El Gobierno llega a los tres años del 23J exhausto y a las puertas de otra derrota parlamentaria

La coalición PSOE-Sumar afronta su aniversario con el socio mayoritario erosionado por la corrupción y con el minoritario huérfano de liderazgo

MADRID, 24/06/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) recibe el aplauso de la bancada socialista tras su intervención en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados celebrada este miércoles. EFE/Chema Moya
Sánchez recibe el aplauso de la bancada socialista tras su intervención en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
EFE/Chema Moya

El Gobierno llega al aniversario de los tres años desde las elecciones generales del 23-J marcado por los casos de corrupción que le dificultan marcar agenda. Y con la certeza de que su último intento por acercarse a los Presupuestos Generales del Estado para 2027 volverá a fracasar este mismo jueves en el Congreso de los Diputados.

Con enormes dificultades para reconstruir los puentes con Junts, pero con los Ministerios funcionando como si su actividad fuera a mantenerse, al menos, hasta los primeros meses de 2027, según fuentes del Ejecutivo.

La coalición PSOE-Sumar inició su andadura promoviendo una ley de amnistía que llegó al BOE 11 meses después de las elecciones, y que ha debido aguardar otros dos años hasta lograr el aval del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). Fue duramente atacada por la oposición, como después lo sería el nuevo modelo de financiación autonómica pactado con ERC (verano de 2024).

Ya en sus primeros compases, antes incluso de aprobarse el perdón a los afectados por causas vinculadas al procés catalán -de la que Pedro Sánchez había renegado en campaña- los escándalos vinculados a la presunta corrupción empezaron a hacer mella.

Ocurrió con el estallido del caso Koldo García (febrero de 2024), cuando se conocieron los primeros indicios contra José Luis Ábalos. En abril llegaría la primera imputación a Begoña Gómez, esposa del presidente, y los cinco días de reflexión tras los que Sánchez decidió seguir adelante. Después llegaría la investigación a su hermano, David Sánchez, en mayo.

Un año después, en junio de 2025, la explosión del caso Santos Cerdán llevaría al presidente a contemplar “dimitir”, “tirar la toalla”. Decidió continuar, mientras se multiplicaban los frentes con la primera investigación a Leire Díez, a lo que se sumó la crisis de credibilidad ante los suyos por el caso Paco Salazar.

Más adelante llegaría la condena al fiscal general del Estado (noviembre), y medio año después la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero, el frente por el que sufren una mayor erosión. También se sucedieron las condenas a Ábalos y al hermano del presidente, y se materializó la certeza de que su esposa será juzgada por un jurado popular.

Además, la cadena de imputaciones dentro del Gobierno (la presidenta de la SEPI, la directora de la Guardia Civil, el exDAO), acompañada por la citación como investigada de la directora gerente del PSOE, Ana María Fuentes, no ha hecho que Sánchez se mueva un milímetro. Si en 2024 y 2025 optaron por apartar a Ábalos, o por requerir a Cerdán que abandonara sus cargos y su escaño, hoy la consigna es aguantar en sus posiciones.

“No está en el ADN del Gobierno considerar ni siquiera que esos comportamientos sean perdonables”, afirmaban hace escasas semanas, en relación al caso de Koldo y Ábalos. Del “Caiga quien caiga, el que la hace la paga”, verbalizado por Sánchez tras el estallido del caso Koldo, han pasado a reivindicar la presunción de inocencia mientras las investigaciones avanzan.

“Preocupación” en el PSOE por la situación de Zapatero

Como colofón, esta semana se produjo un giro en la causa por el rescate de la aerolínea Plus Ultra que hace aún más compleja la defensa del expresidente Zapatero. Que su amigo Julio Martínez Martínez le haya acusado de presionar para lograr la concesión del préstamo, como también han hecho desde la aerolínea, ha reducido aún más su margen de maniobra. “Es una situación muy difícil”, reconocen fuentes de La Moncloa sobre su propia posición.

Sánchez ha impuesto a los suyos mantenerse firmes en la defensa del expresidente, si bien hay algunos dirigentes que muestran su “preocupación” por cómo puede afectarles la causa contra Zapatero.

