Alberto Núñez Feijóo está ensayando la posición que mantendrá con Marruecos en caso de que, como dicen las encuestas, llega a la Moncloa. Y dos son las personas clave en la nueva estrategia del PP. Por un lado, Ildefonso Castro, que ya susurraba a Mariano Rajoy en las cumbres europeas y ahora es un imprescindible para el líder del PP. Por otro, su fiel escudera de puertas para adentro, Marta Varela.
El PP ha pasado de una prudencia total a la hora de pronunciarse sobre Marruecos a acusarle directamente de la avalancha a Ceuta de finales de julio, ya sea por acción u omisión. Una “firmeza”que saben que puede “perjudicarles” una vez en el Gobierno, pero que Feijóo está dispuesta a asumir, según fuentes de su equipo.

En la dirección nacional del PP aseguran tomarse muy en serio las relaciones exteriores, y de ahí que hayan medido bien sus pasos. “Cada decisión no nace de un impulso, sino de un debate profundo”, arguyen internamente, y citan el comunicado oficial del partido de hace unos días ante las acusaciones indirectas de Marruecos. “Si querían medir a Feijóo ya saben que se encontrarán firmeza y no sumisión”, explican.
De hecho, ese comunicado fue muy meditado. Al mando de la estrategia a seguir estaba el coordinador de acción exterior, Ildefonso Castro, y la jefa de gabinete de Feijóo, Marta Varela. Precisamente, bajo su nombre están todas las grandes decisiones del líder del PP. Es la principal estratega de Génova y una de las mujeres que más influencia tiene sobre el gallego. Castro, por su parte, ha dirigido casi todas las decisiones en la crisis, según confirman en el PP. Sus contactos diplomáticos, que vienen de la época de Rajoy, son muy valorados en Génova.
En esa respuesta quedaba muy clara la posición del PP. “La defensa de los intereses generales de la Nación constituye una prioridad irrenunciable para el PP. Nada está por encima de la defensa de España”, puso Feijóo por escrito. Y añadieron en dicho texto: “Estamos ante una violación grave de la integridad territorial de España y, por extensión, de Europa”.

De fondo, Génova cree que Marruecos busca “medir” a un Feijóo cada día más cerca de Moncloa. Y de ahí que la exhibición de firmeza. “Es candidato a la presidencia del Gobierno, por tanto, los españoles deben saber que esperan de nosotros”, reafirman en su equipo. ¿Esto significa una ruptura de relaciones como dijo Isabel Díaz Ayuso? “No, no habrá hostilidad, pero tampoco sumisión”, añaden las fuentes consultadas. De ahí que Génova haya asumido el mando comunicativo en esta crisis
Este mismo viernes, desde Melillas, Feijóo quiso remachar su posicón. “Las relaciones exteriores se basan en el respeto. Marruecos se encontrará a un país vecino leal. Un interlocutor serio y fiable, pero nunca a un presidente del gobierno subordinado a nada ni a nadie”, dijo. El lunes, acude por cuarta vez a Ceuta para arropar a Juan Jesús Vivas acompañado de una delegación del PP europeo encabezada por Manfred Webber.

Así, el PP ha decidido pronunciarse también sobre Marruecos, más allá de sus críticas a Pedro Sánchez. “La operación salió de Marruecos, fue consentida y todo parece indicar que fue coordinada por Marruecos”, dijo Feijóo en Ceuta hace unos días, de nuevo junto a Vivas.
En el PP son con conscientes de que la opinión pública, de forma muy mayoritaria, coincide a la hora de señalar a Marruecos. Creen que podrán capitalizar el descontento de los socialistas “de centro” decepcionados con la respuesta del Gobierno.
En todo caso, si llega a la Moncloa, Feijóo mantiene su intención de que Rabat sea su primer destino internacional. Entonces, tendrá que resolver varias incógnitas que determinarán también su relación con el Rey Mohamed VI: si reverte el giro de España -propiciado por Sánchez- respecto al Sahara y si mantiene su negativa a que la final del Mundial de fútbol se juegue en Marruecos

