Japón ha atravesado este jueves una de las jornadas más calurosas del verano. La ola de temperaturas extremas ha dejado 14 muertos y un récord de más de 10.000 hospitalizados en una sola semana, según datos oficiales. En este contexto, el Gobierno metropolitano de Tokio impulsó desde abril una medida que transforma la imagen tradicional de la oficina nipona. Por primera vez, se permite los empleados japoneses vestir pantalones cortos en el trabajo.
La iniciativa, bautizada Tokyo Cool Biz, busca reducir el uso del aire acondicionado y aliviar el impacto del calor sobre los trabajadores. La gobernadora Yuriko Koike, quien ya lideró en 2005 la campaña original Cool Biz como ministra de Medio Ambiente, defendió la medida en abril con una frase que resume el giro cultural en Japón. “Hemos ido agotando gradualmente las capas de ropa que podíamos quitarnos hasta llegar al punto de vestir pantalones cortos”, declaró, según recoge el New York Times.
Qué es el sunehara
Pero no todo el mundo está contento con la nueva medida. Según documenta la BBC, una encuesta de junio encargada por la clínica estética Gorilla Clinic reveló que el 53,5% de los encuestados se oponía a usar pantalones cortos en la oficina durante el verano, frente a un 46,5% a favor. La preocupación por la forma del cuerpo y el vello corporal aparece como la principal razón del rechazo, tanto entre hombres como entre mujeres.

De este malestar surge un neologismo que ya circula en los medios japoneses: “sunehara”, contracción de “sune” (espinilla) y “harassment” (acoso), que describe la incomodidad que sienten algunas mujeres al verse obligadas a observar el vello de las piernas de sus compañeros. En castellano, sunehara sería algo así como “acoso por el vello de las piernas”.
¿Es incómodo o injusto?
Ruai Sajiki, empleada de 23 años del Gobierno de Tokio, expresó que estaba de acuerdo con la nueva vestimenta cuando su supervisor le consultó si le incomodaba verlo con pantalón corto. “He visto las piernas de mi propio padre, así que personalmente me siento cómoda con esto”, afirmó Sajiki a The New York Times. Aunque Sajiki reconoció también que la diversidad de opiniones entre las mujeres es inevitable.

Y es que son muchas las que se quejan de los estrictos cánones de belleza y vestimenta que pesan sobre las mujeres japonesas. A muchas, ni siquiera se las permite ir a la oficina sin medias (en plena ola de temperaturas extremas). La profesora Atsuko Tamada, especialista en literatura francesa de la Universidad de Chubu, cuestionó los estándares distintos que rigen la apariencia femenina y masculina en la oficina. Las mujeres niponas dedican tiempo y dinero considerables a la depilación, el cuidado de los pies y la elección de la ropa. “Si ahora se anima a los hombres a usar pantalones cortos o sandalias, ¿deberían aplicarse los mismos estándares de apariencia a ellos?”, planteó Tamada al diario neoyorquino.
Opciones frente al calor en Japón
Noboru Watanabe, funcionario medioambiental de 53 años, fue de los primeros en adoptar la nueva vestimenta. Watanabe defendió el espíritu de la iniciativa: “Queremos ofrecer a la gente más opciones para afrontar el calor intenso, no decirles qué ponerse”, declaró a la BBC.

El fenómeno también impulsa un negocio paralelo. Directivos de clínicas de depilación láser, como Akifumi Funatsu de Gorilla Clinic, informan de un aumento de clientes masculinos motivados no solo por estética sino por evitar incomodar a sus colegas con el vello visible.
Pese al debate, la adopción de los pantalones cortos en la capital nipona va poco a poco. Una visita del New York Times al edificio del Gobierno metropolitano de Tokio constató que solo 11 de 70 trabajadores varones los llevaban puestos en una tarde calurosa. Toshio Suzuki, empleado de relaciones públicas de 57 años, optó por pantalones de deporte y se afeitó la parte visible de los tobillos como gesto de cuidado personal. “En Japón, la gente no tiene una imagen positiva y masculina de las piernas peludas”, admitió. “No soy tan peludo. Pero soy consciente. No quiero parecer descuidado”.
Mientras el sunehara avanza, también lo hacen los termómetros de Japón. La medida se enmarca en la tradición Cool Biz, que desde 2005 ajusta los termostatos de las oficinas gubernamentales a 28 grados entre mayo y septiembre. Este verano, la Agencia Meteorológica de Japón introdujo además un nuevo término, “kokushobi” o “día de calor cruel”, para describir las jornadas que superan los 40 grados. Esta semana, las autoridades japonesas han emitido alertas por golpe de calor y han instado a tomar precauciones en el segundo día consecutivo de kokushobi.

