El PSOE se esfuerza por pasar página tras el varapalo en las urnas el 17-M. Desde que se confirmaron las previsiones de las encuestas, y María Jesús Montero pulverizó el suelo electoral de su partido para quedarse en 28 escaños, en Ferraz han hecho esfuerzos por distanciarse de cualquier ejercicio de autocrítica, que hoy reservan casi en exclusiva a la federación andaluza. Y hasta de su elección como candidata.
De hecho, sobre su entronización como líder y candidata, la portavoz federal del PSOE, Montse Mínguez, afirmó este lunes que fue decisión de “la militancia”. “Lo pidieron en el territorio”, aseguraron horas antes fuentes de la cúpula de Ferraz, restando así responsabilidad al líder del partido, Pedro Sánchez. Otros dirigentes afirman que nadie en sus cabales se habría enfrentado a la vicepresidenta.
Es cierto que Montero fue reclamada por algunas voces en el territorio, pero antes de que aceptase el encargo del presidente sí hubo movimientos internos y amagos de disputas por el liderazgo. Cesaron cuando la también número dos del PSOE movió ficha.
Hoy, desde Ferraz y desde el territorio repiten que no esperan una rebelión interna y son minoritarias las fuentes consultadas que apuntan a una posible ruptura de la “paz” en Andalucía. El golpe ha sido grande, por muy bajas que fueran las expectativas, y ya han empezado a aflorar las primeras críticas en público.
“El PSOE-A necesita imperiosamente a la gente joven para removerse y ganar. Demorarlo es perder el tiempo”, reclamó el lunes en la red social X Rafael Escuredo, expresidente de la Junta de Andalucía. Durante semanas, con más o menos disimulo, ha habido dirigentes indignados con la “falta de organización” y la ausencia de “estrategia” en esta campaña, empezando por la confección de las listas. La candidata ha dedicado algo menos de dos meses a tiempo completo a estas elecciones.
Dirigentes consultados por Artículo14 apuntan, además, que los días de Montero en el territorio pueden estar contados. Deslizan que su plan es seguir en Andalucía durante algunos meses, quizás hasta un año, aunque habría “pactado” con Sánchez su rescate en las listas a las próximas elecciones generales. Es la teoría con la que trabajan dirigentes con mando en el territorio y en Madrid, que ven difícil que la exvicepresidenta concluya la legislatura en la oposición.
No prevén una guerra interna: “Tenemos elecciones en 12 meses”
No saben estimar cuánto tiempo permanecería en el territorio, pero creen que al menos debe hacerlo hasta después de las elecciones municipales de 2027. Esta convocatoria es la razón por la que la mayoría de dirigentes consultados no prevé que la sangre llegue al río. “Tenemos unas elecciones en 12 meses”, recuerdan. Por eso entienden que hoy no toca explicitar las tensiones internas.
Siempre según esta hipótesis, tras mantener el partido unido hasta después de los comicios del próximo mes de mayo, la exvicepresidenta podría desandar el camino y regresar a la política nacional. “No es una locura”, valora otro cargo público andaluz. “Lo tendremos que decidir entre todos”.
Esta idea cobra fuerza, además, toda vez que la candidata ya ha confirmado que dejará su escaño en el Congreso de los Diputados y tomará posesión de su acta en el Parlamento de Andalucía, aunque no ha asegurado que vaya a agotar la legislatura liderando la oposición. “En cuatro años pasan muchas cosas”; “Voy minuto a minuto”, aseguró en una entrevista en la SER.

Montero, como Pilar Alegría, era “la mejor candidata”
Tampoco en la dirección federal pueden garantizar que Montero vaya a agotar la legislatura en Sevilla, y se muestran reacios a “avanzar” tantas “pantallas”. En Ferraz repiten que, si algo se ha hecho evidente en este ciclo, es que “cuesta que la izquierda se movilice más en las autonómicas”.“Es lo que más nos está costando arrancar”, apostillan. Relegan a un segundo plano que Adelante Andalucía, la formación que dio la sorpresa el domingo, ha logrado cuadruplicar resultados. Y desde un discurso claramente de izquierdas.
A regañadientes, reconocen que la formación de José Ignacio García sí ha logrado “movilizar”, a diferencia de Por Andalucía -los partidos de Sumar- y la propia Montero. E interpretan que el efecto caballo ganador les ha perjudicado: “Es el efecto de no ver que el PSOE sea el que vaya a presidir”. No favorece “el voto útil”, sintetizan.
