La relación de Moncloa con el Vaticano: de la guerra con Zapatero al idilio de Sánchez

En el Ejecutivo reconocen que "el contexto mundial", con Trump y los magnates tecnológicos campando a sus anchas, favorece su relación con la Santa Sede. Señalan el papel del cardenal Pietro Parolin

FOTODELDIA CIUDAD DEL VATICANO, 27/05/2026.- El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el papa León XIV en el Vaticano. EFE/ Servizio Fotografico Vaticano / Dicastero Per La Comunicazi SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el papa León XIV en el Vaticano.
EFE/ Servizio Fotografico Vaticano / Dicastero Per La Comunicazi

Un oasis de normalidad institucional entre los incendios por presunta corrupción. El Gobierno exprime estos días la visita del Papa, León XIV, que entre el 6 y el 12 de junio acaparará buena parte de los focos. Será su primer recorrido en un país de la UE, que además lleva 15 años sin recibir a uno de los cabezas de la Iglesia.

Y Pedro Sánchez, que no acostumbra a asistir a actos religiosos -no estuvo en los funerales de las víctimas de la Dana o el accidente de Adamuz-, ha añadido estos días dos nuevas citas a las cuatro que ya recogía su agenda; participará en media docena de actos con el Pontífice en Madrid, Barcelona y Canarias.

Por un lado, en Moncloa reconocen que quieren exprimir políticamente la presencia del jefe de la Iglesia Católica, que ha respaldado iniciativas como la regularización extraordinaria de personas migrantes, hoy enmarcha. Por otro, también asumen que viven en una especie de idilio con la Santa Sede. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, es el responsable de mantener engrasados los canales de comunicación, como antes lo fuera la exvicepresidenta Carmen Calvo.

“Este viaje se produce en un momento de evidente sintonía entre el Gobierno y el Sumo Pontífice en asuntos tan relevantes como la justicia social, el respeto a los derechos humanos de todas las personas -especialmente cuando se refiere a las políticas migratorias- o la necesaria regulación de la IA”, presumen desde su Ministerio.

A la vez, es Bolaños quien repite estos días que no quieren “apropiarse políticamente” de la figura de León XIV. Y es también el hombre fuerte del Gobierno quien saca pecho por haber llegado “a cuatro acuerdos en cinco años” con la Iglesia: sobre inmatriculaciones indebidas, reducción de privilegios fiscales, resignificación del Valle de Cuelgamuros y reparación a las víctimas de abusos sexuales en su seno. Fruto de esos pactos, el ministro de Presidencia ha podido colgarse medallas como el fin de exenciones fiscales a la Iglesia en el gravamen sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO), o en el impuesto por contribuciones especiales.

También acabó recogiendo cable en marzo de 2025, pactando con el Vaticano que la basílica de Cuelgamuros no sea finalmente desacralizada, permitiendo la permanencia de los monjes benedictinos en el Valle. Por su parte, la Santa Sede aceptó la salida del prior Santiago Cantera, al que Bolaños había definido como “nostálgico del franquismo”.

Ha habido momentos complejos en sus relaciones, pero nunca llegaron a volar los puentes. De hecho, uno de los más evidentes se registró durante la preparación de los trabajos para exhumar al dictador Francisco Franco, en 2019. Casi desde que el Gobierno introdujo esta cuestión en la agenda pública, el Vaticano intentó que su posición no pudiera leerse como una injerencia en la política interna española. Cuando el nuncio Renzo Frattini consideró un “error” esta exhumación, fue rápidamente desautorizado desde Roma.

“El Estado Vaticano va a recibir una queja formal por parte del Estado Español por una injerencia de esta naturaleza”, advirtió entonces Calvo. Reclamó al Vaticano que pusiera “las cosas en su sitio”, y hasta advirtió de que “la Iglesia Católica en nuestro país tiene que pagar impuestos”. La sangre no llegó al río, al menos no como había llegado durante durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.

