El Partido Popular ya prepara su ofensiva política contra el Gobierno en la recta final de la legislatura. El Senado seguirá siendo un baluarte del PP para tratar de asediar a Pedro Sánchez ante los casos de corrupción que le cercan. Ha creado dos comisiones de investigación para estudiar las responsabilidades políticas del caso Koldo y sobre la Sociedad de Participaciones Industriales (SEPI) y la lista de comparecientes no ha dejado de aumentar.
La portavoz del PP, Alicia García, ya avanzó antes de que terminara el curso político que preveía volver a citar al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras su imputación. Un extremo que se producirá antes de que finalice el año, según avanzan a Artículo14 las fuentes consultadas.
En estos momentos, los populares se encuentran estudiando toda la documentación de la que disponen sobre la trama que salpica a Zapatero. Y en este mismo mes de agosto prevén cerrar el plan de trabajo y la estrategia a seguir. Todo bajo un objetivo claro. “Llegar a septiembre con todo planificado y arrancar a pleno rendimiento desde el primer día”, tal y como detallan las fuentes consultadas.

A cargo de este trabajo se encuentra la propia portavoz, Alicia García; el secretario del grupo popular en la Cámara Alta, Javier Arenas; y el portavoz adjunto, Alejo Miranda de Larra. “Está funcionando muy bien”, aseguran las fuentes consultadas.
Zapatero ya tuvo que acudir a la comisión Koldo en el Senado antes de que la Audiencia Nacional le imputara por el caso Plus Ultra. Una citación que, según el PP, fue de especial “utilidad” para la investigación en curso a cargo del juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama.
Así, los populares preparan con minucia la futura citación. Cuando el expresidente del Gobierno se sometió a las preguntas de la comisión y más concretamente al interrogatorio del veterano senador Fernando Maíllo, Zapatero negó categóricamente haber mediado o presionado para conseguir el rescate de Plus Ultra, pese a que informes de la UDEF y la investigación del juez apuntan a su intervención directa. También afirmó, en esa misma comparecencia, no tener relación societaria internacional ni vínculos económicos directos con los gestores de la trama, pero, las pesquisas policiales contradicen esas afirmaciones. El expresidente sostuvo que su labor mediadora en Venezuela no obtuvo beneficios económicos, pero la Audiencia Nacional le vincula a negocios en Venezuela vinculados al petróleo, donde ejercía de intermediario con el régimen de Nicolás Maduro.
De hecho, el PP todavía guarda la bala de querellarse contra el expresidente del Gobierno por “mentir” en su primera comparecencia en el Senado, tal y como confirman fuentes populares a este periódico.
Curso político de alto voltaje
Junto a la comparecencia futura de Zapatero, los populares preparan un curso político de alto voltaje. “A la carga”, se preparan veteranos senadores. De hecho, la orden que ha dado la portavoz del PP en el Senado a los suyos es esa. “Pico y pala”, ejemplifican las fuentes consultadas. “No vamos a bajar la guardia, todo lo contrario”, aseguran.
Los populares ya han aprovechado para llevar a la comisión de investigación a distintos dirigentes políticos vinculados con los casos de corrupción que rodean al Gobierno como el propio Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Francina Armengol o Santos Cerdán. La comisión Koldo está preparada para seguir viva durante toda la legislatura y por ella han pasado más de 100 comparecientes.

Además, los populares han aprovechado, a su beneficio, las citaciones y su fecha. Por ejemplo, Paco Salazar, envuelto en presuntos casos de acoso sexual a sus subordinadas en Moncloa, tuvo que acudir a declarar a la comisión Koldo en la previa de las elecciones en Aragón en las que Pilar Alegría concurría como candidata del PSOE con el cartel electoral de haber comido con Salazar, tal y como publicó Artículo14.
El Senado se ha convertido así en la “cámara de la tortura” para el Gobierno en esta legislatura. Frente a una cámara legislativa en la que antaño se ha llegado a minusvalorar, en esta legislatura, su actividad frenética contrasta con la de un Congreso que funciona al ralentí ante la fragilidad parlamentaria del Gobierno de PSOE y Sumar. Hasta 36 leyes han sido aprobadas en el Senado frente a 10 en el Congreso en el mismo periodo de tiempo.

