“Elegimos creer la versión del presidente Zapatero”. El Gobierno mantiene el respaldo al expresidente después de que su amigo, el empresario Julio Martínez Martínez, lo acusara en sede judicial de haber maniobrado para lograr el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra. En líneas generales, el Ejecutivo mantiene posiciones, pero incorpora y modifica algunos matices en base al devenir de los acontecimientos.
Moncloa escoge seguir confiando en Zapatero, otrora referente moral y político, además de activo electoral, aunque asume que esta decisión “tiene un riesgo”. Que puede “salir mal”. Según las fuentes del Gobierno consultadas, “es la forma más honrada” de actuar, y no responde a ningún cálculo o “estrategia”.
Y optan por prestarle su aval, aunque aseguran no tener más “información” sobre la causa que las explicaciones que el expresidente ha compartido en público. Básicamente, en una comparecencia en el Senado (marzo), en la que negó haber trabajado para facilitar el préstamo a la aerolínea; también en el vídeo que difundió cuando fue citado como investigado (19 de mayo). En tercer y último lugar, Zapatero difundió un breve comunicado el 17 de junio, tras declarar ante la Audiencia Nacional, para negar las sospechas del juez José Luis Calama.
Esa misma jornada, el expresidente se comprometió a solicitar una nueva citación para declarar una vez reuniera más documentos sobre el origen de las joyas que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional halló en la caja fuerte de su despacho de expresidente. No ha dado más información sobre estas piezas, valoradas en 1,3 millones de euros.
En el Gobierno afirman que tampoco ellos cuentan con datos sobre su origen; en su día, desde el entorno de Zapatero explicaron que eran las joyas de la familia de su esposa, Sonsoles Espinosa, valoradas en un máximo de 50.000 euros. Tras la tasación, cambiaron de tercio y explicaron que fueron un regalo recibido durante su etapa como presidente, sin aportar muchos más detalles.
Sánchez, como reconocen en Moncloa, habla “regularmente” con el expresidente, como también lo hacen desde la cúpula de Ferraz. Pero, ni le ha reclamado una explicación “pormenorizada” sobre estas joyas, ni tampoco Zapatero ha optado por trasladarla, siempre según estas fuentes. Van a oscuras.
Esto supone, por ejemplo, que no se atrevan a asegurar que Zapatero no informó a la aerolínea Plus Ultra de que se le concedería el rescate, casi dos semanas antes de que lo aprobara el Consejo de Ministros.
Tampoco pueden descartar que alguien, dentro del Ejecutivo, avisara a Zapatero de la concesión de esta ayuda. Pero, aunque pongan en duda que el expresidente efectivamente ayudara a impulsar este crédito -“No tendría sentido intermediar para algo para lo que no hace falta”-, la única certeza que hoy pueden esgrimir es que el rescate se hizo “conforme a la ley y al derecho”.
“No cerramos filas con Zapatero; cerramos filas con nosotros mismos”
Dejando a un lado los supuestos comportamientos de Zapatero, en el Ejecutivo sostienen que no hay fisuras éticas o morales en lo que a la concesión del préstamo a la aerolínea se refiere. “Lo hemos mirado de arriba a abajo”; “lo ha visto mucha gente”, abundan, y “no hay nada”. “Está bien dado”.
En la misma línea, insisten en defender que el rescate se atribuyó “por motivos técnicos”, sin que consten “presiones” para facilitarlo. Sin que el Gobierno interviniera “políticamente”. De hecho, precisan que estas posiciones no suponen un mero gesto de respaldo al expresidente, sino a su propia actuación como Ejecutivo: “No cerramos filas con Zapatero, cerramos filas con nosotros mismos”. Y lo hacen así, inciden, porque están “seguros” de cómo se gestionó el expediente.
Además, destacan que en los escritos registrados el lunes por Martínez Martínez, y por el presidente de Plus Ultra –Julio Martínez Sola-, así se constata. El expediente, según ambos investigados, “cumplía todos los puntos de elegibilidad para acceder a la ayuda”. Y los dos esgrimen que, a pesar de ello, optaron por recurrir a la ayuda de Zapatero.
Hasta ahora, el expresidente ha basado buena parte de su defensa en intentar anular parte de las pruebas, fundamentalmente el volcado del teléfono del accionista mayoritario de Plus Ultra, Rodolfo Reyes. El escenario ha mutado con el giro de ambos investigados, aunque en el Gobierno no quieran aventurar cómo se adaptará Zapatero a estas nuevas curvas en el trazado de la instrucción.
Díaz reclama explicaciones, Moncloa insiste en que cree “la versión” de Zapatero
El martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra portavoz rechazó “valorar” o “calificar” las “distintas versiones” o distintas “estrategias de defensa” de los investigados. Elma Saiz evitó requerir más información a Zapatero, pero sí lo hizo la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
Fuera de cámara, en el Ejecutivo evidencian su incomodidad ante la ausencia de “explicaciones” a la que aludió Díaz. Tampoco quieren “comentar” la “versión” que Julio Martínez Martínez trasladó al juez. Entienden que este giro -tras su detención, en noviembre de 2025, rechazó declarar porque la causa era aún secreta-, obedece a una “estrategia de defensa”.
Pero, con relatos contrapuestos sobre la mesa, y a falta de pruebas, creen que es mejor confiar en la “versión” del expresidente. “Optamos por creer en Zapatero”. Por grande que sea el riesgo, y “hasta que se demuestre lo contrario”.
De todos los frentes judiciales abiertos, el que afecta al expresidente es probablemente el más sensible para el Gobierno, por el enorme impacto político y emocional que genera ante sus bases que se ponga en duda la credibilidad del expresidente. No ha dejado de ser traumático para ellos que Zapatero se convirtiera en el primer expresidente citado a declarar como investigado.
Hoy se aferran a que apenas queda una semana para cerrar el curso político y rezar para que el verano funcione como una suerte de oasis. Como tarde, su efecto balsámico se habrá agotado en septiembre.