De hecho, en la dirección socialista han desempolvado el manual de actuación que ya utilizaron con Pilar Alegría, exministra portavoz y hoy líder de la oposición socialista en Aragón. Como con Alegría, reiteran que Montero era “la mejor candidata”, y aseguran que la exvicepresidenta suscita, desde el domingo, las mismas preguntas que en su día respondieron sobre la líder aragonesa : “Tiene las tablas, la experiencia, todo, como para construir una alternativa real”.
En ambos casos, además, en Ferraz optaron por responder a la debacle vendiendo el “cierre de filas” en torno a las candidatas. Afirman que no toca modificar su estrategia, que están volcados en “consolidar el liderazgo” de los nuevos barones y baronesas. También el de dos mujeres que lo han sido todo en la primera división política, el Gobierno central.
La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró. EFE/Fernando Villar
El precedente para los ministros candidatos
A diferencia de Montero, el de Alegría es el ejemplo perfecto de la estrategia del presidente de enviar a ministros y ministras a disputar elecciones autonómicas. Sin la atenuante de que fueran los dirigentes provinciales los que mayoritariamente optaran por su perfil para coser un partido roto y desanimado, como le ocurrió a la exvicepresidenta.
Como la actual líder andaluza, los ministros Diana Morant, Óscar López y Ángel Víctor Torres también fueron designados por Sánchez para presentarse a primarias y hoy ostentan las riendas de las federaciones socialistas en la Comunidad Valenciana, Madrid y Canarias. Desde la dirección del partido recuerdan que el caso de Montero no es único: también el PSPV pidió que fuera Morant quien liderara el partido en el territorio.
De hecho, una de las críticas más comunes desde las federaciones de Montero y Alegría fue precisamente que no iban a dedicarse en exclusiva a su tarea autonómica durante más de unos pocos meses, toda vez que optaron por mantener sus carteras ministeriales hasta el último minuto. Hoy, en Ferraz no aventuran si Morant, López y Torres deberán salir antes de lo previsto del Ejecutivo, rumbo a sus territorios. Pese al precedente de Alegría, que igualó el suelo histórico en Aragón. Y al de Montero, que anotó un nuevo récord negativo.
Con todo, en la dirección socialista aseguran que llegaron a temer un resultado aún peor: “Nos daban muchísimo menos”. Y sostienen que estos datos “no son extrapolables” al escenario de unas elecciones generales. También, que, si el golpe ha sido de esta envergadura pese al despliegue excepcional de Sánchez, no quieren imaginar qué habría ocurrido de no haber contado con su presencia. 
María Jesús Montero. EFE/Julio Muñoz
“Nadie se acuerda de cómo estaba el PSOE hace 10 meses”
Sobre el papel, la intención es mantener el rumbo y la velocidad que ya habían establecido. Sin realizar cambios pese a las cuatro derrotas electorales cosechadas en el ciclo que concluyó el domingo. No ha autocrítica a nivel federal sobre la campaña, su ejecución o los tiempos de la candidata.
La Ejecutiva del PSOE, que hoy prometía una “escucha activa” para esclarecer qué elementos debe mejorar, no ha identificado factores endógenos que puedan explicar los resultados. Y se ha aferrado al diagnóstico que hizo el propio Sánchez después de las elecciones aragonesas, el 8 de febrero: quienes les han votado anteriormente en estos territorios “volverán a hacerlo en las generales”.
Hasta entonces, se esfuerzan por centrar los focos en el PP, y recuerdan que en poco más de un mes (27 de junio) el Comité Nacional abordará la preparación de las municipales y autonómicas de 2027. La opción del superdomingo electoral, en el que las elecciones generales coincidieran con el resto, no se ha abordado hoy, según fuentes de la Ejecutiva. Sánchez la ha descartado anteriormente.
Y los suyos defienden que, por duro que sea el resultado del domingo, han tenido que afrontar “cuatro convocatorias autonómicas” en las que las encuestas anticipaban derrotas aún más dolorosas. Todo ello, escasos meses después de que el Gobierno estuviera a punto de caer por el escándalo de presunta corrupción del exnúmero tres socialista, Santos Cerdán. “Nadie se acuerda de cómo estaba el PSOE hace diez meses”, se lamentan.

