Felipe VI irá a Ceuta “en las próximas semanas”. Así zanjó la polémica el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que reina en el ambiente desde la crisis desatada en Ceuta a causa de la avalancha de inmigrantes que cruzó nuestras fronteras el 30 de julio. Así lo anunció en su comparecencia el pasado jueves en la Cámara Baja, con el fin de dejar claro también que es una visita en la que el Gobierno tiene la batuta, si bien no concretó la fecha.
En la agenda oficial que Felipe VI desempeñará la próxima semana, la esperada visita a la ciudad no figura, por lo que tendrá lugar a partir de la semana del 13 de septiembre, si se cumple el pronóstico del presidente. Por su parte, fuentes del Ejecutivo informaron a este medio de que el desplazamiento regio no tendrá lugar hasta que la crisis en la comunidad cese, por lo que, según informan desde el gabinete, la visita podría alargarse a finales de año.

Este medio ha contactado con Moncloa para conocer qué miembro por parte del Gobierno acompañará a Don Felipe, si el presidente del Gobierno o delegará en algún miembro del Ejecutivo, lo que, a día de hoy, no aclara. Sería la primera vez que el Jefe del Estado visita Ceuta desde que llegara al Trono el 19 de junio de 2014. No obstante, sí hay un precedente acerca de quién acompañó a un Monarca en una visita a la ciudad. Cuando el Rey Juan Carlos visitó la ciudad en noviembre de 2007. Fue el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien le acompañó. Según ha afirmado años después quien fuera responsable de la acción exterior del Gobierno, fue el propio Don Juan Carlos quien le pidió visitar la ciudad, ya que se trataba de la única comunidad que le quedaba por visitar. El Gobierno marroquí tildó la visita de “provocación inadmisible” y llamó a consultas al embajador del reino alauí en Madrid.
Una visita delicada
La presencia de Don Felipe en Ceuta sería la primera vez que la Corona regresara al territorio español sobre el que Marruecos reclama su soberanía, objetivo que nunca ha dejado de estar en su horizonte. La reacción de Mohamed VI podría ser complicada para las relaciones bilaterales entre ambos países, sin embargo la situación de que 80.000 inmigrantes hayan entrado en Ceuta sin que Marruecos lo impidiera -según el informe de la Guardia Civil entregado a la juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso, María Tardón, incluso lo alentara- crea una situación sin precedentes.

Zarzuela y Moncloa diseñarán de forma conjunta la visita, en la que se decidirá quién acompañará al Monarca. Si se repite el Modus Operandi de la visita del Rey Juan Carlos, sería el actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien acompañe al Jefe del Estado. Una planificación no exenta de cierta tensión, ya que las relaciones entre el Jefe de la Casa, Camilo Villarino, y el ministro han pasado por fases de difícil entendimiento. La más sonora tuvo lugar en abril de 2021, cuando el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, llegó secretamente a España para ser hospitalizado en Logroño, gestión llevada por Villarino, jefe de gabinete de la entonces ministra Arancha González Laya. Esto desató una crisis diplomática con Marruecos. Al asumir Exteriores, José Manuel Albares cesó a Villarino y lo sustituyó por Diego Martínez Belío, una manera de marcar distancia con la gestión de la crisis heredada.

