Felipe VI no puede evitar que le brille la mirada cuando se le pregunta por su hija, la Princesa Leonor, en cualquier acto. El Jefe del Estado se convierte en un padre orgulloso que siente como su primogénita da sus pasos hacia el futuro que le espera: ocupar su lugar. El Monarca disfruta transmitiendo sus conocimientos a su hija, y así se aprecia en las imágenes que la Casa del Rey ha difundido en la mañana de este viernes, con motivo de la última etapa de la heredera en la Academia de San Javier.
En las últimas semanas, informa la Casa, padre e hija han compartido un vuelo de instrucción a bordo del Pilatus C-21. Cada uno en un avión diferente, con los instructores de vuelo detrás. En unas de las imágenes, Rey y futura Reina, capitán General de las Fuerzas Armadas y futura capitán general de las Fuerzas Armadas, reciben las clases teóricas antes de lanzarse a coronar el cielo. Reciben en la Academia el director de la AGA, el coronel Luis Felipe González Asenjo, y el General Saiz Quevedo.

En las sucesivas imágenes, se ve cómo los aviones vuelan de forma paralela sobre San Javier.

La Princesa Leonor terminará este mes de julio su formación castrense. Así, la heredera de la Corona ha cumplido con el Real Decreto 173/2023, de 14 de marzo, referente a su formación y carrera militar, por el que se establece su paso por los tres cursos académicos en la Academia General Militar (AGM), Escuela Naval Militar (ENM) y Academia General del Aire y del Espacio (AGA).

Dentro de dos meses, la primogénita de los Reyes tendrá los empleos militares de alférez alumna del Ejército de Tierra y del Ejército del Aire y del Espacio, así como de alférez de fragata alumna de la Armada. Será al término de este curso, informa la Casa del Rey, cuando se produzca el ascenso a alférez de fragata alumna, que se publicará en el Boletín Oficial del Estado al finalizar este curso. A comienzos de este mes, la Princesa recibió tres medallas de Oro, y el título de hija adoptiva de la ciudad. Al igual que sucedió en Zaragoza y en Marín, al término de su formación en Tierra y Armada, ya que, además de recibir instrucción castrense, la Princesa conecta con las regiones que representará en el futuro.

La Princesa, al recibir las condecoraciones tras su paso por la Academia General de Zaragoza, afirmó haber empezado con “muchas expectativas”, por lo que le “ha contado mi padre”, y resaltó su “ilusión y ganas de aprender”. Al término de su mensaje, remarcó que “en estos días haber hablado mucho” de estos actos con el Jefe del Estado, ya que Don Felipe recibió las mismas distinciones hace 40 años.

Unos compañeros que no olvidará
En distintas ocasiones, la Princesa de Asturias ha manifestado en su entorno su entusiasmo por los conocimientos y experiencia que ha adquirido en los Ejércitos, así como el sentido del compañerismo. Consciente del rango que ocupa, en ningún momento ha manifestado preferencia por uno u otro, sino que transmite lo que le ha aportado cada uno. En esta última etapa en San Javier, la primogénita también ha hecho historia al ser el primer miembro de la Familia Real en lanzarse en paracaídas.