Pese al respaldo de Moncloa, sí hay figuras a las que les urgen explicaciones sobre sus actividades. La vicepresidenta segunda y principal voz de Sumar en el Ejecutivo, Yolanda Díaz, volvió a exigirlas esta semana. Y el expresidente concederá este jueves su primera entrevista desde su imputación, en Mañaneros (TVE).

El socio minoritario, huérfano de liderazgo y a la baja en las encuestas

Pese a los frentes abiertos, las encuestas apuntan a la resistencia del PSOE -según el CIS, incluso seguiría ganando las elecciones-, pero también vaticinan un descalabro importante para el socio minoritario de la coalición. Que Díaz se autodescartase como futura candidata de su espacio (febrero), fue inicialmente acogido con alivio en sus filas. A día de hoy, los partidos que integran Sumar (Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y Movimiento Sumar) todavía no cuentan con un relevo para las próximas generales.

El vacío comunicativo que ha dejado Díaz lo ha llenado en parte el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy. Aunque, en ocasiones, dirigentes de este espacio han reconocido que esta orfandad de liderazgo les dificulta aún más marcar agenda.

Con la vista puesta en el real decreto ley con medidas de vivienda que prevén aprobar la próxima semana, en las filas del socio minoritario trabajan para llevar al BOE el permiso universal por crianza y otras medidas de corte social. Por pelear hasta el último minuto de legislatura para vender su utilidad dentro del Consejo de Ministros.

Sin Presupuestos en tres años, con oxígeno de las posiciones en el plano internacional

La reforma de la ley de dependencia de la semana pasada se configura como uno de los hitos de la legislatura para el socio minoritario. Las ampliaciones de permisos por cuidados, el desarrollo de la ley ELA, el crecimiento económico o la buena marcha del mercado laboral son algunas de las bazas de las que sacan pecho ambos partidos de la coalición. Como lo hacen con las sucesivas subidas del salario mínimo.

En materia internacional, Sánchez ha logrado oxígeno político con su oposición a destinar el equivalente del 5% del PIB al gasto en Defensa, o por liderar el reconocimiento del estado palestino. La oposición a Donald Trump ha sido otra de sus bazas.

Los fondos europeos Next Generation, puestos en marcha durante la pandemia de Covid-19, han contribuido a suavizar la ausencia de unos Presupuestos Generales del Estado.

No han presentado un solo proyecto de ley presupuestaria desde finales de 2022, durante la anterior legislatura. Y, de cara a las cuentas para 2027 -que incluso buena parte de sus socios ven inviables-, este jueves sufrirán otra derrota de la senda de déficit, primera piedra del edificio presupuestario. Aprobarán el proyecto de ley después del verano.

Después de que la senda de déficit naufragara, hace una semana, volvieron a aprobar los mismos números en el Consejo de Ministros de este martes. Ni siquiera hicieron alusión a la senda de déficit en la rueda de prensa posterior, marcada por el caso Zapatero.

Un empujón a las leyes pendientes

Pese a los golpes de Junts, o a la exigencia del PNV a Sánchez de convocar elecciones si no logra que los Presupuestos logren luz verde, en el Ejecutivo se jactan de haber aprobado 69 normas. Si no hay sorpresas, este jueves volverán a aprobar otras tantas.

Se someten a votación dos reales decretos (entre ellos, el de medidas ante la guerra en Irán); dos proposiciones de ley; dos dictámenes de comisiones y las enmiendas del Senado a otras tres proposiciones de ley. También está previsto que la norma que vehicula la condonación de la deuda de las comunidades autónomas supere la fase de enmiendas de totalidad. En esta ocasión, Junts no planteará obstáculos.

La próxima semana, Sánchez lucirá los resultados en estas votaciones en su balance político del curso. En el Gobierno reiteran que son capaces de vencer el 86% de las votaciones de mayor enjundia en el Congreso. También critican que los titulares se vean copados por las derrotas.

Es habitual que acusen al PP de no haber superado los resultados del 23-J, cuando constataron que sus números no les bastarían para gobernar. Y que recuerden con nostalgia las posibilidades que sí les ofrecía el equilibrio de fuerzas de la anterior legislatura. Estos días, es aún más común que reconozcan que ansían el parón veraniego para poder recobrar fuerzas.

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