Un hombre de 61 años residente en Angermanland, en el norte de Suecia, apodado por la prensa como “el Pelicot sueco” ha sido condenado a cuatro años y cinco meses de prisión por vender a su esposa como prostituta durante más de tres años a un total de 121 hombres. El tribunal lo ha declarado culpable de proxenetismo agravado, un intento de violación, dos casos de agresión, seis amenazas ilegales y un delito menor de dopaje. La sentencia, muy por debajo de los diez años que solicitaba la fiscalía, ha generado una ola de indignación en Suecia.
El caso ha sido comparado inevitablemente con el de Dominique Pelicot en Francia, el hombre que drogó a su mujer durante años y la ofreció a decenas de desconocidos. Al igual que en la casa de los Pelicot, en Suecia la violencia sistemática se ejercía desde la intimidad del matrimonio, con el hogar convertido en un escenario de explotación organizada.
Tres años de control y humillación
Según el fallo del tribunal, el acusado gestionó durante más de tres años los anuncios de su esposa en internet, acordó precios, organizó encuentros, la trasladó en coche a las citas y supervisó las reuniones con los clientes. El juez Johan Ahlberg describió en un comunicado que el hombre “influyó y convenció a su mujer para que realizara actos sexuales sobre sí misma, los transmitiera en directo por internet, recibiera a más compradores de sexo e intentara involucrar a vecinos y clientes”. En muchos casos, señaló Ahlberg, lo logró “mediante insistencia prolongada y un lenguaje desagradable y degradante”.

El acusado negó todos los cargos durante el juicio. Su defensa sostuvo que él se había limitado a ayudar a su esposa a cumplir su “sueño de toda la vida” de ejercer como prostituta de lujo, y que su papel había sido meramente administrativo. Aunque el tribunal rechazó esta versión en lo relativo al proxenetismo, sí la tuvo en cuenta al valorar los cargos de violación.
El “Pelicot sueco”, absuelto de ocho violaciones
La parte más controvertida de la sentencia es la absolución por ocho de los cargos de violación. El tribunal consideró que, en siete de esos casos, no quedó probado que la participación de la mujer hubiera sido involuntaria, basándose principalmente en las conversaciones aportadas como prueba. En el octavo caso, el tribunal declaró que no había quedado acreditado qué actos sexuales se habían producido. Solo se mantuvo la condena por un intento de violación.
La abogada de la víctima, Silvia Ingolfsdottir, no ocultó su decepción ante las cámaras de la televisión pública SVT. “Desafortunadamente, esta sentencia demuestra que aún nos queda mucho por hacer en cuanto a cómo se valora a las mujeres que son explotadas de esta manera”, declaró.
Suecia: una respuesta insuficiente
La fiscal Ida Annerstedt aseguró a la agencia AFP, al inicio del juicio en abril, que la víctima tenía “un miedo profundo” de su marido, quien la amenazaba con “liberar al monstruo” si lo desobedecía.

El caso no solo juzgó al marido. Un total de 29 hombres fueron acusados de compra de servicios sexuales. Veintiocho de ellos fueron condenados por un total de 56 transacciones. Dos recibieron penas de prisión. El resto, multas, condenas condicionales o servicios a la comunidad.
El acusado, que en el pasado ocupó un cargo de relevancia dentro de los Hells Angels, fue detenido en octubre de 2025 tras la denuncia de su entonces esposa.
El tribunal también lo condenó a pagar una indemnización de 200.000 coronas suecas -algo menos de 18.000 euros- a la víctima. Para muchos en Suecia, ni la indemnización ni los cuatro años y medio son una respuesta suficiente a la gravedad del caso.
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