El rally electoral que inició Extremadura el pasado 21 de diciembre culminó ayer en Andalucía después de que las urnas también se abrieran en Aragón (8 de febrero) y en Castilla y León (15 de marzo). Las cuatro citas autonómicas dejan un común denominador: en todas ellas ha vencido con toda claridad el PP pero no ha arrasado —y, por tanto, ha quedado atado a Vox—; y en todas ellas se ha producido una debacle del PSOE, a menudo perforando su suelo electoral en territorios que fueron bastiones socialistas en otro tiempo.
Fantaseaba el PP ayer con la mayoría absoluta en Andalucía después de una campaña sin errores, pero tuvo que conformarse con asomarse a ella. Suspiraba Juanma Moreno, un dirigente con un perfil muy propio en su partido, por revalidar una mayoría que prácticamente nadie disfruta en España, pero tuvo que aplaudir “el sobresaliente y no la matrícula de honor” de su resultado.
Los populares consiguieron 53 escaños en las elecciones andaluzas, cinco menos que en 2022, y se quedaron a dos escaños de la mayoría absoluta en la comunidad más poblada de España. Lo hicieron imponiéndose en las ocho provincias, pero viéndose perjudicados por la irrupción, a la izquierda del PSOE, de Andalucía Adelante, que logró una sacudida suficiente al tablero como para romper el sueño de Moreno.
En consecuencia, el PP tendrá que alcanzar algún tipo de acuerdo con Vox, al igual que tuvieron que hacerlo María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. En palabras de Moreno, habrá que afrontar “el lío”, entendiendo como tal la implantación de la “prioridad nacional” que abandera Vox para dar prioridad a los ciudadanos españoles sobre los extranjeros.
Elecciones AndalucíaNº de Diputados
escrutado
55 escaños
El bloque de la derecha
PP y Vox tendrán abrirán nuevamente conversaciones sabiendo que el rally electoral vivido durante el último medio año en cuatro autonomías deja una constante: el bloque de la derecha se sitúa de forma conjunta entre el 52,1% de Aragón y el 60,1% de Extremadura. En Castilla y León, PP y Vox sumaron el 54,4% y en Andalucía consiguieron ayer el 55,39%.
El test electoral es suficientemente elocuente como para concluir que España está girando a la derecha. Y también es una medición suficientemente amplia (ha votado el 30% de la población española en las cuatro citas mencionadas) como para constatar que el PSOE transita por mínimos históricos.
Un PSOE bajo mínimos
De nada ha servido que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se deshiciera de ministras como Pilar Alegría para impulsar a su partido en Aragón o de una vicepresidenta como María Jesús Montero para recuperar posiciones en Andalucía.
En ambas elecciones, obtuvo su peor resultado histórico (18 escaños en Aragón, aunque con más votos que en 2015) y 28 parlamentarios ayer en Andalucía (cayendo todavía más respecto al suelo de 2022).
Sánchez, en todo caso, tiene el argumento que esperaba, el de dar rienda suelta durante el resto de su mandato a la advertencia de que se acerca “la ultraderecha” al Palacio de la Moncloa.
El PP, ciertamente, no ha podido desembarazarse de Vox, sino que ha quedado irremediablemente atado a la formación de Santiago Abascal. Perfiles distintos como Guardiola, Azcón, Mañueco y Moreno han intentado cosas distintas para disminuir a Vox, y nadie ha logrado dar con la receta. La dirección nacional del PP, liderada por Alberto Núñez Feijóo, ha recibido encargos diferentes en cada una de las citas autonómicas, pero ninguno ha propiciado la victoria aplastante.
España entre ahora en un valle electoral cuya próxima cita no se vislumbra hasta dentro de un año. Será el 23 de mayo de 2027 cuando los españoles acudan de nuevo a las urnas para renovar sus ayuntamientos. Una eternidad.