Los obispos habían advertido de que no podían impedir la decisión de los Franco, que aspiraban a enterrar al dictador en la cripta de la catedral de la Almudena. No lograron este objetivo. Donde hubo manifestaciones multitudinarias y verbos incendiados, hoy hay un Ejecutivo que presume “del diálogo constante con la Iglesia”. Y que afirma que esto “propicia que la visita se desarrolle en un buen clima de confianza y colaboración institucional”.

CIUDAD DEL VATICANO, 27/05/2026.- El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el papa León XIV en el Vaticano. EFE/Simone Risoluti SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Pedro Sánchez, durante su primera audiencia con el Papa.
EFE/Simone Risoluti

El Papa, “frente a los supervillanos”: “Está de nuestro lado”

El trabajo del Gobierno en la Santa Sede ha sido discreto y constante, si bien el detonante de su acercamiento con el nuevo Pontífice han sido las declaraciones de León XIV contra la guerra en Oriente Próximo, así como los posteriores insultos de Donald Trump al líder de la Iglesia. “La relación es buena, ambos se han situado en el mismo lado contra Trump”, explican fuentes del Gobierno.

“No hay acto del papa en el que no haya un ministro” apostillan, sea del PSOE o de Sumar. El debate sobre la laicidad del Estado no copa portadas ni acapara los focos hoy. ¿Habrían podido las fuerzas de izquierdas mantener esta cercanía con Papa hace 10 años, poco después del 15-M?. Un dirigente de primer nivel lo tiene claro: “No habríamos podido, pero ahora sí”.

Recuerdan que la última encíclica precisamente aborda los riesgos de la inteligencia artificial, o que el Pontífice ha situado la paz y la lucha contra la desigualdad en el corazón de su discurso. “¿Por qué Sánchez tiene tanto foco internacional? Porque se ha colocado frente a los supervillanos; Trump, Elon Musk… El Papa se ha colocado del lado contra Trump y con los superhéroes. No estamos disputando al Papa, está de nuestro lado. Y eso tiene descolocado al PP”, sentencian.

Según el mismo análisis, esta posición “ha hecho que Vox se ponga al otro lado y sea crítico, aunque la mayoría de obispos estén con sus tesis”. La regularización de migrantes, por otro lado, ha sido un espaldarazo fundamental: “Han entrado en modo Cáritas”. “El PP está quedándose fuera, descolocado. Vox está fuera”

“Francisco puso a mandar a los obispos progresistas”

Por más que la mayoría de obispos sean próximos a las tesis de la derecha, interpretan, “el Papa Francisco puso a mandar a los obispos progresistas”. Por el momento, este equilibrio de poder les beneficia. De hecho, las diferencias entre los postulados de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española en sus relaciones con el Gobierno fueron particularmente evidentes en abril.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Javier Argüello, aprovechó la apertura de la Asamblea Plenaria del episcopado, la última antes de la visita del Papa, para disparar contra el Ejecutivo. Le acusó de “intervenir” la vida civil, no respetar la división de poderes y controlar los medios de comunicación. También aseguró que “tiene una mirada selectiva sobre las víctimas” de la pederastia.

En ese momento de hostilidades por parte de los obispos españoles, Bolaños presumió de que el Gobierno “no hace más que llegar a acuerdos con la Iglesia Católica”, apuntando a Roma.  “¡Cuatro acuerdos! Nunca en la historia de un Gobierno se ha llegado a tantos acuerdos con la Iglesia Católica. Por tanto, todo mi cariño y todo mi respeto a monseñor Argüello”, espetó.

En diciembre, el también arzobispo de Valladolid protagonizó otro episodio que irritó profundamente al Ejecutivo. En una entrevista en La Vanguardia, afirmó que, ante la situación política en España, lo deseable sería ir a “una cuestión de confianza, moción de censura o dar la palabra a los ciudadanos”.

CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO), 01/06/2026.- El papa León XIV (i) recibe a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (c) en audiencia cinco días antes de que el pontífice comience el sábado en Madrid la visita a España que le llevará también a Cataluña y Canarias. EFE/Simone Risoluti/Dicasterio para la Comunicación del Vaticano/SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
El papa León XIV, con Isabel Díaz Ayuso.
EFE/Simone Risoluti/Dicasterio para la Comunicación del Vaticano

Pietro Parolin, el depositario del poder del Vaticano

El 27 de mayo, el presidente del Gobierno compareció ante los medios tras ser recibido en audiencia privada por el Papa. Su viaje a Roma se vio marcado por el estallido del caso Zapatero, y su “sintonía” con León XIV quedó relegada a un segundo plano informativo.

