Cualquiera pensaría que un Gobierno incapaz de sacar unos Presupuestos Generales del Estado ha de ser cauto, ha de minimizar los gastos no contemplados y sobre todo ha de esforzarse por negociar lo necesario para que las cuentas salgan adelante.
La realidad es que lo que cualquiera pensaría no es lo que sucede actualmente, en esta suerte mátrix en la que está sumida España desde hace algún tiempo.
Un gobierno sin presupuestos que vía Real Decreto retuerce las cuentas a su antojo hace que los ciudadanos sean los que pierden.
Una de las últimas controversias generadas viene a partir de la ocurrencia presentada como “Dmocracia”. Marca “chandalera” de ropa que no se comercializará, pero que cuenta con unos números nada desdeñables de inversión y con influencers de renombre para su publicidad.
Realmente la sorpresa sobre esta ocurrencia del Ministerio de Política Territorial ha sido tal, que a una las palabras se le bloquean. No alcanzo a dilucidar si me parece peor el hecho de que digan que casi 200.000 euros de dinero público se han ido a la producción de estas piezas de ropa – esperemos que por lo menos estén fabricadas en España – o el hecho de que hiciesen una sesión de fotografía dentro del hemiciclo, banalizándolo y convirtiéndolo en un mero decorado.
15 millones de euros
Se publica que entre una cosa y otra, y las varias campañas que contemplan esta marca de ropa y otras actividades sobre la celebración de los “50 años de libertad” se han gastado casi 15 millones de euros. Cantidad compleja de digerir al entender que ahora mismo nuestro país no tiene presupuesto, pero sí muchas prioridades que no están siendo atendidas.
Podríamos entrar en la retórica del chándal dentro del ecosistema político de izquierdas en el mundo, pero esas similitudes pueden alejarse mucho del nombre propio de esta nuestra marca.
El hecho de la lejanía de los jóvenes de la política, y del abandono paulatino de este colectivo de políticas de izquierdas según los sondeos publicados; se presume como motivación para esta campaña, aunque tengo mis dudas sobre su efectividad.
Quizás deberían nuestros gobernantes empezar a entender lo que sucede entre los jóvenes de verdad: el hastío ante la imposibilidad de emanciparse, la imposibilidad de plantearse una paternidad o maternidad con solvencia, la complejidad del mundo laboral… Nuestros jóvenes podrían acercarse a la política de una manera más efectiva seguramente si “los mayores” dejasen de convertirla en un circo inútil que poco resuelve la problemática actual.
La celebración de nuestra democracia y su puesta en valor, a la par del conocimiento de su fragilidad; deberían ser pilares establecidos en la educación, en la base, en la sociedad. Una sociedad con derechos, pero también con deberes, los cuales se olvidan con demasiada ligereza. El valor de lo importante lejos del ruido y del Tik Tok.
El chándal no es el problema, es el reflejo de la falta de rumbo y de objetivos para el avance de la sociedad; porque mientras seguimos haciendo ruido, en La Palma hay gente que sigue en contenedores, en Valencia hay mucha gente esperando por lo prometido para resurgir tras la Dana, nuestros médicos siguen en huelga, y la educación sigue siendo mejorable.
El ruido y las ocurrencias políticas malgastan el dinero de lo importante para lo secundario, porque lo importante evidencia la incapacidad y lo secundario genera tendencias.
