La compra de un ático de lujo en el barrio madrileño de Chamberí por parte de la Comunidad de Madrid desató una importante crisis política que obligó a Isabel Díaz Ayuso a reaccionar de urgencia, anunciando su venta para ayudar a la reconstrucción tras los incendios. “Se les escapaba de las manos, han visto las orejas al lobo”, resumieron en el PP nacional. Las alarmas sonaron también en la estructura regional.
La operación inmobiliaria, adelantada por El País, se ejecutó el pasado 14 de abril a través de la empresa pública Planifica Madrid. Se trata de un piso de 485 metros cuadrados con unos 200 metros de terraza situado en el paseo del General Martínez Campos. El inmueble pertenecía a Astrid Gil Casares, exmujer del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino.

La justificación esgrimida por el Gobierno autonómico fue el traslado temporal de la actividad de la Presidencia mientras se acometen obras en la Real Casa de Correos. Según las fuentes oficiales, los trabajos en el interior de la sede arrancan en agosto y a partir de octubre afectarán al despacho de la presidenta y a las salas de reuniones de la primera planta. El ático, sostienen, albergaría despacho, sala de reuniones, recepción de visitas, seguridad y espacio para un equipo mínimo de apoyo. Las obras de acondicionamiento del inmueble todavía no habían comenzado y el anuncio del cambio de sede estaba previsto para noviembre, cuando se produjera el traslado efectivo.
La Comunidad insiste en que se estudiaron otras alternativas que resultaron inviables y que, una vez concluyan los trabajos en Sol, el piso seguiría empleándose para asuntos oficiales.
Tras la polémica, Planifica Madrid, que tiene como objeto la gestión de patrimonio inmobiliario del Gobierno regional, ha iniciado el proceso de venta del inmueble y de otros más con el fin de ampliar, con lo obtenido en la operación, el presupuesto destinado a la reconstrucción de la Sierra Oeste tras los incendios. Son cinco inmuebles que se sitúan en la Gran Vía de Madrid y en el paseo del General Martínez Campos, y su venta “supondrá unos ingresos estimados de 20 millones de euros para las arcas de la Administración regional”, añaden fuentes de Sol a Artículo14.
La crisis apenas duró 24 horas y el cúmulo de interrogantes sobre la decisión provocó una importante preocupación en el PP, tanto en Madrid como a nivel nacional. “No es mi casa, no es mi residencia, no es para mí y no le han comprado a Ayuso nada. Yo entiendo la campaña de desprestigio que se elige hoy para echarme la opinión pública encima. Es falso. Yo no me estoy comprando nada, insisto, y no se me está comprando nada y quiero que quede claro”, dijo Ayuso el miércoles, sin aclarar el coste de la operación.
La polémica impactó de lleno en Génova. El secretario general, Miguel Tellado, declinó pronunciarse sobre la compra y se remitió en dos ocasiones a las explicaciones del equipo de Ayuso durante su rueda de prensa en la sede de Génova. “Desde la Comunidad de Madrid han dado las explicaciones que han entendido”, se limitó a decir.
De las declaraciones de Tellado se desprende que no conocía aún que se iba a vender el ático ya que avaló habilitar un espacio provisional si se acomete una “obra integral” del edificio. En privado, fuentes de la dirección nacional reconocieron “las dudas” que despertaban dicha operación.
Vox y el PSOE atacan
La oposición se lanzó al ataque contra Ayuso. La formación de Santiago Abascal vio en el ático un nuevo terreno para su desgaste sostenido contra el PP madrileño, a menos de un año de las autonómicas y municipales. Vox, con Isabel Pérez Moñino como principal voz en la Asamblea, cuestionó tanto la oportunidad como el fondo de la operación y recordó que la Administración ya cuenta con espacios propios.
También, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, exigió a Ayuso que aclare si busca “tener una residencia oficial”. “Si Ayuso ha decidido tener una residencia oficial, que lo diga (…) Bueno, dos residencias oficiales: una para invierno, el ático de lujo, y otra de verano en Rascafría“, afirmó. Mismas críticas desde Más Madrid.