En la nota de prensa de La Moncloa sobre este encuentro, se incluyó una única referencia a su segundo interlocutor en la Santa Sede, después del Pontífice. Fue en su último párrafo: “El presidente del Gobierno también se ha reunido con el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin. Durante el encuentro, han abordado asuntos de interés mutuo en las relaciones bilaterales entre España y la Santa Sede como el sistema mixto de reparación de víctimas de abusos sexuales y la resignificación del Valle de Cuelgamuros”. Antes del cónclave que designó a León XIV, Parolin ya estaba en la cúspide vaticana.Era quien descolgaba el teléfono al más alto nivel.

Trabajó en el servicio diplomático del Vaticano durante 30 años, y ya lleva otra veintena en el núcleo de poder de la Iglesia. Fue secretario de Estado de la Santa Sede con el Papa Francisco (2013-2025), y León XIV decidió mantenerle en el cargo. Además, entre 2002 y 2009,  fue subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, bajo la batuta de Juan Pablo II.

Fuentes del Ejecutivo reconocen que, aunque la buena relación con el actual Pontífice se explica fundamentalmente por “el contexto mundial”, “en parte” la forma de operar de Parolin ha propiciado este escenario. El cardenal ha criticado públicamente los planes de Trump para la Franja de Gaza, apoyado a los refugiados y cuestionado las políticas antiinmigratorias. Entre muchos otros pronunciamientos.

De hecho, Calvo aseguró en una entrevista hace un año que Parolin le repetía que las relaciones con España eran fundamentales para el Vaticano. “El cardenal Parolin me lo dijo muchas veces, porque él había estado además en algunos países latinoamericanos. Me dijo: ‘España es un país muy importante para nosotros en las relaciones bilaterales'”, afirmó en Agenda Pública la actual presidenta del Consejo de Estado.

En la misma entrevista, Calvo apuntó que la relevancia en estas relaciones tiene que ver también con que “España es, junto con Italia, el gran país católico de tradición católica de Europa”. Y afirmó que el Papa Francisco ya le reconoció que compartían prioridades políticas: “Usted y yo tendremos mucha convergencia en la agenda social de su Gobierno”.

De la tormenta con Zapatero a la calma con Sánchez

Si bien el rumbo del Vaticano era distinto al actual hace 20 años, el Gobierno de Zapatero (2004-2011) mantuvo algunas de las batallas políticas más cruentas que se recuerdan con la Conferencia Episcopal del momento. Dirigentes políticos de esa época recuerdan las manifestaciones multitudinarias contra la ley del aborto, o contra normas como el matrimonio igualitario. En 2006 alcanzaron un acuerdo sobre la financiación de la Iglesia a través de la casilla del 0,7% en el IRPF. Es el pacto que sólo en 2024 les permitió recaudar 429 millones de euros únicamente por esta vía. Pero cuando lo rubricaron no bastó para sellar la paz.

Hoy, el panorama es completamente distinto, y el jefe del Ejecutivo se refugia en el Pontífice para recuperar algo de aliento. Más allá de las novedades sobre los frentes judiciales del PSOE que puedan aflorar durante esta visita, tres días después de que León XIV deje España el Gobierno volverá a verse sometido a su particular calvario.

El 15 de junio, el juez Juan Carlos Peinado ha citado a la esposa del presidente, Begoña Gómez, para abordar la apertura de juicio oral por los cuatro presuntos delitos por los que la investiga. Dos días después, del 17 al 18 de junio, Zapatero deberá declarar como imputado ante la Audiencia Nacional. Y una semana después, Sánchez tendrá que explicarse sobre la supuesta corrupción ante el Congreso, pero también ante el Comité Federal de su partido. Los seis días del Papa en España se les antojarán muy cortos.

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