Durante varias semanas pareció simplemente una anomalía dentro de la siempre compleja logística presidencial estadounidense. Donald Trump había abandonado Turquía después de la cumbre de la OTAN utilizando un avión diferente al que había empleado para llegar. Ahora se conoce que detrás de aquel movimiento existió una operación de seguridad mucho más sofisticada.
El presidente de Estados Unidos fue trasladado de manera secreta entre dos aeronaves después de que los servicios de inteligencia recibieran información sobre una amenaza iraní considerada creíble. Para ocultar sus movimientos, Trump fue introducido en un vehículo utilizado habitualmente para transportar el catering de los aviones y conducido hasta un aparato militar más pequeño.
Mientras tanto, periodistas, parte del personal de la Casa Blanca y cualquier observador externo podían seguir creyendo que el presidente continuaba dentro del Air Force One que había abordado poco antes delante de las cámaras.
Trump subió primero al Air Force One ante la prensa
La operación tuvo lugar el 8 de julio en el aeropuerto de Ankara, al finalizar la participación de Donald Trump en la cumbre de la OTAN.
Ante los medios de comunicación, el presidente subió aparentemente con normalidad a uno de los Boeing 747 utilizados tradicionalmente como Air Force One. Todo indicaba que sería ese avión el encargado de trasladarlo durante la primera parte de su regreso a Estados Unidos.
Sin embargo, pocos minutos después comenzó la maniobra que había permanecido en secreto hasta ahora.
Trump abandonó discretamente el avión y fue introducido en un camión de catering aeroportuario. Desde allí fue conducido hasta otro punto de la pista, donde esperaba un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense, una aeronave basada en el Boeing 757 y utilizada habitualmente para transportar a altos cargos del Gobierno.
Un segundo avión sirvió como señuelo
El dispositivo tenía un objetivo fundamental: impedir que cualquier potencial atacante pudiera saber con certeza dónde se encontraba Donald Trump.
El antiguo Air Force One despegó después de Ankara llevando a periodistas y miembros del personal presidencial. Según las informaciones publicadas, algunos de ellos desconocían que Trump ya no se encontraba a bordo.
La aeronave se convirtió así en un señuelo capaz de ocultar el verdadero desplazamiento del presidente.
Trump viajó en el C-32A hasta la base británica de RAF Mildenhall. Allí volvió a incorporarse al dispositivo presidencial y continuó posteriormente su trayecto, haciendo que desde el exterior resultara extremadamente difícil reconstruir en tiempo real sus movimientos.
Una amenaza iraní contra el presidente
La extraordinaria operación se produjo en un contexto de máxima tensión entre Washington y Teherán. Las autoridades estadounidenses manejaban información sobre una posible amenaza iraní contra Donald Trump, lo que llevó a reforzar de manera excepcional su seguridad durante el viaje.
Las informaciones publicadas apuntan a que existía una preocupación específica por la posibilidad de que el avión presidencial pudiera convertirse en objetivo.
La Casa Blanca no ha revelado los detalles operativos de la inteligencia recibida, pero sí ha reconocido la existencia de amenazas persistentes contra el presidente y la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para garantizar su seguridad.
La maniobra buscaba precisamente romper cualquier patrón previsible. Si un potencial atacante esperaba seguir los movimientos del Air Force One, el presidente ya estaría viajando en otra aeronave.
Trump negó entonces que hubiera cambiado de avión por seguridad
Lo llamativo es que, cuando se produjo el viaje, Donald Trump ofreció públicamente una explicación diferente.
El mandatario aseguró entonces que utilizaba el antiguo Air Force One “por los viejos tiempos” y explicó que el otro avión viajaría hasta Reino Unido para que personal militar estadounidense pudiera conocerlo.
Cuando fue preguntado expresamente por la posibilidad de que existiera una amenaza contra su avión, Trump reconoció que vive permanentemente bajo amenazas.
“Tengo una amenaza todo el tiempo. Soy el número uno de su lista”, respondió entonces al referirse a Irán.
Lo que no explicó públicamente fue que ya se había ejecutado una operación destinada precisamente a ocultar cuál de las aeronaves transportaba realmente al presidente.
El nuevo Air Force One también está en el centro de la historia
El episodio ha vuelto a dirigir la atención hacia el avión que Donald Trump utilizó para llegar a Turquía. Se trata del Boeing 747 procedente de Qatar que fue adaptado para funcionar temporalmente como aeronave presidencial.
Su incorporación había provocado debate en Estados Unidos por las condiciones de la donación y por las modificaciones necesarias para alcanzar los estándares de seguridad exigidos a un avión presidencial.
El aparato no cuenta todavía con todas las capacidades defensivas presentes en los Boeing utilizados tradicionalmente como Air Force One, circunstancia que había generado interrogantes sobre su utilización en determinados viajes internacionales.
La Casa Blanca sostiene que el avión cumple los protocolos necesarios para transportar al presidente, aunque el dispositivo ejecutado en Turquía demuestra hasta qué punto la seguridad presidencial puede obligar a modificar una ruta prevista cuando aparece una amenaza concreta.
Una operación mantenida en secreto durante un mes
La historia no salió a la luz hasta más de un mes después. La investigación de The Washington Post reconstruyó el movimiento de las aeronaves y el uso del vehículo de catering, una información que posteriormente fue confirmada y ampliada por otros medios estadounidenses e internacionales.
Incluso parte de las personas que viajaban con la delegación presidencial desconocieron durante horas dónde se encontraba exactamente Donald Trump.
Ese nivel de compartimentación forma parte de la lógica de una operación de este tipo: cuantas menos personas conocen la posición real del presidente, más difícil resulta que esa información termine llegando a quien pretende localizarlo.
El episodio de Ankara revela así hasta dónde puede llegar el dispositivo de protección presidencial estadounidense. Ante una amenaza considerada suficientemente seria, el avión más reconocible del planeta dejó de transportar al hombre que todos pensaban que llevaba dentro y pasó a formar parte del engaño diseñado para mantenerlo a salvo.

