Ábalos avisó a Sánchez antes de convocar el 29N: “Si adelanta elecciones, asume la derrota”

El exministro cuestionó desde Soto del Real la estrategia del presidente y situó la corrupción y la vivienda entre sus debilidades

José Luis Ábalos y Pedro Sánchez.
José Luis Ábalos y Pedro Sánchez.
Kiloycuarto

José Luis Ábalos había advertido a Pedro Sánchez desde la cárcel apenas unas horas antes de que el presidente del Gobierno tomara finalmente la decisión. El exministro de Transportes publicó este domingo un extenso análisis político en el que desaconsejaba convocar elecciones generales anticipadas y aseguraba que acudir ahora a las urnas suponía asumir un riesgo difícil de justificar.

“Tengo claro que el presidente Pedro Sánchez no debería adelantar las elecciones. Sería una mala jugada estratégica, y las razones son tan evidentes como incómodas”, escribió José Luis Ábalos desde la prisión madrileña de Soto del Real.

Un día después, Sánchez ha hecho exactamente lo contrario. El presidente ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y la celebración de elecciones generales el próximo 29 de noviembre, poniendo fin anticipadamente a una legislatura marcada en su tramo final por el bloqueo parlamentario y por la caída de los dos decretos de vivienda.

Ábalos avisó horas antes de la decisión de Sánchez

El texto de José Luis Ábalos fue difundido cuando el adelanto electoral todavía era una hipótesis. Sánchez había dedicado el fin de semana a consultar con su entorno después de que PP, Vox y Junts tumbaran el viernes las dos normas con las que el Gobierno pretendía responder a la crisis de vivienda.

Ábalos interpretaba una convocatoria inmediata como una señal de debilidad. “¿De verdad se puede ir a las urnas con el frente personal y familiar del presidente totalmente abierto y sin resolver?”, planteaba.

El antiguo secretario de Organización del PSOE iba incluso más lejos y cuestionaba si el objetivo real podía ser reducir daños ante una derrota que consideraba posible.

“¿Es porque da por hecho que va a perder y su única aspiración es asegurar un grupo parlamentario sólido en la oposición para no repetir el suelo electoral de Rubalcaba?”, preguntaba.

La comparación histórica que utiliza Ábalos remite a las elecciones de 2011, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo 110 diputados. Posteriormente, el PSOE llegó a caer hasta los 90 escaños con el propio Sánchez en diciembre de 2015.

“Un mes muy normal para perder”

José Luis Ábalos
José Luis Ábalos (c) en el banquillo de los acusado en el primer día del juicio en el Tribunal Supremo.
EFE/ J.J. Guillén

El exministro cuestionó también la fecha que entonces comenzaba a circular como la principal opción para el adelanto. El 29 de noviembre ya es, desde este lunes, la fecha oficial de las elecciones.

José Luis Ábalos consideraba especialmente desacertado acudir a las urnas en noviembre. “Es un mes nefasto. Un mes muy normal para perder”, escribió en su reflexión.

Su tesis era que el Gobierno llega a la campaña con demasiados frentes abiertos simultáneamente y sin tiempo suficiente para reconstruir un relato político favorable.

Ábalos identifica cuatro asuntos que, según su análisis, están condicionando al Ejecutivo: inmigración, seguridad, política exterior y corrupción. A ellos suma ahora una crisis de vivienda que ha ganado una enorme presencia social después de las movilizaciones de las últimas semanas.

Ábalos cree que el PSOE no capitalizará las protestas por la vivienda

La vivienda ocupa una parte importante del análisis de José Luis Ábalos, pero su interpretación se aleja completamente de la estrategia que el PSOE parece dispuesto a desplegar en campaña.

El Gobierno pretende convertir el rechazo de los decretos en uno de los grandes ejes del 29 de noviembre y presentar la cita electoral como una oportunidad para obtener una mayoría suficiente con la que sacar adelante sus medidas.

Ábalos cree que ese cálculo es equivocado. A su juicio, las protestas han colocado un problema real en el centro del debate, pero también evidencian que el Ejecutivo no ha conseguido resolverlo durante los últimos años.

“Las movilizaciones masivas en la calle han abierto un marco de conversación pública necesario sobre un derecho social, pero eso es un desmérito de la gestión, no un tanto a su favor”, escribió.

Su pronóstico es que la movilización pueda beneficiar a fuerzas situadas a la izquierda del PSOE, como Sumar o Podemos, pero no necesariamente a Sánchez.

La corrupción, “el núcleo del colapso”

El caso Koldo
El empresario Víctor Aldama, el exasesor Koldo García y el exministro José Luis Ábalos (de izquierda a derecha de la imagen).
EuropaPress

El diagnóstico más duro de José Luis Ábalos aparece cuando aborda los casos judiciales y las investigaciones relacionadas con el entorno político y personal del presidente.

“El núcleo del colapso está en la corrupción”, sostiene el exministro, que considera que la oposición ha conseguido integrar diferentes procedimientos y polémicas dentro de un mismo relato político.

Ábalos incluye expresamente su propio caso en esa reflexión y mantiene la tesis que ha defendido desde que rompió con la dirección socialista: considera que ha sido víctima de una “cacería” político-judicial y mediática.

El Tribunal Supremo, sin embargo, lo condenó en junio a 24 años y tres meses de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias relacionados con las contrataciones de mascarillas durante la pandemia.

Desde Soto del Real, el exdirigente socialista insiste en que Sánchez debería combatir conjuntamente lo que él considera maniobras contra diferentes dirigentes y personas de su entorno.

Una “bandera blanca” que Sánchez finalmente ha levantado, según Ábalos

El párrafo que adquiere un significado distinto después del anuncio de este lunes es el que José Luis Ábalos dedicó a interpretar qué supondría finalmente convocar las elecciones.

“Si a pesar de todo esto decide convocar elecciones ahora, solo significará una cosa: que asume la derrota, levanta la bandera blanca y busca una retirada tranquila. Un armisticio”, afirmó.

Sánchez ha optado finalmente por las urnas, aunque su interpretación es exactamente la contraria. El presidente ha presentado el 29 de noviembre como una oportunidad para que los ciudadanos decidan el rumbo político después del bloqueo parlamentario y para buscar una mayoría que permita continuar desarrollando su programa.

Ábalos había anticipado otro escenario: incluso una victoria socialista, sostiene, dejaría a Sánchez enfrentado inmediatamente a los problemas judiciales y políticos que han marcado el final de la legislatura.

Por eso concluía su mensaje recurriendo a Manuel Azaña: si el adelanto era realmente una retirada, al presidente únicamente le quedaría pedir “paz, piedad y perdón”.

Veinticuatro horas después de aquella advertencia escrita desde Soto del Real, la incógnita principal ya ha desaparecido. Sánchez ha convocado las elecciones para el 29 de noviembre. Ahora queda por comprobar si el pronóstico de José Luis Ábalos —”un mes muy normal para perder”— termina cumpliéndose o si el presidente vuelve a desafiar el escenario que sus antiguos colaboradores consideran más probable.

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