Cuatro años después de que comenzara la invasión rusa sobre Ucrania, el Kremlin sigue lanzando ataques masivos con drones y misiles sobre Kyiv. Los últimos bombardeos -inusualmente devastadores y contra edificios civiles y residenciales- han dejado en las últimas 24 horas 18 muertos y un centenar de heridos. El de la madrugada este lunes ha sido, hasta ahora, el mayor ataque de Rusia contra Ucrania, que la ha regado con más de 700 drones.
Para Lena Georgeault, directora del Grado en Relaciones Internacionales de la Universidad de Villanueva, los últimos ataques son ante todo un mensaje político: “Se trata sobre todo de recordar a todo el mundo —incluida la propia población rusa— que Rusia sigue siendo una gran potencia”. Una demostración de fuerza que, explica la experta, delata precisamente lo contrario: que el Kremlin necesita reafirmarse.

Georgeault ve un Putin acorralado entre el desgaste militar y la presión interna, incapaz de negociar “una retirada que pueda ser interpretada como una humillación”. Mientras tanto, Ucrania resiste y sorprende: el frente se ha convertido, según ella, en “un laboratorio de innovación militar” del que Europa, dice, “tiene mucho que aprender”.
Sobre la estrategia del Kremlin
– Cuatro años después de que comenzara el conflicto… ¿qué significa realmente este ataque masivo ruso con cientos de drones y misiles? ¿Es solo desgaste o una nueva estrategia y recrudecimiento del conflicto?
– Creo que se trata sobre todo de recordar a todo el mundo —incluida la propia población rusa— que Rusia sigue siendo una gran potencia. Los ataques ucranianos contra el óblast de Moscú, una celebración del 9 de mayo menos espectacular de lo habitual y ciertas señales de desgaste político en torno a Putin han erosionado la imagen de fuerza que el Kremlin pretende proyectar.
Putin necesita demostrar que sigue teniendo capacidades clave. Los bombardeos masivos de los últimos días, los ejercicios en Bielorrusia, las pruebas del misil balístico intercontinental Sarmat y el tercer empleo del misil Oreshnik (que hasta ahora no ha llevado carga nuclear, pero podría hacerlo) están para reafirmar el poder ruso, que la resistencia ucraniana ha contribuido a desgastar.

Sobre vencedores y vencidos
– Se han escrito ríos de tinta desde que comenzó la invasión rusa sobre Ucrania, pero más allá de los comunicados de ambas partes, ¿quién lleva ventaja real en el desgaste? ¿En qué situación real nos encontramos?
– Rusia sigue castigando a Ucrania con bombardeos sobre infraestructuras y población civil, sin dar respiro. Los últimos ataques demuestran además que no se agotan sus fuentes de aprovisionamiento de misiles y drones, mientras que Ucrania tiene cada vez más dificultades para interceptarlos todos.
Sin embargo, Ucrania está recuperando terreno en el frente y logra atacar infraestructuras energéticas rusas, especialmente refinerías. Rusia estaría perdiendo alrededor de 35.000 hombres al mes, más de los que es capaz de reclutar.

Sobre la resistencia ucraniana
– ¿Cómo ve la capacidad de resistencia actual de Ucrania tras estos ataques tan duros a ciudades e infraestructura?
– Ucrania está demostrando una resiliencia admirable frente a una amenaza que afecta a todo el continente europeo. Europa tiene el deber moral y estratégico de apoyar a Ucrania, pero también tiene mucho que aprender de ella. El ministro de Defensa ucraniano está en contacto con muchos de los principales empresarios de la Silicon Valley para cultivar su ventaja tecnológica en un frente que se ha convertido en un laboratorio de innovación militar.
Muchas de las tecnologías y doctrinas que están surgiendo en Ucrania serán fundamentales para la defensa europea en las próximas décadas.

Sobre el futuro del conflicto
– ¿Cree que Putin está dispuesto a negociar o congelar el conflicto, o seguirá apostando por imponer sus condiciones por la fuerza?
– Si Putin está sintiendo una presión política interna creciente, no podrá negociar una retirada que pueda ser interpretada como una humillación. Como mínimo, necesita poder reivindicar logros tangibles que justifiquen el coste humano y económico de la guerra. Entre ellos podría estar la consolidación del control sobre territorios ocupados en el este de Ucrania.
Aunque se trata de una línea roja para Kyiv, son regiones donde años de ocupación y propaganda rusa han contribuido a reforzar determinadas afinidades políticas y culturales con Moscú. Pero, para ello, Putin necesita un ventaja militar mucho más evidente.

