Opinión

Sánchez encuentra amor

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Anda Sánchez empeñado en refutar el manido argumento, empleado por, entre muchos otros, Ayuso o Abascal, de que no puede salir a la calle. Cánticos como “Pedro Sánchez, hijo de…”, “Traidor” o el anticuado “Que te vote Txapote” han sido contrarrestados por vivas, ovaciones y muestras de cariño. Como Klaus Kinski, el líder del Ejecutivo necesita amor y, durante estos últimos días, ha recibido una pila de muestras de cariño: el último CIS, que sitúa al PSOE a 5,5 puntos por encima del PP; los inmigrantes ilegales que, en la playa ceutí del Trampolín, se desgañitan gritando “¡Viva Pedro, viva España!”, o aquellos vecinos de Bonares (Huelva) que este jueves coreaban “¡Presidente, presidente!” y que, como la hemorroísa del Evangelio, le tocaban a la espera de algún milagro laico.

De todas estas expresiones de afecto, la última es la que me parece menos creíble por ser, precisamente, la más masiva y vistosa. La pompa y la jarana de un boato se exhiben en proporción a su artificialidad o, cuando menos, a su inconsistencia. Volviendo a Jesús de Nazaret, recordemos cómo entró en Jerusalén un domingo y cómo acabó al viernes siguiente.

El episodio al que nos referimos remite a una visita papal –quizá, incluso, a La tournée de Dios– como pasada por Berlanga. El presidente visitó San Juan del Puerto, Bonares y Niebla, semanas después de que el mayor incendio forestal de la historia de España quemara en la zona 39.821 hectáreas. A juzgar por las imágenes divulgadas en medios y redes, el galgo de Paiporta es el mesías del municipio onubense. Hubo lágrimas, emoción, besos, abrazos y achuchones. “¡Eres el mejor presidente de España”, le dijo una vecina. Otra le agarró de la cara como la madre del soldado adolescente que se va a defender Stalingrado. Un señor le frotó la espalda, intuimos que con un décimo de lotería entre los dedos. Sánchez paseó por el pueblo con las autoridades, comió gambas, jamón y chacina en el bar Adelin y, tras el tapeo, puso rumbo a Niebla. Ninguna banda interpretó “Suspiros austrohúngaros”, ay.

Mientras el Parlamento Europeo aprobaba una resolución –sin el respaldo de los socialistas, la duda ofende– que señalaba que Ceuta fue “invadida” y que el Ejecutivo había recibido “reiteradas advertencias de las autoridades locales y de los servicios de seguridad e inteligencia (…) que indican que la presión en la frontera se había intensificado mucho antes de aquellos días”, Sánchez se dio un baño de masas en un pueblo en el que gobierna el PSOE desde hace cuarenta y tres años, pero que dista mucho de ser un gemelo de Marinaleda: en las municipales de 2023, el PSOE-A perdió un concejal y el PP ganó dos, y en las últimas autonómicas, vencieron los populares con el 39,35% de los votos, mientras que los socialistas obtuvieron el 38,8%. Más les vale a los bonariegos que siga de alcalde Juan Antonio García, no sea que se encabrone el yerno de Sabiniano, el de las saunas, y les mande dos o tres mil de los inmigrantes ilegales que no pudieron ser trasladados este viernes al puerto de Ceuta. Gritaban lo mismo. Viva la vida y arriba el amor. Incluido el norcoreano.

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