En Diciembre de 2024 se produjo otro motivo de tensión con la reapertura de la catedral de Notre Dame de fondo. Zarzuela recibió directamente la invitación del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a Felipe VI para la reapertura de Notre Dame, y decidió declinarla por motivos de agenda sin informar a Moncloa ni a Exteriores. Albares se quejó de que ni él ni el Gobierno conocían la invitación ni la decisión real del monarca de no viajar, y afeó a la Casa de tomar decisiones de la acción exterior estatal sin refrendo del Gobierno.
Villarino, experto en Marruecos
El actual Jefe de la Casa del Rey es además experto en Marruecos, ya que, diplomático de la profesión, estuvo destinado en la zona siendo José de Carvajal y Ricardo Díez-Hochleitner embajadores del país. Los conocimientos de Villarino sobre las relaciones diplomáticas entre ambos países tendrán un peso muy significativo a la hora de planificar la visita.
Temor a que se reedite Paiporta
Desde que estallara la crisis en la ciudad del norte de África, los ministros del Gobierno han visitado la zona con un recibimiento hostil por parte de los ceutíes. El presidente Sánchez y el titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, fueron los primeros en ir, seguidos de Albares y la ministra de Defensa, Margarita Robles. Sólo esta última se acercó a los lugareños, que terminaron desahogándose con ella al sentir su cercanía.
Es previsible que el recibimiento a Don Felipe sea muy distinto. En las últimas y seguidas tragedias que han azotado a nuestro país -la Dana, los incendios, el accidente ferroviario de Adamuz o la invasión sufrida en Ceuta-, la prioridad de los Reyes ha sido la gente. Tanto Don Felipe como Doña Letizia se han acercado los damnificados para transmitirles su apoyo. Sin duda, el ejemplo más rotundo que ha quedado en la retina de la sociedad ha sido la reacción de los Reyes en la ciudad valenciana de Paiporta, una de las principales afectadas por la catástrofe de la riada. La frustración de los afectados se materializó en el lanzamiento de bolas de barro y demás “herramientas” contra las autoridades. Sánchez se fue, los Reyes se quedaron, porque Felipe VI entendió que si él se iba “se caía el Estado”.
Por el contrario, Sánchez procura tener el mínimo contacto con la gente para no sufrir abucheos, como se ha evidenciado en su reacción ante la sucesión de catástrofes. Moncloa y Zarzuela se enfrentan al diseño milimetrado de la hoja de ruta que tendrá la visita.

La postura de Zarzuela durante la crisis
Durante los 40 días de crisis que se cumplen este martes, la Casa del Rey no ha caído en ninguna provocación. El Ejecutivo de Sánchez, envuelto en casos de corrupción, se enfrenta además ahora a un trance político de una envergadura que alcanza Europa. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha utilizado a Felipe VI como objeto de sus críticas en sus últimos tuits, y las recientes declaraciones de Sánchez buscan enfatizar en su posición de poder respecto a Felipe VI en cuanto a su esperada visita a Ceuta. En definitiva, que el Gobierno manda.
Los cimientos del reinado de Felipe VI se basan en la pulcritud constitucional. Desviarse de esa línea suscitaría el avivamiento de las críticas de los sectores republicanos y secesionistas, de los que depende el Ejecutivo. La Casa ha mantenido una postura de respeto al principio de que la acción exterior la marca el Gobierno, pero sí ha transmitido su posición a través de distintas vías.
Dos días después de que tuviera lugar la entrada masiva de inmigrantes, la Casa del Rey envió un comunicado a los medios en el que trasladó la “gran preocupación e indignación” del Monarca ante “los graves acontecimientos”. El Rey urgió a “adoptar todas aquellas medidas que transmitan de forma unida, clara y determinante a las poblaciones de Ceuta y Melilla el apoyo y cariño del resto de España”, e instó a tomar todas las medidas necesarias para que la situación no volviera a repetirse, además de informar haber mantenido contacto con las autoridades políticas intervinientes en el conflicto. Recientemente, en el día de Ceuta, el Jefe del Estado transmitió “el apoyo de toda España a Ceuta en su Día, de manera especial por la situación que está sufriendo, apelando a la unidad y a la convivencia”.

El recibimiento del presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio de Marivent durante su estancia en Palma de Mallorca -la Constitución permite al Monarca mantener reuniones con las autoridades políticas de acuerdo a su papel de árbitro y moderador de las Instituciones- lanzó el mensaje de que el Jefe del Estado estaba con Ceuta. Vivas declaró posteriormente a los medios en rueda de prensa que el Rey quería ir a la comunidad que preside, lo que generó malestar en el Ejecutivo, según ha podido constatar este medio.

