier reconocimiento oficial de Taiwán.
La oficina de Cebú se convierte así en una pieza aparentemente pequeña dentro de un enfrentamiento mucho mayor. China y Taiwán vuelven a medir su influencia internacional en Filipinas, un país cuya posición geográfica, relación con Estados Unidos y proximidad al estrecho taiwanés le otorgan cada vez más peso en el equilibrio estratégico de Asia.

