Por segunda jornada consecutiva, el Ejército de EE UU bombardeó objetivos en el sur de Irán, mientras Donald Trump amenazó durante la tarde del jueves con golpear “muy fuerte” durante la noche e insinuó la posible captura de la estratégica isla de Jarg. Como era previsible, el régimen iraní respondió con ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo Pérsico, lo que amenazaba con un retorno a la guerra total.
Sin embargo, horas después Trump anunció que había cancelado los ataques previstos para esta noche contra Irán por avances en las conversaciones de paz, cuyos puntos finales han sido aprobados.

A principios de semana, Trump contenía a Israel para no escalar sus represalias contra Irán, que disparó misiles balísticos contra el norte del estado judío en una muestra de apoyo a su proxy de Hizbulá. Ahora, el presidente estadounidense y su secretario de defensa, Pete Hegseth, insisten que los bombardeos en territorio iraní son el mejor mecanismo de presión para que el régimen de los ayatolás acepte las demandas estadounidenses del acuerdo de paz.
Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní, amenazó a Washington en redes sociales, avisando que “las decisiones impulsivas llevarán la situación a peor, explotaran las infraestructuras energéticas y los mercados, y crearán una encrucijada en la que estaréis encallados durante años”.

En los últimos días, tanto Trump como Hegseth publicaron contenido audiovisual de las operaciones militares planeadas en Irán horas antes de ser ejecutadas por los cazas. Además de los ataques aéreos, el Ejército estadounidense incrementó la presión marítima sobre Irán, tras atacar tres embarcaciones petroleras durante esta semana en el Golfo de Omán que “intentaban transportar crudo iraní”. Tres marineros indios murieron en uno de los ataques.
El jueves, la última oleada de ataques de EE UU en Irán empezó sobre la una del mediodía hora local, y duró unas cuatro horas. Se escucharon explosiones en Qeshm (cerca del Estrecho de Ormuz), así como en las ciudades sureñas de Bandas Abbas, Minab y Sirik. En represalia, el régimen iraní disparó contra objetivos norteamericanos en Kuwait y Bahréin, donde la mayoría de drones y misiles fueron interceptados.

Como consecuencia principal de la escala, Irán comunicó que todo tráfico por el Estrecho de Ormuz, incluido el de barcos comerciales y petroleros, quedó cancelado, aunque el Ejército estadounidense desmintió la información. El estratégico corredor lleva bloqueado por uno o los dos carriles de circulación desde el 28 de febrero -tras el estallido del conflicto-, pero Washington aclaró recientemente que logró escoltar una cifra reducida de barcos con barriles de petróleo.
Ante las crecientes críticas de países del Golfo Pérsico, el régimen iraní justificó sus agresiones contra países árabes por dar cabida a las bases de EE.UU. en la región. “El uso continuado por parte del ejército estadounidense, con fines terroristas, del territorio y las instalaciones de ciertos países de la región para preparar y llevar a cabo operaciones agresivas contra Irán ha colocado a esos países al mismo nivel que los agresores”, declaró el ministerio de exteriores iraní.

Según un oficial estadounidense consultado por el New York Times, los objetivos de los ataques estadounidenses están siendo radares, defensas antiaéreas y otros objetivos militares con la intención de limitar la capacidad del régimen iraní de atacar barcos en el Estrecho de Ormuz. Según la versión de CENTCOM, los objetivos principales atacados suponían una amenaza a embarcaciones internacionales y a las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
El posible retorno a la guerra total ya está generando inestabilidad financiera. El Banco Central Europeo elevó los tipos de interés el jueves en respuesta al aumento de la inflación provocado por la guerra. El Banco Mundial indicó en un informe que la guerra y sus efectos en los precios de la energía están ralentizando el crecimiento económico mundial este año, hasta su ritmo más bajo desde la pandemia de la COVID-19.
Pese a los ataques cruzados, una fuente diplomática comentó a la CNN que las conversaciones de paz continúan tras dos días de tensión, desatada tras el derribo de un helicóptero Apache norteamericano cerca del Estrecho de Ormuz. Por ahora, la última versión de Trump es que “tomaremos sus infraestructuras de petróleo, y asumiremos el control total de los mercados del gas y el petróleo, como hicimos en Venezuela”.

