Carlos Alsina, periodista: “Actuar contra la polarización sería que hoy Moreno le pidiera a la izquierda andaluza y no a Vox que facilitara su investidura”

Carlos Alsina analiza la victoria de Juanma Moreno, la pérdida de la mayoría absoluta del PP y el papel decisivo de Vox en la investidura

Carlos Alsina - Cultura
El periodista Carlos Alsina.
Atresmedia

El resultado de las elecciones andaluzas ha dejado a Juanma Moreno ante una victoria clara, pero también ante una dependencia política que cambia el sentido de la noche electoral. El PP ganó con amplitud, obtuvo 53 escaños y se quedó a solo dos de la mayoría absoluta, fijada en 55 diputados. Sin embargo, esa distancia mínima basta para abrir una negociación decisiva con Vox, que logró 15 representantes y se coloca como llave de la investidura.

En su monólogo de este lunes, Carlos Alsina ha puesto el foco precisamente en esa paradoja. Moreno gana con rotundidad, pero pierde la libertad parlamentaria que le dio la mayoría absoluta durante la legislatura anterior. El periodista ha resumido el nuevo escenario con una frase que funciona como diagnóstico político: “Actuar contra la polarización sería que hoy Moreno le pidiera a la izquierda andaluza —no a Vox— que facilitara su investidura”.

La reflexión de Carlos Alsina no parte de una aritmética imposible, sino de una hipótesis deliberadamente incómoda. Si todos los partidos denuncian la polarización, plantea el periodista, combatirla exigiría tomar decisiones que rompan los bloques habituales. Y eso, según su análisis, es justo lo que no ocurrirá.

Una victoria amplia, pero sin mayoría absoluta

El PP de Juanma Moreno ha vuelto a ser la fuerza más votada en Andalucía, con el 41,6% de los sufragios y una ventaja muy amplia sobre el PSOE, que se queda en 28 escaños y firma su peor resultado histórico en la comunidad. Adelante Andalucía obtiene 8 diputados, Por Andalucía suma 5 y Vox alcanza los 15, suficientes para convertirse en actor imprescindible si el PP quiere asegurar la investidura sin mirar al otro lado del Parlamento.

Ahí sitúa Carlos Alsina el núcleo del problema. Moreno no ha perdido las elecciones. Al contrario, las ha ganado con claridad. Pero sí ha perdido algo políticamente muy valioso: la posibilidad de gobernar sin depender de nadie. De ahí que Vox pueda hablar, según el periodista, como si las elecciones las hubiera ganado él, aunque sus resultados estén muy lejos de los del PP.

El candidato de Vox, Manuel Gavira, ya reivindicó la misma noche electoral el concepto de “prioridad nacional”, una de las banderas del partido durante la campaña. Desde Vox interpretan el resultado como una orden de los votantes para condicionar el próximo gobierno andaluz.

La tesis de Alsina: romper los bloques o alimentar la polarización

La parte más política del monólogo de Carlos Alsina llega cuando plantea una alternativa que, según él mismo reconoce, no se producirá. El periodista sostiene que actuar contra la polarización no consiste en pronunciar discursos solemnes contra ella, sino en forzar movimientos que agrieten los bloques.

En ese sentido, su propuesta teórica es doble. Por un lado, que Moreno pidiera a la izquierda andaluza que facilitara su investidura a cambio de compromisos concretos, por ejemplo en materia sanitaria. Por otro, que la izquierda aceptara facilitar esa investidura si con ello evita que Vox condicione el futuro gobierno de la Junta.

La idea es provocadora porque obliga a todos los actores a salir de su zona cómoda. Al PP, porque implicaría buscar apoyos fuera de su socio natural. Al PSOE y al resto de la izquierda, porque supondría permitir la continuidad de un presidente conservador para evitar un gobierno más escorado a la derecha. Para Carlos Alsina, ese sería el verdadero test contra la polarización. No una declaración de intenciones, sino una decisión con coste político.

Vox entra en la ecuación de Moreno

Juanma Moreno
Juanma Moreno celebra los resultados electorales.
Efe

El precedente juega en contra de esa hipótesis. En otros territorios, el PP ha acabado entendiendo con Vox la formación de gobiernos o mayorías parlamentarias cuando la suma lo permitía. Por eso, Carlos Alsina anticipa que Andalucía seguirá el mismo guion. Moreno presentará el resultado como un mandato para gobernar desde la derecha y Vox exigirá un precio proporcional a sus escaños.

La cuestión central será si Vox se conforma con apoyar la investidura desde fuera o si reclama entrar en el Ejecutivo andaluz. La noche electoral ya dejó claro que el partido de Santiago Abascal se ve legitimado para imponer condiciones. Su mejora en votos y escaños, aunque limitada, basta para convertirlo en socio necesario del PP.

Ese es el punto que más subraya Carlos Alsina: Moreno no está derrotado, pero sí condicionado. Su triunfo no evita la negociación, sino que la aplaza al día después.

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